domingo, 20 de julio de 2014

¿QUÉ HACÍAN LOS OSOS EN LA PREHISTORIA?

ecoticias.com

Los osos son uno de los animales más emblemáticos de la Prehistoria. Conocidos son sus hábitos cavernarios, sobre todo los relacionados con su hibernación, que hace que sean muy comunes en los yacimientos arqueológicos más antiguos. Su comportamiento, sin embargo, todavía es bastante desconocido, sobre todo como carnívoros consumidores de otros animales. De hecho, en muchos yacimientos se ha intuido su presencia a partir de mordiscos en los huesos de otros animales, entre los que se incluyen los propios osos muertos durante el período de letargo. Sin embargo, la caracterización de estos animales desde el punto de vista tafonómico (estudio de las marcas asociadas a los huesos y a los dientes) todavía es una asignatura pendiente de los arqueólogos. Un nuevo estudio que se publica ahora en la revista Plos One y que ha sido encabezado por el IPHES (Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social) contribuirá a clarificar este panorama.



El arqueólogo Jordi Rosell, investigador docente de la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona, miembro del IPHES y uno de los firmantes del artículo, destaca una de las singularidades de esta investigación que ahora se presenta: "Algunos estudios anteriores basaban sus conclusiones en muestras muy reducidas o en trabajos efectuados con animales alimentados en cautividad, los cuales tienen un comportamiento bastante diferente de los salvajes. Nosotros hemos estudiado 17 carcasas comidas por osos del Pirineo de Lleida y hemos podido identificar los patrones de consumición de cadáveres enteros por parte de estos animales".
El estudio lo han llevado a cabo, además de Jordi Rosell, Maite Arilla (también del IPHES), en colaboración con Ruth Blasco, investigadora post-doctoral Beatriu de Pinós-A, cofinanciada por la Unión Europea mediante las Acciones Marie Curie del 7 º Programa marco de I + D; Manuel Domínguez Rodrigo, de la Universidad Complutense de Madrid, y Travis R. Pickering, de la Universidad de Wiskonsin.
El objetivo era caracterizar los osos como carnívoros para distinguirlos de otros predadores y de los homínidos. "La gran virtud de esta investigación es que servirá para ayudar a identificar no sólo si un cadáver hallado en un yacimiento comió un oso, sino qué tipo de carnívoro lo hizo", manifiesta Jordi Rosell.


Averiguar qué mordeduras deja


Los osos son muy abundantes en los yacimientos, sobre todo en cueva, y como carnívoros que son, producen muchas perturbaciones, ya que se mueren allí después de la hibernación, se comen los cadáveres de otros osos fallecidos, mezclan la basura dejada por los homínidos, etc. "En este caso -prosigue Rosell- nos hemos centrado en un aspecto muy concreto: el consumo de carcasas enteras para ver qué podía suceder cuando un oso se encontraba una de ellas y qué mordeduras dejaba. Después de hacer este trabajo, ahora estamos en condiciones de comprobar si el comportamiento observado de los osos actuales se reproduce en las especies del pasado, como por ejemplo el oso de las cavernas, o incluso anteriores".
El objetivo se ha podido alcanzar gracias a la colaboración de los Equips de Seguiment de l’Ós Bru del Conselh Generau d’Aran i del Pallars Sobirà y del DAAM (Departament d’Agricultura, Ramaderia, Pesca, Alimentació i Medi Ambient) de la Generalitat de Catalunya, que ha permitido conseguir 17 carcasas comidas por osos del Pirineo de Lleida. Además, también gracias a ellos se han obtenido las imágenes de foto-trap y vídeo-trap, correspondientes básicamente a animales muertos de forma natural y carroñeados por los osos, con las que se ha podido efectuar un seguimiento de los patrones de consumición de estos animales. Paralelamente, también se ha recogido y estudiado las carcasas de animales cazados por los osos.


Trampas de video o foto

El foto-trap son trampas de foto o video. Se trata de colocar cámaras con sensores de movimiento alrededor de los cadáveres, de manera que cuando un oso llega queda capturado en imágenes y se puede seguir el proceso de consumición. "Obviamente, esto sólo se puede hacer en casos de carroñeros cuando los guardas saben de la existencia de un animal que ha causado baja por muerte natural. Entonces ellos van y ponen las cámaras ", matiza Jordi Rosell.


