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lunes, 8 de septiembre de 2014

ANFIBIOS CAPACES DE CRUZAR GRANDES EXTENSIONES OCEÁNICAS

noticiasdelaciencia.com

Se ha venido creyendo que la dispersión de especies de anfibios de un continente a otro a través de grandes extensiones de mar es esencialmente imposible, debido a la intolerancia de estos animales a la sal. Sin embargo, los resultados de un reciente análisis biogeográfico a gran escala indican que, sorprendentemente, algunas especies se propagaron de ese modo.

La Pseudophilautus poppiae, una rana microendémica del sur de Sri Lanka, cuya única población conocida se encuentra en unas pocas hectáreas de bosque nuboso. (Foto: Alex Pyron)

El biólogo Alex Pyron, de la Universidad George Washington, en Washington, D.C., Estados Unidos, es el autor de este análisis pionero. Hay más de 7.000 especies conocidas de anfibios que se pueden encontrar en casi cada tipo de ecosistema en seis continentes. Pero ha habido pocos intentos de aclarar exactamente cuándo y cómo ranas, sapos, salamandras y cecílidos se han trasladado a través del planeta a lo largo del tiempo.
Armado con datos de secuencias de ADN, Pyron recompuso poco a poco el rompecabezas de esta intrincada historia de migraciones de especies, que muestra el movimiento de 3.309 especies entre 12 ecorregiones globales. La filogenia, o árbol genealógico evolutivo, de tales especies incluye aproximadamente la mitad de todas las especies de anfibios existentes de cada grupo taxonómico.
Anteriormente, ya se hicieron estudios similares, pero de menor escala, incluyendo solo unos pocos linajes principales. Lo que se necesitaba, y que Pyron ha conseguido, es una filogenia a gran escala que incluyese la mayor cantidad posible de especies. Así es factible rastrear la procedencia de especies, remontándose a épocas pasadas y a lugares lejanos, para ver no solo cómo las diferentes especies están relacionadas, sino también cómo se movían de un lugar a otro.
Los resultados obtenidos por Pyron han aportado una revelación inesperada. En contra de lo que se ha venido creyendo, ciertos grupos de anfibios fueron capaces de cubrir a nado grandes distancias desde una costa a otra en los últimos millones de años.
Hasta ahora, se creía que solo había dos únicas formas de distribución de anfibios desde un continente a otro. Una es la vía pasiva impuesta por la aparición de barreras naturales. Un ejemplo de esta es cuando un antiguo continente se fragmenta, dejando la población dividida entre los fragmentos que se alejan unos de otros, y de ese modo el paso del tiempo deja dos o más poblaciones estrechamente emparentadas en sitios muy separados del planeta, con vastas extensiones de mar interponiéndose entre ellas. La otra forma de propagación común de anfibios desde un continente a otro es la aparición temporal de un puente sólido entre ambos, o una disminución temporal lo bastante grande de la distancia por mar que hay que cruzar para pasar de uno a otro.
Dado el origen antiguo de los anfibios, no es sorprendente que la historia de la propagación de estos animales sea en buena parte una mezcla de esas dos formas principales de distribución. Pero ciertos casos, relativamente recientes, se produjeron, según indican los hallazgos del nuevo estudio, en épocas donde los territorios de origen y destino estaban muy separados. Por ejemplo, un grupo de ranas que se encuentra en Australia y Nueva Guinea tiene un parentesco evolutivo muy estrecho con un grupo de anfibios que solo existe en América del Sur. En la época en que ese tipo de ranas se originó, todas las principales masas de tierra continentales ocupaban prácticamente sus posiciones actuales, con América del Sur y Australia separadas de la Antártida desde mucho tiempo atrás.
La siguiente cuestión a aclarar en la línea de investigación de Pyron es si hay alguna cualidad específica, como por ejemplo una buena tolerancia al agua salada, que permita a algunos grupos de anfibios propagarse a otras tierras por vía marítima mejor de lo que hasta ahora se ha creído.
Pyron también ha comenzado a realizar un análisis similar en lagartos y serpientes para ver si su historia de distribución geográfica ostenta patrones de distribución como los descubiertos en los anfibios. Y, a medida que se vayan descubriendo nuevas especies de estos animales, Pyron continuará revisando y actualizando su modelo.

martes, 29 de julio de 2014

EL 13% DE LAS AVES DEL MUNDO ESTÁN AMENAZADAS DE EXTINCIÓN

noticiasdelaciencia.com

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) es la autoridad mundial en materia de conservación de la naturaleza y los recursos naturales, y es el organismo encargado de confeccionar las Listas Rojas de Fauna y Flora a nivel mundial. Pero para el grupo de las aves, es BirdLife International la organización encargada de elaborar la Lista Roja Mundial de Aves para la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (IUCN).

Águila imperial ibérica. (Foto:Tatavasco Images/SEOBirdlife)

