sábado, 6 de diciembre de 2014

HUELLAS DE UNA POSIBLE ACTIVIDAD BIOLÓGICA MARCIANA DENTRO DE UN METEORITO

noticiasdelaciencia.com

¿Existió alguna vez vida en Marte? ¿Existe aún? Un meteorito marciano ha vuelto a encender el debate. Un equipo internacional ha presentado oficialmente los resultados de unos análisis según los cuales la existencia, al menos pretérita, de vida microbiana marciana es más probable que lo que se pensaba anteriormente.

El meteorito investigado. (Foto: © Alain Herzog / EPFL)

Philippe Gillet, director del Laboratorio de Ciencias de la Tierra y Planetarias adscrito al Instituto Federal Suizo de Tecnología en Zúrich (también conocido como Escuela Politécnica Federal de Zúrich), y sus colegas, entre quienes figuran científicos de instituciones de China, Japón y Alemania, realizaron unos análisis detallados de rastros de carbono orgánico procedente de un meteorito marciano, y han llegado a la conclusión de que tienen muy probablemente un origen biológico. Los científicos afirman que el carbono pudo haber sido depositado en las fisuras de la roca cuando estaba todavía en Marte, a través de la infiltración de fluido rico en materia orgánica.
Eyectado de Marte después de que un asteroide chocase contra su superficie, el meteorito, llamado Tissint, cayó en el desierto marroquí el 18 de julio de 2011, ante varios testigos. Tras ser examinado, la roca extraterrestre resultó tener pequeñas fisuras que estaban llenas con un material que contenía carbono. Varios equipos de investigación ya han mostrado que este componente tiene naturaleza orgánica. Pero aún están debatiendo sobre la procedencia del carbono.
Los análisis químicos, microscópicos e isotópicos del material de carbono llevaron a los autores del nuevo estudio a varias posibles explicaciones sobre su origen. Finalmente, han identificado características que excluyen por completo un origen terrestre, y han mostrado que el contenido de carbono fue depositado en las fisuras del meteorito Tissint antes de abandonar Marte.
Estos investigadores refutan pues las teorías previamente expuestas (como la de Steele et al., Science, 2012) según las cuales los rastros de carbono se originaron a través de la cristalización de magma a altas temperaturas. De acuerdo con el nuevo estudio, una explicación más probable sería que ciertos líquidos que contenían compuestos orgánicos de origen biológico se infiltraron en la roca “madre” del Tissint a bajas temperaturas, cerca de la superficie marciana.
Estas conclusiones están avaladas por varias propiedades intrínsecas del carbono del meteorito, por ejemplo, su proporción de carbono-13 respecto al carbono-12.

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