El único que despelleja los cadáveres


Según la investigación en cuestión, los osos empiezan la secuencia de consumición despellejando los cadáveres, "un fenómeno que no ha sido observado entre ningún otro carnívoro", puntualiza Jordi Rosell. "Después muestran una preferencia por la caja torácica y las vísceras contenidas, las cuales consumen tras fracturar sistemáticamente las costillas y parte de las vértebras aplastándolas con las patas delanteras, o expandiéndolas con las manos. Por el contrario, no parecen mostrar demasiado interés por la masa muscular de las patas", asegura el mismo arqueólogo.


Tratamiento estadístico


Todas estas observaciones han posibilitado establecer comparaciones, mediante un tratamiento estadístico, de las modificaciones producidas por los osos sobre los huesos de los animales comidos (fracturas y señales de mordeduras) con las efectuadas por otros predadores europeos (lobos) y africanos (leones y hienas). Estos datos también han sido obtenidos por algunos de los propios autores y publicados en trabajos precedentes. "Los resultados muestran los osos como unos carnívoros bastante diferentes de los demás, lo cual podría estar relacionada con su fisiología (prácticamente tienen manos) y sus hábitos omnívoros, ya que estos animales no dependen exclusivamente de la carne para sobrevivir", explica Rosell.
De esta manera, el trabajo se configura como una referencia a nivel mundial para interpretar las actividades de los diferentes predadores que se localizan en los yacimientos arqueológicos. Algunos ejemplos de la Península Ibérica donde estos resultados pueden ser aplicados debido a la abundancia de estos animales son cuevas en los yacimientos de Atapuerca (Burgos) o la Cova de les Llenes (Pallars Jussà, Lérida).

Fuente original: http://www.dicyt.com/

jueves, 17 de julio de 2014

LOS VEGETALES REACCIONAN A LAS VIBRACIONES CAUSADAS EN SUS HOJAS POR LAS MANDÍBULAS DE INSECTOS HERBÍVOROS

noticiasdelaciencia.com

Los resultados de estudios anteriores habían sugerido que el crecimiento de las plantas puede verse influenciado por el sonido y que éstas pueden reaccionar al viento y al tacto. Ahora, unos investigadores, valiéndose de análisis tanto acústicos como químicos, han determinado que las plantas reaccionan a los sonidos que las orugas hacen cuando las comen, y que su respuesta al ataque de estos herbívoros es aumentar sus defensas.

Oruga alimentándose en una planta de Arabidopsis donde, en una hoja adyacente, un pedazo de cinta reflectante ayuda a registrar las vibraciones. (Foto: Roger Meissen)

El equipo de Heidi Appel y Rex Cocroft, de la Universidad de Misuri en la ciudad estadounidense de Columbia, colocó orugas sobre una planta Arabidopsis. Utilizando un láser y un diminuto trozo de material reflectante sobre la hoja de la planta, los investigadores consiguieron medir el movimiento de ésta en respuesta a la oruga masticando.
Cocroft y Appel reprodujeron entonces, en un grupo de plantas, grabaciones de vibraciones de orugas comiendo, mientras que en otro sólo aplicaron silencio. Cuando las orugas comieron más tarde de ambos grupos, los investigadores encontraron que las plantas que habían sido expuestas previamente a las vibraciones de masticación produjeron más aceites de un tipo que repele a muchas orugas.
Lo más destacable es que las plantas expuestas a diferentes vibraciones, incluyendo aquellas hechas por un viento suave, o a sonidos de insectos diferentes que no entrañan para las plantas el peligro de las orugas pero que poseen algunas características acústicas parecidas a las vibraciones de masticación de las orugas, no incrementaron sus defensas químicas. Esto indica que las plantas son capaces de distinguir las vibraciones que hacen las orugas al masticar de otras fuentes comunes de vibración medioambiental.
Appel y Cocroft prevén que las futuras investigaciones se centren en cómo las plantas sienten las vibraciones, qué características de la compleja señal de vibración son importantes, y cómo las vibraciones mecánicas interactúan con otras formas de información vegetal para generar reacciones defensivas ante plagas.
Los resultados de este estudio se han publicado en la revista académica Oecologia, editada por Springer.

¿CÓMO Y CUÁNDO LOS MONOS DEJARON ÁFRICA?

noticiasdelaciencia.com

No solo los humanos primitivos abandonaron África, su cuna evolutiva, para buscar nuevas oportunidades en tierras ignotas. Los monos, nuestros primos evolutivos, vivieron una epopeya parecida, sobre la cual una investigación ha aportado ahora nuevos y reveladores datos.