Esta organización considera que en el mundo existen 10.425 especies de aves, de las cuales 350 hasta hace poco eran consideradas como subespecies y, actualmente, han sido reconocidas como especies gracias a las mejores técnicas científicas, principalmente genéticas. Durante la última revisión de 2014, BirdLife Internacional ha evaluado por primera vez su estado de conservación para su posible inclusión en la Lista Roja de Especies Amenazadas de Aves de la UICN. Los resultados son preocupantes, ya que más del 25% de estas nuevas especies de aves han sido calificadas con alguna categoría de amenaza dentro de la Lista Roja de la UICN, en comparación con el 13% de las especies del total de la Lista Roja, por lo que es urgente establecer acciones prioritarias de conservación.
Especies como el pavón muitú de Belem (Crax pinima) del noreste Brasil o el petrel de las islas Desertas (Pterodroma deserta) de Madeira, han sido catalogadas como amenazadas a nivel mundial. En el caso del colibrí de barba azul (Oxypogon cyanolaemus), un hermoso picaflores del noreste de Colombia, puede ser demasiado tarde, ya que la especie no ha sido vista en los últimos 70 años.
Sin tener en cuenta las especies “No evaluadas” (NE), las que cuentan con “Datos Insuficientes” (DD) o las que presentan una categoría de “Preocupación Menor” (LC), hay un listado de las especies de aves españolas más amenazadas a nivel mundial e incluidas en la Lista Roja Mundial de las Aves de 2014.
Se trata de 26 especies que presentan, en general, un fuerte declive poblacional, que son muy escasas o cuya área de distribución es muy reducida. Además, suelen estar sometidas a graves amenazas. En total, en torno al 7% de las especies españolas están amenazadas a nivel mundial.
Es necesario que en las comunidades autónomas donde habitan estas especies, las Administraciones competentes elaboren y publiquen los planes de recuperación o conservación a los que obliga la Ley y con los que no cuentan muchas comunidades autónomas hasta la fecha.
Los nuevos criterios para determinar qué taxones califican como especies han creado unas condiciones de igualdad, en la que todas las especies de aves se pueden evaluar por igual. Además, en la nueva lista se añaden datos precisos de distribución para ayudar a arrojar luz sobre los lugares más importantes para las aves, la naturaleza y las personas, y que constituyen las áreas del planeta cuya estricta protección y conservación es urgente y prioritaria.
Un claro ejemplo es el del avestruz común (Struthio camelus), para la que solo se reconocía una especie con varias subpoblaciones o razas, siendo evaluada de forma global con la categoría IUCN de “Preocupación Menor” (LC: Least Concern). Sin embargo, la avestruz somalí (Struthio molybdophanes), que antes se consideraba como una raza que se encontraba en Somalia, Etiopía, Yibuti y Kenia, se reconoce ahora como una especie independiente de la avestruz común, y con la categoría de “Vulnerable” (VU). Su área de distribución parece que no deja de reducirse y su población presenta un rápido declive a causa principalmente de la caza descontrolada, la recolección de huevos o la persecución, y su condición podría empeorar si pronto no se toman medidas.
“Casos como el de la avestruz somalí muestran la importancia de seguir profundizando en la investigación del estatus taxonómico de las aves para no encontrarnos con sorpresas desagradables como ésta, en la que una especie que considerábamos en estado seguro está gravemente amenazada”, declara Asunción Ruiz, directora ejecutiva de SEO/BirdLife. En éste sentido, añade: “es urgente que se cree un programa estatal para la conservación de la biodiversidad en el próximo Plan Estatal de Investigación Científica y Técnica y de Innovación, con el objeto de dotar de medios a los científicos para poder frenar la pérdida de biodiversidad en España”.
Además de la evaluación del estatus de amenaza de las de nuevas especies reconocidas, la Lista Roja de 2014 también reevalúa la situación de algunas especies ya existentes. Del colorido charlatán bugún (Liocichla bugunorum) se conocían únicamente tres pequeñas localidades en la zona del Himalaya del noreste de India, donde se han localizado solo unas pocas parejas. A raíz de la reciente construcción de una carretera a través de su hábitat, y de los daños causados por los incendios incontrolados, la especie ha sido reclasificada como “En Peligro Crítico” (CR: Critically Endangered). Pese a los exitosos esfuerzos de conservación que han permitido que el quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) se recupere en Europa, la disminución a nivel mundial de su población a causa de envenenamientos, caza ilegal y molestias humanas, colisiones y electrocuciones con tendidos eléctricos han hecho que su categoría de amenaza a nivel global haya aumentado de “Preocupación Menor” (LC) a “Casi Amenazada” (NT: Near Threatened).
La evaluación realizada para la elaboración de la Lista Roja de Aves de 2014 también plantea la importancia de varios hotspots o “puntos calientes de biodiversidad” para las aves amenazadas. Se trata de muchas especies que han sido recientemente reconocidas y que se localizan en el sudeste de Asia, donde la biodiversidad está altamente amenazada. Partes de esta región ya se han identificado como áreas de importancia mundial por su alto grado de endemicidad (zonas con un alto porcentaje de especies endémicas, es decir, que no se encuentran en ningún otro lugar de la Tierra). Incluso ahora se ha demostrado que algunos de estos puntos de importancia internacional son incluso más importantes de lo que anteriormente se pensaba, como por ejemplo, las islas indonesias de Talaud y Sangihe y parte del archipiélago de Filipinas, especialmente la isla de Cebú. En estas áreas es necesario emprender acciones de conservación urgentes para poder proteger los hábitats que todavía no han sido destruidos y salvaguardar el futuro de aves que se encuentran “En peligro crítico” (CR) como el martín pigmeo de Sangihe (Ceyx sangirensis) o el vinago pardo de Cebú (Phapitreron frontales), ninguno de los cuales se ha vuelto a ver recientemente, aunque todavía podrían contar con poblaciones residuales supervivientes.
También hay implicaciones muy preocupantes para la conservación de la isla indonesia de Java. Especies reconocidas recientemente como el pito de Java (Chrysocolaptes strictus), catalogado “Vulnerable” o el martín pescador bandeado de Java (Alcedo euryzona) considerado “En Peligro Crítico”, muestran cómo en la isla ha habido un gran proceso de especiación que ha dado lugar a muchas especies diferentes. Pero por otra parte, cada especie cuenta con muy poca densidad de poblacional y la isla de Java está sufriendo una gran explosión demográfica humana en los últimos tiempos, lo que supone una gran presión sobre los hábitats donde viven estas aves.
“Las Listas Rojas son una herramienta fundamental para dar prioridad a las políticas de conservación de las Administraciones, tanto para establecer medidas de recuperación de especies, como para declarar espacios protegidos”, puntualiza Asunción Ruiz. (Fuente: SEOBirdlife/DICYT)

viernes, 4 de enero de 2013

¿CÓMO PUEDE UN METRO CUADRADO DE PRADERA CONTENER DECENAS DE ESPECIES DE PLANTAS?

ecoticias.com


Durante más de 50 años, las teorías ecológicas han predicho que el número de especies que pueden coexistir en un área determinada aumenta con la heterogeneidad de las condiciones ambientales en el hábitat.






¿Cómo puede un metro cuadrado de pradera contener decenas de especies de plantas? ¿Y qué factores determinan el número de especies que viven en un ecosistema?. La revista Science considera esta cuestión una de las 25 preguntas sin resolver más importantes de la ciencia, tanto por su importancia en la comprensión de la naturaleza como por el valor de los ecosistemas naturales para la humanidad. El valor de los bienes y servicios proporcionados por los ecosistemas naturales se estima que supera el PIB de nuestro planeta.
Durante más de 50 años, las teorías ecológicas han predicho que el número de especies que pueden coexistir en un área determinada aumenta con la heterogeneidad de las condiciones ambientales en el hábitat. Esta premisa fue examinada en un estudio llevado a cabo por los estudiantes Allouche Omri y Michael Kalyuzhny, guiados por el profesor Ronen Kadmon, del Instituto Alexander Silberman de Ciencias Biológicas de la Universidad Hebrea de Jerusalén, en colaboración con el profesor Gregorio Moreno-Rueda y el profesor Manuel Pizarro de la Universidad de Granada.
Los investigadores afirman que en un entorno heterogéneo - donde hay muchos tipos diferentes de hábitats - hay menos recursos y menos adecuados de la zona disponible para cada especie, haciéndolos más vulnerables a la extinción local. Esto conduce a la hipótesis de que la heterogeneidad del hábitat excesivo puede en realidad reducir el número de especies.
Esta hipótesis fue examinada usando modelos matemáticos y análisis empíricos de los ecosistemas naturales. Sus predicciones fueron examinados con un meta-análisis de conjuntos de datos de decenas de especies vegetales y animales de todo el mundo diferentes localidades.
Tanto los resultados teóricos como los análisis de datos soportan la hipótesis de los investigadores de que la heterogeneidad del hábitat puede aumentar la tasa de extinción de especies y por lo tanto reducir el número de especies que habitan en el ecosistema.
Estos hallazgos son muy importantes para la conservación de la biodiversidad, ya que la práctica actual es la de conservar las áreas de máxima heterogeneidad del hábitat e incluso tomar medidas para aumentar la heterogeneidad del hábitat. El estudio demuestra que este enfoque convencional puede conducir a resultados negativos, especialmente en el caso de los paisajes de tamaño limitado, lo cual es típico de las reservas naturales.
Los ecosistemas y las especies que los componen se encuentran bajo una creciente presión de la actividad humana. En estas condiciones, el manejo hábil e inteligente de los paisajes naturales es vital. Este estudio proporciona a los científicos y los responsables políticos con ideas importantes para la selección y gestión de las áreas para la conservación.

viernes, 21 de diciembre de 2012

EL MAPA DEL MUNDO NATURAL SE ACTUALIZA

agenciasinc.es
Científicos europeos y estadounidenses, entre los que se encuentra Miguel Araújo del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC, han trazado una nueva distribución del mundo natural que muestra cómo están diseminados los grupos de vertebrados más importantes y actualiza la versión clásica del naturalista Alfred R. Wallace de 1876. El nuevo mapa –basado en más de 20.000 especies de mamíferos, aves y anfibios– divide al mundo en 20 regiones zoogeográficas y 11 reinos animales.


Mapa moderno de los vertebrados en el mundo. Los colores de los reinos reflejan la singularidad de los animales. Las regiones que tienen tonos similares indican que sus especies son muy parecidas y los que son muy diferentes indican lo contrario. Imagen: AAAS Science.

