domingo, 23 de diciembre de 2012

COMUNIDAD INSÓLITA DE BACTERIAS AISLADA EN UN MEDIO HIPERSALINO, GLACIAL, SIN LUZ Y SIN OXÍGENO

noticiasdelaciencia.com
Los hábitats más comunes para la vida en la Tierra no son los únicos capaces de sostener formas de vida. En un hallazgo que hará pensar a muchas personas en las probabilidades de que exista vida simple bajo el hielo de la luna Europa de Júpiter, un estudio revela, por vez primera, detalles de una comunidad viable de bacterias que subsiste en un ambiente oscuro, hipersalino y muy frío, bajo casi 20 metros de hielo en uno de los lagos más aislados de la Antártida.



El Lago Vida, el mayor de varios lagos singulares existentes en los Valles Secos de McMurdo, no contiene oxígeno, está en su mayor parte congelado, y posee los niveles de óxido nitroso más altos de cualquier masa de agua natural en la Tierra. A través de este ambiente helado, cuya temperatura media es de 13,5 grados centígrados bajo cero (8 grados Fahrenheit), se filtra un líquido que es aproximadamente seis veces más salado que el agua de mar.
A pesar de la naturaleza oscura, aislada y gélida de este hábitat, los resultados del estudio revelan que ese medio alberga a un conjunto sorprendentemente diverso y abundante de bacterias que sobreviven en la actualidad sin la energía que proporciona el Sol. Estudios previos del Lago Vida realizados en 1996 indicaron que ese medio líquido hipersalino y sus habitantes han estado aislados de las influencias externas durante más de 3.000 años.
El equipo de Alison Murray y Christian Fritsen del DRI (Desert Research Institute) en Reno, Nevada, y Peter Doran de la Universidad de Illinois en Chicago, ambas entidades en Estados Unidos, desarrolló protocolos estrictos y equipamiento especializado para sus trabajos de campo en 2005 y 2010, encaminados a tomar muestras del agua salada del lago evitando contaminar este ecosistema virgen.




Los análisis geoquímicos sugieren que reacciones químicas entre esta agua hipersalada y los sedimentos ricos en hierro del fondo generan óxido nitroso e hidrógeno molecular. Este último, en parte, puede proporcionar la energía necesaria para sostener la variada vida microbiana presente en este medio tan hostil.
El equipo de investigación cree plausible que en el lugar exista una fuente de energía que sea generada únicamente por la reacción química entre el agua salada anóxica y las rocas, y que sea capaz de sostener la vida.
Si ese es el caso, tan singular ecosistema brinda un marco completamente nuevo sobre las condiciones necesarias para la vida, al ampliar los posibles entornos capaces de sostenerla en mundos helados del universo, tal como acota Murray.

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