Fotos de la pieza dental fosilizada, concretamente una muela, vista desde diversos lados. (Fotos: Eric Lazo-Wasem)

El equipo del antropólogo Andrew Hill, de la Universidad Yale en New Haven, Connecticut, Estados Unidos, y sus colaboradores de instituciones de este y otros países, ha completado un análisis de un fósil descubierto en los Emiratos Árabes Unidos. El fósil corresponde a una pieza dental de un mono y su antigüedad es de entre 6,5 y 8 millones de años.
Los investigadores han determinado que perteneció al miembro más antiguo conocido de los monos del género Cercopithecus, un grupo de monos conocido anteriormente solo en el continente africano.
El descubrimiento sugiere que los monos del Viejo Mundo viajaron de África a Eurasia un millón de años antes de lo que se pensaba previamente. Las anteriores teorías especulaban sobre que algunos monos se abrieron camino desde África a Eurasia a través del Estrecho de Gibraltar o la cuenca mediterránea, hace 6 millones de años. Eso habría ocurrido durante un evento conocido como la Crisis de Salinidad Mesiniense, desencadenada en el Periodo Mesiniense por el bloqueo del Estrecho de Gibraltar, que cortó la comunicación del Mediterráneo con el resto de los océanos. La evaporación redujo notablemente el nivel de este mar, que cayó entre tres y cinco kilómetros por debajo del de los otros océanos del mundo.
A la luz de lo descubierto en la nueva investigación, resulta evidente que un millón de años antes de la Crisis Mesiniense estaba disponible una ruta a través de Arabia.
El mono Cercopithecus encontrado en Abu Dabi es el único, fósil o vivo, oriundo del exterior del continente africano. El hallazgo también aumenta de manera notable la antigüedad máxima conocida hasta ahora de los monos Cercopithecus en el registro fósil. Previamente, el más viejo, procedente de Kenia, había sido fechado en unos 4 millones de años.

martes, 15 de julio de 2014

LAS ‘SORPRENDENTES’ MADRIGUERAS DE LOS ESCORPIONES

ecoticias.com

Los escorpiones crean una plataforma en sus madrigueras donde se calientan antes de salir de caza por la noche. Asi lo han descubierto científicos de la de Israel en el desierto del Negev. Como animales ectotérmicos, los escorpiones se basan en la energía del ambiente para regular su temperatura interna. Los investigadores creen que esta plataforma ofrece un lugar seguro y cálido para los escorpiones con el fin de amoldar la temperatura de su cuerpo antes de salir de sus escondites para alimentarse por la noche.



Tras capturar escorpiones de grandes garras (Escorpio Maurus palmatus), los investigadores llenaron sus madrigueras con aluminio fundido para hacer réplicas de yeso. Una vez solidificado, se descubrieron y analizaron mediante un escáner láser 3-D.
Los investigadores encontraron que las madrigueras siguieron un diseño muy sofisticado, que comienza con un pozo de entrada corta, vertical que acaba a pocos centímetros por debajo de la superficie en una plataforma horizontal.
Las madrigueras luego giran bruscamente hacia abajo, descendiendo aún más por debajo del suelo para formar una cámara sin salida. Esta cámara húmeda fresca, donde la pérdida de agua por evaporación es mínima, ofrece un refugio para los escorpiones para descansar durante el calor del día.

DISEÑO COMÚN

El diseño era común a todas las madrigueras de escorpiones estudiados, lo que sugiere que la construcción de la madriguera en escorpiones ha evolucionado por selección natural para satisfacer las necesidades fisiológicas de los animales.
"Se sabe muy poco acerca de los entornos de la madriguera," dice Amanda Adams, quien presentó el estudio en la reunión anual de la Sociedad de Biología Experimental en Manchester, Reino Unido.
"Tenemos la intención de ampliar nuestros estudios a más especies de escorpiones en todo el mundo para probar cómo se forma la estructura de la madriguera y si es parte ampliada de la fisiología del constructor. Comprender la relación entre las condiciones ambientales y las estructuras de la madriguera, por su parte, podría ayudar a predecir cómo los constructores de madrigueras responderán al cambio climático.
Los escorpiones son arácnidos predadores, que se encuentran en todos los continentes excepto en la Antártida. Ocupan una variedad de hábitats, incluyendo bosques, praderas, montañas y desiertos. Sus variadas dietas incluyen artrópodos, lagartos e incluso pequeños roedores.