Un equipo de investigación, liderado por la Universidad de Copenhague, ha presentado un nuevo mapa sobre la organización de la vida en la Tierra. La nueva distribución, que actualiza la anterior realizada por el biólogo inglés Alfred R. Wallace –codescubridor de la teoría de la selección natural junto con Charles Darwin– contiene información fundamental acerca de la diversidad de la vida en nuestro planeta y será de gran importancia para la investigación de la biodiversidad en el futuro.
“Wallace había dividido el mundo en seis regiones y 24 subregiones. Él sólo tenía acceso a una cantidad limitada de información sobre la distribución de las familias ampliamente definidas de los vertebrados, mientras que nosotros tenemos acceso a los datos sobre la distribución de más de 20.000 especies y a la comprensión de sus relaciones ancestrales”, declara a SINC Jean-Philippe Lessard investigador del Centro de Macroecología, Evolución y Clima de la Universidad de Copenhague (actualmente en la Universidad McGill de Canadá) y coautor del estudio que se publica en la revista Science.
Este nuevo mapa global muestra la división de la naturaleza en 11 grandes reinos biogeográficos e indica cómo estas áreas se relacionan entre sí. Es el primer estudio que combina la información evolutiva y geográfica de todos los mamíferos, aves y anfibios conocidos, un total de más de 20.000 especies. El trabajo llevó 20 años de recopilación de datos.
“Hemos tenido en cuenta la evolución, lo que nos permite ayudar a identificar qué lugares del mundo albergan animales únicos a lo largo de la historia. La mayor parte de la conservación está centrada en la identificación de áreas que son un conjunto único, es decir, que acogen especies endémicas. Ahora podemos comenzar a pensar en priorizar las áreas geográficas que albergan animales que representan piezas únicas del árbol de la vida, las familias endémicas de animales”, subraya Lessard.
Los científicos aseguran que con este nuevo enfoque basado en la evolución, el reino Paleártico –que históricamente se restringió a la parte norte del hemisferio oriental– se extendería por todo lo largo de América del Norte.
“Esto sugiere que a pesar de que hay diferentes conjuntos de especies en Eurasia y en la parte septentrional de América del Norte, estas especies tienden a pertenecer a las mismas familias de animales, de manera que el análisis científico agrupa estas regiones en una gran zona biogeográfica. También reconocemos tres nuevos reinos: el panameño, Sino-japonesa y Oceanía”, apunta el investigador.
Asimismo, mientras que Wallace clasificó las islas al este de Borneo y Bali en la región australiana, este nuevo mapa detalla que al menos algunas de estas islas pertenecen al reino oriental que abarca Sundaland, Indochina e India.
“A pesar de que existen diferencias importantes entre el mapa de 1876 y el nuestro, también hay muchas similitudes. El trabajo de Wallace se basaba en conocimiento adquirido en salidas de campo y expediciones, discusiones con otros científicos y material recopilado en las colecciones de historia natural de los museos. En la actualidad disponemos de avances tecnológicos e hipótesis evolutivas desconocidas en el siglo XIX. Que las conclusiones de ambos trabajos tengan tanto en común confirma lo extraordinario del trabajo realizado por Wallace”, comenta el investigador del CSIC Miguel Araújo que también ha participado en la investigación.
Una nueva piedra angular de la biología
Para Ben Holt, coautor del estudio junto a Lessard y científico de la Universidad de Copenhague este estudio es una actualización de uno de los mapas esenciales en las ciencias naturales. "Por primera vez desde el intento de Wallace somos capaces de ofrecer una amplia descripción del mundo natural basada en información increíblemente detallada de miles de especies de vertebrados".
El autor principal, Carsten Rahbek, director del Centro de Macroecología, Evolución y Clima añade: "A pesar de los increíbles avances de la ciencia natural, todavía estamos luchando para comprender las leyes fundamentales que rigen la vida en el planeta. Esta descripción del mundo natural podría ser una nueva piedra angular de la biología fundamental".
Para realizar este trabajo, los investigadores utilizaron modernas herramientas estadísticas y datos integrados sobre la distribución geográfica y las relaciones evolutivas de las especies para trazar los reinos y regiones zoogeográficas del mundo de una manera transparente y repetible. El mapa se puede consultar a través de la página web de la Universidad de Copenhague.
Referencia bibliográfica:
Ben G. Holt, Jean-Philippe Lessard, Michael K. Borregaard, Susanne A. Fritz, Miguel B. Araújo, Dimitar Dimitrov, Pierre-Henri Fabre, Catherine H. Graham, Gary R. Graves, Knud A. Jønsson,5 David Nogués-Bravo, Zhiheng Wang, Robert J. Whittaker, Jon Fjeldså, Carsten Rahbek. “An Update of Wallace’s Zoogeographic Regions of the World”, Science 20 de diciembre. 1/10.1126/science.1228282.

lunes, 22 de octubre de 2012

LA MARIPOSA DE LOS CARDOS SE DESPLAZA 6.500 KM AL AÑO

agenciasinc.es
Un equipo de investigadores del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales y del Museo de Ciencias Naturales de Granollers, en colaboración con otros científicos europeos, ha descubierto que la mariposa de los cardos es capaz de desplazarse anualmente hasta 6.500 km, gracias a un ciclo migrador que utiliza los vientos favorables a gran altura. Por primera vez se demuestra que la especie es capaz de volver a África en otoño, como hacen también las aves migratorias, cerrando así un ciclo migratorio continuo.


Vanessa cardui. Imagen: CREAF.

Hace tiempo que se conoce que una parte de nuestros insectos son migradores y que cada año colonizan nuestro país procedentes sobre todo del continente africano. De entre las mariposas, la mariposa de los cardos, Vanessa cardui, es quizás el ejemplo más conocido.
Este año, gracias al análisis de más de 60.000 observaciones procedentes de más de 60 países de África y Europa, se ha podido comprobar que el ciclo anual de la mariposa de los cardos conlleva un viaje intercontinental épico, que implica a seis generaciones de mariposas.
El estudio, en el que participan el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales y el Museo de Ciencias Naturales de Granollers, ha detectado a cientos de millones de mariposas que se desplazan en un viaje de ida y vuelta, en parte invisible y a grandes alturas.
"Las mariposas pueden hacer estas enormes distancias porque utilizan vientos favorables a gran altura, entre 200-500 m, e incluso más arriba. Con la ayuda de estos vientos, pueden desplazarse a velocidades de 40-50 km/h y, en casos extremos, atravesar tramos del océano de más de un millar de kilómetros en poco más de un día", explica Constantí Stefanescu, investigador del Museo de Ciencias Naturales de Granoller y del CREAF.
Según sus resultados, que publica en la revista científica Ecography, estos movimientos migratorios pueden llegar a ser, en total, del orden de 6500 kilómetros (unos 60 º de latitud), desde países como Ghana y Senegal hasta el norte de Noruega o Islandia.
Los investigadores han observado que la colonización del continente europeo tiene lugar en dos fases: la región mediterránea en primavera, y el centro y norte de Europa en verano, por parte de la descendencia de las migradoras primaverales. A finales de verano y durante el otoño, la nueva generación europea inicia un vuelo de regreso a África, fundamentalmente a gran altura y que pasa desapercibido por los observadores de tierra.
Todo indica que algunas mariposas no se detienen en el norte de Africa, sino que siguen un vuelo larguísimo hasta la zona del Sahel, que durante el mes de septiembre y octubre ofrece unas condiciones óptimas para la reproducción después de la época de lluvias. Durante el invierno la mariposa se concentra sobre todo en el sur del Magreb y en las islas Canarias, antes de volver a colonizar la zona mediterránea en primavera.
El estudio de las grandes migraciones ayudará a predecir posibles plagas futuras
El descubrimiento de este ciclo migratorio sorprendente tiene implicaciones importantes en el campo de la entomología aplicada. Es muy probable que otros insectos migrantes sigan ciclos muy similares, incluidas algunas especies (como mariposas nocturnas) que se comportan como plagas agrícolas graves.
Actualmente se está trabajando para desarrollar un modelo predictivo de la intensidad de las migraciones en la zona mediterránea y del centro y norte de Europa, que tenga en cuenta las condiciones climáticas en las áreas de invernada y el papel que juegan los vientos.
En años excepcionales como 2009, la población migrante puede estar compuesta por millones de ejemplares. Por ejemplo, los datos de los radares permiten estimar que durante las dos oleadas migratorias más importantes en el verano de aquel año, 4 millones de mariposas atravesaron una franja de 300 km al sur de Inglaterra.
La mariposa migratoria de los cardos no causa daños en la agricultura, pero otras especies con ciclos similares pueden ocasionar pérdidas enormes en productos de la huerta. Conocer y entender qué es lo que da lugar a migraciones excepcionales y poder predecir las puede ayudar a minimizar estas pérdidas en los años próximos. Las propias previsiones de cambio climático, con una mayor frecuencia de episodios de vientos saharianos, aumenta el riesgo de que estas migraciones sean cada vez más importantes.
Vientos saharianos que transportan mariposas
Hace ya más de una década que Constantí Stefanescu, investigador del Museo de Ciencias Naturales de Granollers y del CREAF, estudia el proceso migratorio de esta especie. Unos años atrás, junto con Ana Ávila del CREAF y Marta Alarcón del Centro de Estudios Avanzados de Blanes, demostró que las migraciones de esta mariposa en Cataluña se relacionan muy directamente con la entrada de vientos saharianos, y que el origen de las poblaciones migradoras se sitúa en diferentes zonas del Magreb, como el centro y sur de Marruecos.
También se sabía que el ciclo migratorio de esta especie es, sin embargo, mucho más amplio y no se detiene en nuestras latitudes. Las mariposas que llegan a Cataluña durante la primavera se reproducen seguidamente (las orugas se alimentan de cardos, de ahí el nombre popular de la especie), y la nueva generación emergente migra hacia el norte y coloniza el centro y norte de Europa a comienzos del verano.
Participación ciudadana para el avance científico
En 2009 la migración de esta mariposa fue espectacular. Durante buena parte de la primavera, en Cataluña alcanzaron millones de mariposas en varias oleadas sucesivas. Las condiciones eran idóneas para profundizar en el ciclo migratorio en Europa, y se pusieron todas las alertas para que miles de naturalistas aficionados de todo el continente recogieran sus observaciones y las hicieran llegar a ONGs como Butterfly Conservation y otros organismos similares.
Stefanescu, ayudado por un extenso equipo de entomólogos, ornitólogos y físicos de una decena de países europeos, coordinó la recopilación de toda esta información y el tratamiento de los datos para extraer una imagen comprensible de todo el proceso. Dentro de este estudio, fue clave la aportación de los investigadores ingleses de Rothamsted Experimental Station, que disponen de radares entomológicos capaces de detectar migraciones de insectos en la columna de aire hasta una altura de 1200 m. Ana Ávila y Jofre Carnicer, del CREAF, también participaron en este trabajo.
Referencia bibliogràfica:


 Stefanescu, C., Páramo, F., Åkesson, S., Alarcón, M., Ávila, A., Brereton, T., Carnicer, J., Cassar, L. F., Fox, R., Heliölä, J., Hill, J. K., Hirneisen, N., Kjellén, N., Kühn, E., Kuussaari, M., Leskinen, M., Liechti, F., Musche, M., Regan, E. C., Reynolds, D. R., Roy, D. B., Ryrholm, N., Schmaljohann, H., Settele, J., Thomas, C. D., van Swaay, C. and Chapman, J. W. (2012), Multi-generational long-distance migration of insects: studying the painted lady butterfly in the Western Palaearctic. Ecography. doi: 10.1111/j.1600-0587.2012.07738.x

viernes, 28 de septiembre de 2012

DESCUBIERTO UN NUEVO YACIMIENTO PALEONTOLÓGICO EN GUADALAJARA

agenciasinc.es
Peces, tortugas, cocodrilos y dinosaurios vivieron hace millones de años en Guadalajara. Investigadores españoles revelan en Cretaceous Research el hallazgo del yacimiento paleontológico de Algora que además confirma conexiones paleogeográficas entre Europa y África hace unos 96 millones de años.


En la fotografía se ven restos de cocodrilos (A-E), coprolitos (F), vertebrados indeterminados (G-H) y dinosaurios (I-J). Imagen: CretRes.

Tierra de dinosaurios, cocodriliformes y otra fauna primitiva, así era en el pasado la actual Guadalajara.
En la provincia se encuentra la formación geológica Arenas de Utrillas en la que varios investigadores han descubierto restos fósiles de vertebrados continentales, muy escasos en el registro fósil del Cenomaniense, un intervalo del Cretácico Superior (hace unos 96 millones de años).
En el nuevo yacimiento de Algora han aparecido huesos de diversos animales prehistóricos.
“Además de plantas, invertebrados e icnofósiles, se han identificado peces (entre ellos, Stromerichthys), tortugas (Solemydidae y Pan-Pleurodira), cocodriliformes (Neosuchia) y dinosaurios (Carcharodontosauridae)”, informa a SINC Fernando Barroso, coautor del estudio e investigador en el Departamento de Paleontología de la Universidad Complutense de Madrid.
Según el trabajo que se ha publicado ahora en Cretaceous Research, el yacimiento proporciona nuevos datos sobre la composición y distribución de faunas en Europa suroccidental durante el Cenomaniense, “un intervalo del Cretácico Superior con escaso registro de vertebrados continentales”, detalla Barroso.
Para el científico, la presencia de animales de orígenes tan variados “permite confirmar el establecimiento de conexiones paleogeográficas directas a través de la Península Ibérica entre Europa y África durante el citado intervalo temporal”, concreta.
Hace poco menos de 100 millones de años, el suroeste del continente europeo formaba un archipiélago en el que se han conservado pocos yacimientos. El de Algora está en una localización “muy favorable”, a lo que se añade una fauna con una influencia notable de los animales procedentes de Gondwana, un bloque continental del que surgieron África, Sudamérica, Australia, Indostán –subcontinente indio–, la isla de Madagascar y la Antártida, al separarse el supercontinente Pangea.
“En Algora hubo sin duda una confluencia de taxones con afinidades de Laurasia (el bloque continental del que surgieron América del Norte, Siberia, Eurasia y China, entre otros) y Gondwana”, subraya el trabajo.
Dinosaurios americanos y cocodrilos africanos
Entre huellas fosilizadas, fragmentos de madera, restos de bivalvos –similares a los hallados al sureste de Marruecos y Egipto– y otros organismos, Algora reúne caparazones fragmentados de dos grupos de tortugas. Uno de ellos surgió hace unos 135 millones de años y se asigna a los primeros identificados en Europa.
Pero otros reptiles, como los cocodriliformes, compartieron hábitat con las tortugas, unos animales cuyos restos son muy escasos en Europa. En Algora los paleontólogos encontraron diversos fragmentos de huesos y dientes, que destacan por su semejanza con los restos hallados en Kem Kem (sureste de Marruecos). Sin embargo, por la práctica ausencia de fósiles en el continente, el hallazgo de más huesos en el nuevo yacimiento sería “digno de atención”, señalan los autores.
Además de restos de reptiles, los investigadores hallaron tres dientes bien conservados de terópodos Carcharodontosauridae, también conocidos como ‘lagartos con dientes de tiburón’, que vivieron hace entre 154 y 90 millones de años. Estos terópodos eran muy comunes en Norteamérica hace unos 108 millones de años.
En Europa –donde pudieron dispersarse desde África–, hasta ahora solo se habían encontrado otros dientes de estos dinosaurios en Asturias y Charentes (suroeste de Francia), pero los de Algora son “compatibles” y parecen ser del mismo tipo que los restos del sur de Francia. “Se espera descubrir más fósiles completos para confirmar la presencia de estos dinosaurios en Asturias”, revela el estudio.
Referencia bibliográfica:
Torices, Angelica; Barroso-Barcenilla, Fernando; Cambra-Moo, Oscar; Pérez-García, Adan; Segura, Manuel. “Palaeontological and palaeobiogeographical implications of the new Cenomanian vertebrate site of Algora, Guadalajara, Spain” Cretaceous Research 37: 231-239 DOI: 10.1016/j.cretres.2012.04.004, octubre de 2012.

sábado, 30 de junio de 2012

EL MAPA DE LA VIDA, EN INTERNET

noticiasdelaciencia.com

Un equipo de investigación ha desarrollado la primera versión de demostración pública de su "Mapa de la Vida", una ambiciosa iniciativa en forma de web, diseñada para mostrar la distribución de todos los animales y vegetales que viven en nuestro planeta.