LAS BACTERIAS MARINAS SIGUEN UNA RUTINA DIARIA PREDECIBLE

noticiasdelaciencia.com

Seguir una rutina diaria no es exclusivo de los seres humanos. Las bacterias oceánicas estudiadas en una nueva investigación también siguen unas pautas de actividad cotidiana, en función del ciclo día-noche, muy predecibles.



El equipo de Edward DeLong, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Cambridge, así como del Centro de Oceanografía Microbiana adscrito a la Universidad de Hawái en Honolulú, todas estas entidades en Estados Unidos, ha comprobado que ciertos microbios en el océano siguen patrones predecibles de actividad biológica, como nutrirse, “respirar”, y multiplicarse. Esta progresión diaria de actividad bacteriana es sorprendentemente constante y ordenada. Ciertas especies se “despiertan” temprano, exhibiendo señales genéticas de respiración, actividad metabólica y síntesis de proteínas durante las horas de la mañana, mientras que otras pasan a la acción en una franja horaria posterior.
DeLong y sus colaboradores encontraron que tal regularidad diaria la siguen microbios que son genéticamente bastante diferentes unos de otros, lo que sugiere que un comportamiento bacteriano no puede estar sólo basado en la maquinaria biológica individual de un organismo, sino que de algún modo se ajusta al horario seguido por el resto de la comunidad.
El microorganismo con mayor presencia en el estudio ha sido el Prochlorococcus, el organismo fotosintético más abundante en la Tierra. Se sabe que este productivo miembro del plancton tiene una agenda metabólica muy rigurosa, sincronizada con el Sol. En sus análisis genéticos, los investigadores observaron una tendencia similar: la Prochlorococcus empezó a exhibir señales de actividad metabólica al amanecer, con un pico alrededor del mediodía.
Además de la Prochlorococcus, el equipo analizó cinco especies relativamente representativas de tipo heterótrofo (que no sintetizan su propio alimento a partir de sustancias inorgánicas, sino que deben nutrirse de otros seres vivos). Entre esas poblaciones, un grupo llamado Roseobacter fue el primero en exhibir señales de actividad después de la salida del Sol, seguido muy pronto por otras bacterias.
La propia actividad de unas bacterias, determinada por la presencia o ausencia de luz solar, impone a su vez pautas a otras que directa o indirectamente dependen de ellas para su sustento. Así, al amanecer, el plancton empieza a absorber luz solar, convirtiéndola en carbono para el resto de la comunidad oceánica. A medida que está disponible más carbono, las especies heterótrofas como la Roseobacter empiezan a recogerlo. Dado que diferentes especies tienen distintos ritmos metabólicos, no alcanzan el pico de máxima actividad en la misma franja horaria exacta del día.
En definitiva, la investigación muestra claramente cómo organismos diferentes  conformando conjuntos complejos trabajan juntos en muchos aspectos y a raíz de ello coordinan sus actividades con bastante precisión a lo largo del día.
En 2013, el equipo de DeLong llevó a cabo un estudio similar, aunque en aquella ocasión observó la actividad bacteriana en las aguas costeras, donde registró patrones metabólicos menos regulares.

domingo, 13 de julio de 2014

LA SELECCIÓN SEXUAL DE LAS LAGARTIJAS DE TURBERA SE BASA EN EL SISTEMA 'PIEDRA PAPEL O TIJERA'

ecoticias.com

La selección sexual de las lagartijas de turbera y, por tanto, su modelo evolutivo, sigue un modelo semejante al del juego 'Piedra, papel o tijera' (PPT), según una investigación realizada por el Museo Nacional de Ciencias Naturales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)