La versión de demostración permite a cualquiera con una conexión a internet recorrer el mapa de la distribución global conocida de casi 25.000 especies de animales terrestres vertebrados, entre los que se incluyen peces de agua dulce de América del Norte, mamíferos, aves, anfibios y reptiles. La base de datos, que sigue creciendo, ya contiene cientos de millones de registros sobre la abundancia y distribución de la flora y la fauna del planeta.
El jefe del proyecto es Walter Jetz, profesor de biología evolutiva y ecología en la Universidad de Yale en New Haven, Connecticut, Estados Unidos. También cabe destacar, entre otros, a Robert Guralnick del departamento de biología evolutiva y ecología en la Universidad de Colorado en Boulder, y Jana McPherson de la Sociedad Zoológica de Calgary en Canadá.
Los científicos del proyecto están procesando 200 años de datos de diferentes tipos, procedentes de diversas fuentes y que documentan la ubicación de especies de todo el mundo, a fin de organizar la información de un modo que mejorará muchísimo el conocimiento sobre la biodiversidad.
Esa información podría ser usada por cualquier organización que necesite tomar decisiones bien informadas respecto a gestión de tierras, salud animal y vegetal, conservación de especies y efectos potenciales del cambio climático.
La versión inicial de esta herramienta está diseñada para que llegue al público en general. Ésta permite que los usuarios vean varios niveles de detalle para una especie determinada, como por ejemplo el tipo de entorno en el que vive y los lugares específicos en los que ha sido documentada la presencia de la especie.
El objetivo final es incluir a cientos de miles de especies animales y vegetales.
Al poner de relieve la abundancia y distribución conocidas de las especies, los investigadores esperan poder identificar y corregir lagunas de conocimiento, y también ofrecer una herramienta para detectar cambios que se produzcan con el paso del tiempo. Ellos esperan que este mapa sea útil para científicos profesionales, responsables de la gestión de espacios naturales y otros grandes terrenos, organizaciones ecologistas y el público en general.

La versión de demostración pública de este Mapa de la Vida es accesible aquí:

http://www.mappinglife.org/

sábado, 23 de junio de 2012

AÚN ES POSIBLE DESCUBRIR 10 MILLONES DE ESPECIES EN MENOS DE 50 AÑOS

agenciasinc.es

Describir 10 millones de especies en menos de 50 años es todavía factible. Esta ha sido la conclusión de un estudio internacional, con participación del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), que se ha basado en la solidez de 250 años de progreso científico, en excepcionales colecciones a lo largo del mundo, en reconocidos especialistas, y en la innovación tecnológica para llegar a estos resultados. Pero se necesitan 2.000 taxónomos para cartografiar la biodiversidad del planeta.

Los taxónomos proponen crear un catálogo con todos los nombres de las especies descritas hasta la fecha. Imagen: MNCN.

Cada año se descubren 18.000 nuevas plantas y animales. Hasta la fecha se han descrito cerca de 2 millones de especies, pero las estimaciones más fiables incrementan el número total de especies hasta 10 o 12 millones. Sin embargo, y por primera vez en la historia de la humanidad, la tasa de extinción de las especies puede superar a la de su descubrimiento.
En noviembre 2010, científicos de todo el mundo se reunieron en el Jardín Botánico de Nueva York (EE UU) en el seminario ¿Qué sostener? Misión para explorar las especies de la tierra y conservar la biodiversidad para responder a la pregunta de si es posible aún descubrir, describir y cartografiar las especies que constituyen la biosfera.
La respuesta unánime fue que sí. Los especialistas allí reunidos, entre los que se encontraban investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), formularon unas recomendaciones que se han publicado ahora en la revista Systematics and Biodiversity.
"Existe muy poca gente que sea consciente de lo poco que conocemos sobre la vida en la Tierra. Cartografiar la biosfera es tremendamente complejo, pero los beneficios para la sociedad serían profundos, inmediatos y duraderos; desde la detección temprana de la respuesta de la flora y la fauna al cambio climático, hasta el acceso abierto a diseños evolutivos que podrían solucionar innumerables problemas prácticos", señala Antonio G. Valdecasas, uno de los autores del estudio e investigador del MNCN-CSIC.

Cien especies al año por taxónomo

Para lograr los objetivos en el plazo de 50 años se necesitarían al menos 2.000 taxónomos y la colaboración de otros expertos profesionales y aficionados. Para alcanzar los 10 millones de especies descritas, la tasa de descripción de especies debería aumentar hasta 200.000 especies al año, lo que equivaldría a la descripción de 100 especies al año por taxónomo.
SIn embargo, uno de los principales obstáculos para un progreso rápido en la exploración de la biodiversidad es el cuello de botella del proceso. Los miles de museos, jardines botánicos y universidades que existen en todo el mundo, albergan en torno a 3.000 millones de especímenes de un total de dos millones de especies. Por ello, a partir de ahora "los ejemplares que se añadan a las colecciones tienen que servir para avanzar y no para acumular trabajo atrasado", indican los científicos en el estudio.
Entre las acciones prioritarias destaca la necesidad de crear un catálogo con todos los nombres de las especies descritas hasta la fecha. Este registro nomenclatural facilitaría notablemente el trabajo de los taxónomos. Para los hongos está prevista su puesta en marcha a partir del 1 de enero de 2013.
Para los taxónomos, también es necesaria una estrategia global para priorizar determinadas campañas y hacer un seguimiento del progreso del proyecto. "De este modo se puede evitar el avance desigual en el conocimiento de los principales taxones, tal y como ha ocurrido hasta ahora", recalcan.

Las ventajas de descubrir especies

Un mayor conocimiento de las especies es importante para entender mejor cómo funcionan los ecosistemas, ya que los sistemas diversos son más resilientes frente a cambios imprevistos que los sistemas con menor diversidad. Igualmente, integrar y sintetizar todas las evidencias sobre la historia evolutiva contribuirá a responder a las cuestiones fundamentales sobre la diversidad biológica.
Además, según los taxónomos hay que considerar que la prosperidad económica y el bienestar humano dependen de decenas de miles de especies, por lo que conforme se descubran nuevas especies, podremos disponer de más productos, materiales y modelos. Finalmente, hay que recordar que los seres humanos tienen una curiosidad innata sobre la diversidad de la vida y su lugar en el planeta.
"Nadie duda de la complejidad del empeño que requiere la colaboración de una pléyade de especialistas en ámbitos muy diferentes: biólogos, ingenieros, sociólogos, gestores, etc", señalan los autores. Pero es una tarea intrínsecamente ligada a la biología, y más concretamente a la taxonomía: la ciencia especializada en descubrir, caracterizar y nombrar a las especies.
Según los científicos, la taxonomía debe madurar y dejar de ser una industria artesanal y convertirse en una ciencia moderna, altamente eficiente y con una tasa de transferencia de la información muy elevada.
Esto requiere un cambio cultural para que esta disciplina sea reforzada en las carreras de biología y que se modifiquen los incentivos al trabajo taxonómico. Los investigadores proponen por ejemplo establecer un "índice de impacto nomenclatural". "Hay que buscar vías que pongan en valor la contribución imprescindible de los taxónomos al conocimiento de la biodiversidad", concluyen.

Referencia bibliográfica:

Wheeler, Q. D. et al. (2012). "Mapping the biosphere: exploring species to understand the origin, organization and sustainability of biodiversity". Systematics and Biodiversity, 10(1): 1-20.

jueves, 10 de mayo de 2012

LA COEXISTENCIA ENTRE RATONES Y HUMANOS PERMITE RASTREAR EN RATONES LOS VIAJES VIKINGOS DE COLONIZACIÓN

noticiasdelaciencia.com

Los ratones han sido durante buena parte de la historia de la humanidad un acompañante persistente y molesto. No sólo se han aposentado en viviendas, graneros y otros edificios, sino que también han viajado como polizones en barcos y carretas. Debido a su coexistencia con el Ser Humano, el estudio genético de los linajes de los ratones de cada región puede aportar datos, o respaldar los ya conocidos, acerca de migraciones humanas.


Reconstrucción de una casa vikinga. (Foto: Cornell U.)