Así, según han explicado los científicos, hay tres "morfotipos" de lagartijas macho que se diferencian entre sí por el color del vientre, que puede ser naranja, amarillo o blanco. Cada morfotipo (que en los humanos se expresa a través de rasgos como el color de los ojos o el tono de la piel) emplea "distintas estrategias vitales" e, igual que en el juego infantil, "cada una de ellas gana o pierde en función de la estrategia a la que se enfrenta".
"Así, los machos blancos, que siguen la táctica 'piedra', ganan a los amarillos, que siguen la táctica 'tijera', pero pierden frente a los naranjas, con la táctica 'papel'. Como consecuencia de las estrategias genéticas, los morfotipos permanecen en la población describiendo ciclos en los que, cuando la frecuencia de uno aumenta, es enseguida reemplazado por aquel contra el que pierde", ha detallado el organismo investigador.
El MNCN-CSIC ha asegurado que es "la primera vez" que se demuestra de forma experimental la teoría de la selección sexual basada en el modelo PPT. "No existían evidencias científicas que confirmaran este modelo, aunque es una teoría aceptada para especies en las que las diferentes generaciones no comparten espacio", ha indicado.
El hallazgo ha sido publicado en la revista científica 'Proceedings of the Royal Society' y los autores del artículo explican como la dinámica descrita es válida para la 'Zootoca vivipara' (nombre científico de la lagartija de turbera) y detallan como en la misma especie pueden coexistir distintas generaciones debido a la longevidad de sus hembras, que pueden vivir hasta 13 años y de las que depende la selección sexual, frente a los 5 años que viven de media los machos.
Para llevarlo a cabo, los investigadores han analizado un total de seis poblaciones de lagartijas viviendo en condiciones "seminaturales" y han podido constatar como evolucionan de forma cíclica, y siendo capaces de predecir en qué dirección avanzará el ciclo y qué morfotipos van a sobrevivir mejor.
"Durante el primer año, la esperanza de vida de los ejemplares juveniles es del 8 por ciento de media, ya que son atacados por los machos adultos --han explicado--, pero cuando el número de adultos de un color es mayor los juveniles de ese mismo color tienen más posibilidades de sobrevivir, ya que tienen menos atacantes".
De este modo, mediante la alteración de las poblaciones, introduciendo ejemplares adultos de un morfotipo u otro, los científicos han comprobado cómo las hembras de la especie realizan la selección sexual en función de las posibilidades de supervivencia de las crías.
"Según pase el tiempo, el morfotipo preeminente acaba cambiando debido a la selección sexual y el cambio de ciclo hace que los tres morfotipos sigan dejando su carga genética", han concluido.
La investigación, en la que han participado cinco investigadores y que es fruto de la tesis doctoral del investigador Luis M. San José, permitirá, según el organismo científico continuar avanzando en esta línea en otras especies del reino animal.

sábado, 12 de julio de 2014

LA EVOLUCIÓN DE LA HABILIDAD DE NADAR EN LAS HORMIGAS

noticiasdelaciencia.com

La vida de las hormigas en las copas de los árboles de ciertas regiones selváticas es peligrosa: caerse del árbol puede significar la muerte. Sin embargo, este peligro no ha impedido que numerosas especies de hormigas tropicales establezcan su hogar entre las ramas. Para compensar el peligro de sufrir una caída, bastantes han desarrollado la capacidad de deslizarse planeando por el aire a fin de procurar aterrizar en un sitio seguro. Pero no todas tienen la suerte de posarse en otra rama o en otro árbol. Bastantes pueden acabar cayendo al agua de charcas, lagunas y ríos.

A lo largo de su historia evolutiva, las hormigas se han adaptado con éxito a muchos hábitats distintos. (Foto: Amazings / NCYT / JMC)

Steve Yanoviak y Dana Frederick, de la Universidad de Louisville, Estados Unidos, investigaron lo que les ocurre a las hormigas tropicales al caer al agua. Para su asombro, los individuos de algunas especies resultaron saber nadar muy bien. Profundizando en las observaciones, a fin de determinar cuán extendida está entre las especies de hormigas esta capacidad para nadar y qué técnicas de natación prefieren estos insectos, los investigadores han descubierto que el 57 por ciento de las especies de hormigas tropicales de los árboles pueden nadar, y que la natación debe ser muy importante para ellas ya que todo apunta a que ésta se desarrolló en cuatro ocasiones diferentes en el árbol genealógico evolutivo de la hormiga.
De las nadadoras, 10 especies resultaron ser lo más parecido a deportistas de élite, con la Gigantiops destructor alcanzando una velocidad máxima del orden de los 16 centímetros por segundo, mientras que las 10 especies menos hábiles se ponían a salvo nadando con lentitud y un tanto torpemente.
Cuando Yanoviak y Frederick compararon las habilidades natatorias de las hormigas con su habilidad para deslizarse por el aire planeando, encontraron que las mejores planeadoras tendían a ser las peores nadadoras.
También constataron que las hormigas que nadan sumergidas son capaces de divisar y reconocer objetos que son o parecen partes bajas de árboles. Eso les permite nadar hacia esa dirección a fin de poder trepar luego por ellas.
Los resultados de la investigación se han publicado en la revista académica Journal Of Experimental Biology.