Eso lo sabe bien Jeremy Searle, profesor de ecología y biología evolutiva en la Universidad de Cornell, Nueva York, quien explora la distribución global del ratón doméstico (Mus musculus) y usa al animal como biomarcador de los asentamientos humanos.
Las investigaciones anteriores realizadas por Searle apoyan la teoría de que el ratón australiano se originó en las Islas Británicas, y probablemente vino desde tan lejos a bordo de los barcos en los que se transportaba a convictos que fueron desterrados a Australia para colonizar el continente entre finales del siglo XVIII y mediados del XIX.
Searle llegó a esta conclusión utilizando técnicas evolutivas para analizar el ADN mitocondrial, comparando las poblaciones modernas de ratones australianos con las poblaciones actuales de ratones de las regiones de donde se sospechaba que llegaron los antepasados de los ratones australianos, en la Europa Occidental.
En un nuevo estudio, sobre los vikingos, Searle y sus colaboradores en Islandia, Dinamarca y Suecia, fueron un paso más lejos, empleando ADN antiguo de ratones cuyos restos fueron hallados en yacimientos arqueológicos que datan de los siglos X, XI y XII, así como de ratones modernos.
El equipo de Searle y Eleanor Jones, de la Universidad de York en el Reino Unido y la de Uppsala en Suecia, ha demostrado que los ratones se colaron en los barcos vikingos y alcanzaron colonias en áreas donde los noruegos se habían asentado, como las Islas Británicas, las Islas Feroe, Islandia y Groenlandia. Es decir, que, incluso si desconociéramos la historia de los viajes de colonización de los vikingos, podríamos reconstruirla valiéndonos sólo de los datos obtenidos de los ratones.
Donde vayan las personas, con ellas irán también los ratones. A pesar de que estos animales no suelen aventurarse más allá de un radio de tan sólo 100 metros alrededor de su escondrijo, y a pesar de que el área geográfica en la que surgió la especie era bastante limitada, el ratón doméstico se las ha arreglado para colonizar cada continente, lo que lo ha convertido en un valioso instrumento para investigadores como Searle.

domingo, 6 de mayo de 2012

VIVIR EN UNA ISLA ¿HACE GIGANTES A UNOS ANIMALES Y ENANOS A OTROS?

noticiasdelaciencia.com

Desde elefantes enanos hasta ratones enormes, e incluso humanos del tamaño de un hobbit, los cambios en el tamaño de animales confinados a vivir en una isla son bien conocidos por la ciencia.


Vivir en una isla ¿hace gigantes a unos animales y enanos a otros? (Foto: Amazings / NCYT / MMA)

Desde hace tiempo, los biólogos creen que los animales grandes que evolucionan en las islas tienden a hacerse más pequeños, mientras que los animales pequeños tienden a hacerse más grandes, una generalización que ellos llaman la "regla de las islas".
Los restos fósiles de elefantes enanos encontrados en la isla mediterránea de Chipre, por ejemplo, sugieren que redujeron su tamaño en más de un 90 por ciento. Los gigantes de las islas también son impresionantes: Se estima que las jutías gigantes, miembros de un grupo extinto de roedores, pesaban hasta 200 kilogramos (440 libras).
Con los años, varios científicos han puesto en duda la generalidad de la citada regla, argumentando que las tendencias de tamaño en las islas no son tan habituales como originalmente se pensaba. Los investigadores han propuesto diversas hipótesis para explicar por qué algunos animales en las islas se vuelven grandes y otros se vuelven pequeños, pero ninguna variable específica lo ha explicado todo.
Un nuevo estudio ha puesto a prueba la "regla de las islas" en roedores propios de islas y en otros propios de continentes.
El equipo de Paul Durst y Louise Roth de la Universidad Duke recopiló datos de 73 especies de roedores de 55 islas de todo el mundo, los cuales variaban en tamaño desde apenas unos 6 gramos (0,2 onzas) hasta unos 20 kilogramos (unas 45 libras).
Los autores del estudio constataron que el factor clave para determinar si un roedor se hacía más grande o más pequeño era el tamaño que originalmente tenía en el continente. Los roedores por encima del tamaño límite de 253 gramos, un grupo que incluía a castores, ardillas y otros, solían volverse más pequeños con el paso del tiempo, mientras que los que estaban por dejado de ese límite generalmente se hacían más grandes.
La versión original de la "regla de las islas", los animales pequeños se vuelven grandes mientras los animales grandes se vuelven pequeños, concuerda, por tanto, con lo comprobado en estos roedores.

viernes, 6 de abril de 2012

LA ALTITUD DE LAS ISLAS AUMENTA EL NÚMERO DE ESPECIES EXCLUSIVAS

agenciasinc.es

En los ecosistemas insulares de alta montaña, las especies animales y vegetales endémicas están doblemente aisladas, lo que las hace aún más exclusivas. Así lo confirma un estudio europeo, con participación española, que añade el factor de la altitud a una mayor biodiversidad.


La alta montaña de Tenerife supone menos del 10% de la superficie de la isla, y la de La Palma supone cerca del 1%. Imagen: Germán González.

Las islas oceánicas nacen, crecen, se erosionan y desaparecen bajo el mar. A lo largo de este proceso, que tarda millones de años, las islas cambian de forma y por tanto de ‘inquilinos’. Las especies se adaptan a las nuevas condiciones ambientales y ocupan nichos vacíos, se especializan y se hacen exclusivas. En el caso de las islas más jóvenes con ecosistemas de alta montaña, aumentan los endemismos.   
“Cuando las islas, tras adquirir su máxima altura, alcanzan su máxima complejidad topográfica debido a la erosión, adquieren también su máxima biodiversidad”, señala a SINC José María Fernández-Palacios, catedrático de Ecología de la Universidad de La Laguna, quien subraya que cuando las islas tienen ecosistemas de alta montaña, hay más especies exclusivas en ellas.
Un estudio del que es coautor Fernández-Palacios, y que se ha publicado en la revista Ecography, reivindica el papel de la altitud para explicar la biodiversidad exclusiva de una isla como un factor añadido a la teoría sobre la evolución de las islas en la que la edad, entre otros factores, influye en la diversidad de las especies.
El doble aislamiento que sufren las especies en condiciones de alta montaña de las islas las hace únicas. El equipo de investigación demuestra que las islas más altas crean condiciones que aumentan la tasa de endemismos.
“Estas especies de ecosistemas insulares de alta montaña han evolucionado habitualmente de las especies que ocupan las zonas bajas o de medianías de las islas en cuestión. Son especies insulares que además tienen que acostumbrarse a ecosistemas muy particulares y escasos”, asegura Fernández-Palacios. Según el investigador, la alta montaña de Tenerife supone menos del 10% de la superficie de la isla, y la de La Palma supone cerca del 1%.

‘Mudarse’ de isla o morir

“En islas más complejas topográficamente, estas especies no existirían porque la alta montaña es lo primero que desaparece de una isla cuando es erosionada”, apunta Fernández-Palacios. La Gomera y Gran Canaria no poseen alta montaña porque tienen más de 10 millones de años, pero en el pasado la tuvieron. En realidad, la alta montaña juega un papel importante en las islas más jóvenes, como La Palma.
Sin embargo, a pesar de ser “más vieja y arrugada”, por su relieve topográfico, La Gomera cuenta con una biodiversidad mayor que La Palma “porque tiene muchas especies exclusivas de un barranco o una ladera”. “La Palma es más sencilla, más alta y más grande, pero no es tan compleja”, afirma el científico, quien destaca que, a pesar de ello, cuenta con especies de alta montaña que “seguramente” vinieron de La Gomera.
A medida que la isla se va erosionando, las especies de alta montaña tienen dos opciones. “Si la isla cercana es lo suficientemente alta, ‘saltan’ hacia ese nuevo territorio y sobreviven en él, pero si no ha alcanzado la altura adecuada, las especies se extinguen con sus ecosistemas”, indica el investigador.

Referencia bibliográfica:

Steinbauer, Manuel Jonas; Otto, Ruediger; Naranjo-Cigala, Agustín; Beierkuhnlein, Carl; Fernández-Palacios, Jose-Maria. “Increase of island endemism with altitude - speciation processes on oceanic islands” Ecography 35(1): 23-32   DOI: 10.1111/j.1600-0587.2011.07064.x Enero de 2012.

domingo, 1 de abril de 2012

LAS MARIPOSAS MONARCA CRUZAN EL ATLÁNTICO Y SE INSTALAN EN ANDALUCÍA

ecoticias.com

Las mariposas monarcas --Danaus plexippus--, probablemente una de las especies "mejor estudiadas del mundo" y un insecto "muy llamativo por su tamaño", han cruzado el Océano Atlántico desde América del Norte para establecerse en Andalucía, según ha constatado un proyecto de investigación financiado por la Fundación Migres con la Universidad de Córdoba.



Según el mismo, desde hace años se ha avistado ejemplares de esta especie de mariposa, de aproximadamente diez centímetros, menos de un gramo de peso, y vistosos colores, en zonas costeras del sur de la Península Ibérica, según ha informado en una nota la Fundación Migres. Estos avistamientos esporádicos se han interpretado como ejemplares divagantes que han sido arrastrados por el viento y que han podido llegar a la Península desde América del Norte. Además, apunta que, en ocasiones, estas mariposas han llegado a formar colonias efímeras en los lugares donde existen las especies de plantas que necesitan para completar su ciclo biológico, desapareciendo poco tiempo después.
Si bien, desde 2008, la Fundación Migres financia un proyecto de investigación con la Universidad de Córdoba para tratar de conocer la situación real de esta especie en el sur de Europa. Los investigadores Juan Fernández Haeger y Diego Jordano Barbudo, profesores de Ecología de la Universidad de Córdoba, con la colaboración de Mateo León, Charo Rivas y Carlos Camacho, llevan casi tres años estudiando una amplia franja costera del sur de Cádiz, entre Vejer de la Frontera y Castellar de la Frontera, tratando de localizar todos los enclaves donde la mariposa monarca "podría no solo aparecer, sino completar su ciclo biológico".
Así, los científicos han localizado y cartografiado todos los enclaves o rodales encontrados de las plantas adecuadas para el desarrollo de la mariposa monarca. Estas especies de plantas son fundamentalmente dos, la mata de la seda, introducida en el siglo XVIII desde África, y la adelfilla, que debió introducirse en España desde América central durante el siglo XVI.
Ambas tienen una distribución muy fragmentada en esta zona y, "paradójicamente", son favorecidas por el ganado, que consume otras muchas especies de plantas pero no estas asclepiadáceas, bien defendidas del ramoneo por su toxicidad.
Los investigadores revisan sistemáticamente los rodales de plantas tratando de detectar la presencia en ellos de las mariposas, sus huevos, orugas o crisálidas. Durante el desarrollo de este proyecto se ha estudiado una zona de 900 kilómetros cuadrados en la citada franja litoral próxima al Estrecho de Gibraltar y se ha conseguido demostrar que las mariposas monarca "han ocupado aproximadamente dos tercios de los rodales existentes y han estado de forma persistente durante los tres años de trabajo en gran parte de ellos".
El número de fragmentos colonizados por la mariposa varía entre años y también estacionalmente. De esta manera, se concluye que se expande más en verano y otoño y ocupa menos fragmentos en invierno.
Igualmente, los resultados indican que la extinción local en algún fragmento puede ir seguida de la recolonización desde otros fragmentos próximos, sin que pueda excluirse la llegada esporádica de individuos de origen americano, tal como se registra en otros países europeos.
Por otro lado, datos anteriores y registros históricos sugieren que esta especie debió instalarse en el sur de la Península Ibérica probablemente en el siglo XIX, cuando la mariposa alcanzó Canarias, Azores y Madeira y se expandió también por el océano Pacífico hasta llegar a Australia.
"Esta expansión es enormemente llamativa y es un ejemplo más de las proezas que pueden realizar insectos tan frágiles como una mariposa", ha subrayado, al tiempo que ha añadido que éstas pueden llegar a volar hasta 5.000 kilómetros y sus patrones de vuelo son heredados, basados en una mezcla de ritmos circadianos y la posición del sol en el cielo.
Los investigadores destacan, por último, la necesidad de proteger estos llamativos insectos, protección que debe estar basada en el conocimiento preciso de las condiciones para favorecer su ciclo biológico y las de los fragmentos de plantas que seleccionan.

miércoles, 29 de febrero de 2012

LAS CORRIENTES MARINAS INFLUYEN EN LA DISTRIBUCIÓN DE PECES Y HÁBITATS

agenciasinc.es

Investigadores del Instituto Español de Oceanografía (IEO) han analizado las conexiones entre la hidrodinámica, los fondos marinos y su fauna asociada para  determinar cómo se relacionan entre sí las corrientes marinas, las comunidades del bentos y las especies de peces acompañantes. Los resultados permitirán predecir el tipo de hábitat que se puede encontrar bajo unas determinadas condiciones hidrodinámicas.


Los juveniles y especies pequeñas de peces prefieren zonas más calmas. En la foto, un cabrilla (Serranus cabrilla). Imagen: Bernard Picton / Enciclopedy of Life.

Las corrientes marinas son un factor determinante del tipo de comunidad de organismos bentónicos (los que viven sobre el fondo). Ambos factores –el hidrodinamismo y la comunidad bentónica- afectan a la distribución de las especies de peces acompañantes.
El trabajo, que se ha publicado recientemente en la revista Continental Shelf Research y en el que han participado biólogos del Centro Oceanográfico de Baleares del IEO y físicos del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA), señala que los modelos de corrientes marinas podrían ayudar a predecir dónde hay más probabilidad de encontrar determinados hábitats.
Según los investigadores, las corrientes podrían determinar dónde se distribuyeron estos hábitats en el pasado, incluso en zonas “altamente” alteradas por los impactos antrópicos. Para los científicos, el estudio serviría para definir la estrategia para restaurar la zona.

Peces grandes en zonas con corrientes moderadas

El estudio se realizó sobre lechos marinos entre los 50 y 100 metros de profundidad al este y sur de la isla de Mallorca. El maërl, un hábitat sensible caracterizado por la presencia de algas rojas calcáreas, aparece asociado a zonas con corrientes moderadas.
Pero a medida que la intensidad de las corrientes disminuye y se llega a zonas calmas, el maërl es sustituido de forma progresiva por fondos en los que predominan las algas del género Peyssonnelia acompañadas por otras algas rojas más eréctiles y frondosas como Phyllophora crispa.
El tamaño de los peces es también un factor determinante en su distribución. Mientras que los individuos y especies de peces más grandes predominan en zonas con corrientes moderadas, los juveniles y especies pequeñas prefieren zonas más calmas, con abundante cobertura algal y elevada productividad.
En el análisis se utilizaron datos recogidos a bordo del buque oceanográfico Francisco de Paula Navarro del IEO durante las campañas de investigación MIGJORN, realizadas en 2004 y 2005 en el este y sur de Mallorca.

Referencia bibliográfica:

Francesc Ordines, Gabriel Jordà, Antoni Quetglas, Mar Flexas, Joan Moranta, Enric Massutí. “Connections between hydrodynamics, benthic landscape and associated fauna in the Balearic Islands, western Mediterranean”. Continental Shelf Research 31(17): 1835-1844, 1 de noviembre de 2011

viernes, 24 de febrero de 2012

LOS ANFIBIOS SOBRE EL PARALELO 37ºN AÚN SUFREN LA ÚLTIMA GLACIACIÓN

publico.es

La distribución de la biodiversidad en los anfibios a partir del paralelo 37°N está sujeta a los efectos de la última gran glaciación que tuvo lugar hace 21.000 años, según revela una investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). El trabajo muestra que este eje latitudinal actúa como punto de inflexión en el patrón de su distribución.


Ejemplar de Pelobates cultripes.Carola Gómez Rodríguez

Durante el Pleistoceno gran parte del hemisferio norte estuvo afectada por las glaciaciones. La temperatura bajó drásticamente y el hielo cubría la inmensa mayoría de la superficie hasta el paralelo 37°N. La línea imaginaria atraviesa el sur de España, EEUU por la mitad o el norte de China. La investigación, publicada ayer en la revista PLoS ONE, ha detectado que la biodiversidad de los anfibios se distribuye de forma diferente a un lado y al otro de dicho eje.
Por encima de este paralelo, la fauna actual de anfibios sufre una pérdida secuencial de especies hacia el norte. Este fenómeno indica que "muchas especies no han sido capaces de colonizar estas regiones después de que los glaciares se retirasen", explica el investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales, del CSIC, Jorge Lobo, que ha participado en el trabajo.
Por el contrario, en latitudes inferiores a dicho paralelo, no existe una pérdida gradual sino que unas especies son reemplazadas por otras en función de la zona. Este patrón se explica según los modelos climáticos actuales.
No obstante, la distribución por encima del paralelo 37°N muestra una limitación de dispersión o fisiológica (incapacidad para adaptarse al frío) que, según el investigador de la Universidad de Santiago de Compostela que ha dirigido el artículo, Andrés Baselga, "sólo es atribuible a los efectos de la glaciación".

viernes, 3 de febrero de 2012

LA EXTRAÑA Y NÍTIDA FRONTERA GEOGRÁFICA ENTRE DOS ESPECIES DE MILPIÉS

noticiasdelaciencia.com

Se ha descubierto en el noroeste de Tasmania, Australia, tras unos trabajos de mapeo, la existencia de una misteriosa línea geográfica fronteriza entre los territorios ocupados separadamente por dos especies de milpiés.


La frontera detectada. (Foto: Bob Mesibo)

Esta línea es tan nítida y desvinculada de rasgos físicos como si se tratase de una frontera humana entre naciones. Ambas especies son comunes en sus respectivos "países", pero raramente cruzan hacia el territorio de la otra. El perímetro de la frontera se extiende a lo largo de unos 230 kilómetros, y el grosor de la línea divisoria, o el ancho de la "zona común", donde convergen individuos de ambas especies, tiene menos de 100 metros.
El mapeo fue llevado a cabo durante un período de dos años por Bob Mesibov, especialista en milpiés e investigador del Museo Reina Victoria, en Launceston, Tasmania.
"No tengo idea de por qué la línea es tan nítida", reconoce Mesibov, sin ocultar su asombro. El límite se extiende cuesta arriba y cuesta abajo por colinas, cruza ríos y atraviesa terrenos con distintos tipos de suelos y de lechos rocosos, ignorando el tipo de vegetación y las diferencias climáticas. Su posición aparentemente arbitraria y su nitidez, dignas de una frontera entre naciones humanas, parecen ser el resultado de una especie de "acuerdo" biológico, por llamarlo de algún modo, entre las dos especies de milpiés.
Se sabe de otras fronteras geográficas tan nítidas entre especies parecidas, pero a menudo se corresponden con rasgos geográficos físicos que explican la separación.
No parece haber una explicación ecológica o geográfica para esta frontera en particular, ni para ninguna de las partes de ella. También es más larga que cualquier otra entre especies de la que se tenga noticia. Con 230 kilómetros de perímetro fronterizo, es un 50 por ciento más larga que la frontera entre Inglaterra y Escocia, y el "control fronterizo" es mucho más eficaz que el ejercido por los humanos en nuestras fronteras entre países.
Las dos especies de milpiés, Tasmaniosoma compitale y T. hickmanorum, son del mismo género, y se cree que tienen un estrecho parentesco evolutivo. Fueron descritas científicamente por primera vez en 2010, por Mesibov.

domingo, 15 de enero de 2012

ESPECIES SIMILARES PUEDEN TENER DIFERENTES HISTORIAS EVOLUTIVAS

agenciasinc.es

Un estudio internacional publicado en la revista Journal of Biogeography y en el que participan biólogos de la Universidad Autónoma de Madrid muestra cómo dos especies de mariposas con características y distribuciones geográficas similares tienen historias evolutivas diferentes.

Imagen: UAM

Pyrgus cinarae y Pyrgus sidae son dos especies de mariposas del mismo género cuyas distribuciones geográficas son muy parecidas: ambas tienen pequeñas poblaciones en la Península Ibérica que están a más de mil kilómetros de otras poblaciones de su misma especie. Sin embargo, según constata un estudio publicado en la revista Journal of Biogeography, las historias evolutivas que han producido estas semejanzas de distribución en ambas especies son muy diferentes.
Para constatar esto los autores del estudio —pertenecientes a la Universidad Autónoma de Madrid, el Institut de Biologia Evolutiva y la Institució Catalana de Recerca i Estudis Avançats de Barcelona, el Museo de Historia Natural de Londres y el Instituto de Biodiversidad de Ontario— analizaron mediante diversas técnicas moleculares ejemplares de ambas especies procedentes de todas las localidades donde se conocen.
Actualmente Pyrgus cinarae presenta dos poblaciones principales separadas, una al este de Europa (Cáucaso, Mar Negro, Balcanes y el sur de los Urales) y otra al oeste, formada por la población ibérica (Serranía de Cuenca y Ávila). Pyrgus sidae, en cambio, presenta tres poblaciones principales, una al oeste formada por la población ibérica (Cáceres, Salamanca y Ávila), francesa e italiana; una central del Cáucaso, Mar Negro, Balcanes y el sur de los Urales; y la población de Kirguistán y Tayikistán al Este.
Para comparar los cambios que han sufrido cada una de estas especies a lo largo del tiempo, el grupo de investigación realizó modelos de distribución con los que se analizó dónde podrían encontrarse estas especies en el presente (además de las áreas conocidas),y dónde estuvieron en el pasado. Los modelos de distribución se basaron en bases de datos de presencia de las especies en diversas regiones de Europa y en datos climáticos (temperatura y precipitación), a partir de los cuales se buscaron condiciones climáticas favorables para las especies, diseñando así lo que se denomina una “distribución potencial” para cada especie.
Para determinar las distribuciones del pasado, el equipo de especialistas utilizó los mismos datos de presencia y variables climáticas del último periodo glacial del Pleistoceno.  Los períodos glaciares e interglaciares del Pleistoceno han tenido una fuerte influencia en la distribución de los organismos que actualmente habitan la Tierra —durante las glaciaciones los organismos huían hacia el sur desde las zonas congeladas del norte, mientras que en los interglaciares regresaban al norte a medida que se derretían los hielos—.
Los datos moleculares mostraron que la población de P.cinarae de la Península Ibérica divergió de las poblaciones del este de Europa hace un millón de años (durante las primeras glaciaciones del Pleistoceno), y que éstas incluso podrían ser especies distintas. Por su parte, la población ibérica de P.sidae tiene un origen similar a las poblaciones francesas e italianas, y divergieron de Kirguistán y las citadas poblaciones del este de Europa hace 270.000 años. 
Los científicos desvelaron de este modo las historias evolutivas que han producido las semejanzas de distribuciones en ambas especies, observando un patrón diferente en ambas especies a lo largo del tiempo. Por un lado, P.sidae presenta cambios de su distribución geográfica en altitud y latitud entre las épocas glaciares e interglaciares. Actualmente está ampliando su distribución, con lo que se ve favorecida en los períodos interglaciares. Por otro lado, P.cinarae parece mantener una tendencia más estable a lo largo de su historia evolutiva, aunque se aprecia una ligera retracción en los períodos interglaciares, como en el que nos encontramos actualmente. P.cinarae se encuentra refugiada en su distribución actual, ya que es una especie que necesita vivir a cierta altitud (entre 1.200-1.500 metros en la península Ibérica) quedando en los períodos glaciales aislada por el hielo en esas zonas. En los períodos interglaciares no encuentra otros hábitats adecuados a lo largo de los 1.800 kilómetros que separan las poblaciones ibéricas y de los Balcanes, y no puede expandirse.
El estudio demuestra que distribuciones similares a simple vista pueden tener una historia de fondo muy diferente. Y refuerza la idea de que entender cómo las especies responden a los cambios del clima es vital tanto para entender su pasado como para predecir su futuro. Además, alerta sobre la vulnerabilidad de P.cinarae ante el cambio climático, cuestión que, sugiere, debe tenerse en cuenta a la hora de idear estrategias de conservación.