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jueves, 14 de enero de 2016

PROTEGER LAS ALMEJAS DE AGUA DULCE, IMPRESCINDIBLE PARA LOS HÁBITATS ACUÁTICOS

agenciasinc.es

Las náyades o almejas de agua dulce suponen el 90% de la biomasa de los lechos de ríos y lagos y filtran las masas de agua, lo que las convierte en las depuradoras naturales de los hábitats acuáticos. Un nuevo estudio, en el que han participado investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), alerta de los peligros a los que se enfrentan estos moluscos, imprescindibles para mantener este tipo de ecosistemas.

Náyade./ Wikipedia

Las especies invasoras, las modificaciones en los cursos de agua con presas y azudes, el abuso de los fertilizantes, el cambio climático o la desaparición de los bancos de peces son algunas de los peligros a los que las almejas de agua dulce tienen que hacer frente. Científicos de 26 países ofrecen por primera vez recomendaciones para proteger a estos moluscos, tan importantes como amenazados.
“Pese a tener un papel de vital importancia y posiblemente por lo discreto de su existencia, casi nadie tiene presente que están entre las especies más amenazadas del planeta”, explica Rafael Araujo, investigador del MNCN.
“Debemos tomar medidas porque la extinción de estos pequeños depuradores naturales supondría un fuerte impacto en los hábitats acuáticos”, concreta.
Proteger a las náyades europeas, cuyas poblaciones se han reducido hasta en un 90% en algunos casos; crear planes científicos con objetivos bien definidos para asegurar la conservación de los ecosistemas acuáticos y prestar especial atención a las especies de peces de los que dependen las poblaciones de náyades, independientemente de su valor comercial, son algunas de las soluciones que proponen.

Las náyades europeas 

Los investigadores han analizado en qué situación se encuentran las diferentes especies en toda Europa. “Hemos constatado que existe una brecha entre las poblaciones del norte y el sur. En los países más fríos la variedad de especies es menor, pero las poblaciones son mayores, mientras que en los países más meridionales hay más variedad de especies, pero muy localizadas”, explican los autores. 
El estudio concreta que existen barreras naturales como las grandes cadenas montañosas que contribuyen a que las poblaciones de almejas de agua dulce vivan en zonas muy localizadas.
“El aislamiento de algunos grupos es tal que la extinción de una población puede suponer la desaparición de la mitad de su población global”, concretan los científicos
Por ejemplo, si desaparecieran las poblaciones españolas de Unio gibbus, especie que solo está presente en algunos ríos de la provincia de Cádiz, esta náyade desaparecería de la fauna europea.

Referencia bibliográfica: 

Manuel Lopes-Limam et al. (2015) “Conservation status of freshwater mussels in Europe: state of the art and future challenges”. Biological Review, 2015. DOI: 10.1111/brv.12244

jueves, 31 de diciembre de 2015

DOS SERPIENTES MARINAS DADAS POR EXTINTAS VUELVEN A APARECER EN AUSTRALIA

noticiasdelaciencia.com

Científicos de la Universidad de James Cook en Australia han descubierto dos especies de serpientes marinas (Aipysurus foliosquama y Aipysurus apraefrontalis), consideradas en peligro crítico de extinción según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), que desaparecieron entre 1998 y 2002 de su hábitat conocido: los arrecifes de Ashmore e Hibernia, en el mar de Timor, al noroeste del país. Sin embargo, los investigadores las han encontrado en otras localizaciones.

Dos ejemplares de Aipysurus apraefrontalis fotografiados en el arrecife de Ningaloo, en la costa occidental australiana. (Foto: Grant Griffin)

“Este descubrimiento es apasionante, porque damos a estas especies de serpientes marinas endémicas del oeste de Australia otra oportunidad para protegerlas”, señala Blanche D’Anastasi, autora principal del estudio que publica Biological Conservation, e investigadora en el Centro ARC de Excelencia para el Estudio de Arrecifes de Coral de la universidad australiana. Para lograrlo, los científicos deberán monitorizar sus poblaciones y promover el estudio de su biología y de las amenazas a las que se enfrentan.
Las serpientes de la especie Aipysurus apraefrontalis fueron identificadas por D’Anastasi a partir de las fotografías de dos de los reptiles realizada por Grant Griffin, técnico de vida salvaje de los Parques del Oeste de Australia.
“Nos sorprendió mucho que estas serpientes dadas por extintas estuvieran a la vista, viviendo en uno de los iconos naturales del país, en el arrecife de Ningaloo”, dice la investigadora, para quien lo más interesante es que, según las fotografías, los individuos estaban cortejando, por lo que podrían pertenecer a una población reproductora.
Los científicos descubrieron además que una población significativa de la serpiente marina de piel escamosa (Aipysurus foliosquama) vivía a 1.700 km al sur del arrecife Ashmore, en abundantes praderas marinas de la bahía Shark, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1991, en Australia occidental. “Pensábamos que esta rara especie de serpiente habitaba solo en arrecifes de coral tropicales, pero no es así”, admite D’Anastasi.
Sin embargo, a pesar de las buenas noticias, el número de ejemplares de serpientes marinas ha ido disminuyendo en muchos de los parques marinos, y los científicos no se explican la razón.
“Muchas de las serpientes capturadas para el estudio se recogieron con redes de arrastre por lo que podrían ser vulnerables a este tipo de pesca”, apunta Vimoksalehi Lukoschek, coautor del trabajo e investigador en el mismo centro australiano. Pero muchas de las desapariciones de serpientes marinas en el arrecife de Ashmore no se pueden atribuir a la pesca de arrastre.
“Claramente necesitamos identificar las claves de sus amenazas para poner en marcha estrategias efectivas de conservación si queremos proteger las poblaciones costeras de estas especies, recién redescubiertas”, concluye Lukoschek. (Fuente: SINC)

miércoles, 23 de diciembre de 2015

EL NÚMERO DE ÁRBOLES NUEVOS DISMINUYE ANTE EL CAMBIO CLIMÁTICO

agenciasinc.es

Después de estudiar cinco especies dominantes de 306 puntos repartidos en nueve áreas montañosas del Mediterráneo, un equipo de científicos propone que este patrón de comportamiento podría contrarrestar en parte el efecto negativo que provoca el calentamiento global. Los resultados del estudio sugieren que, para hacer frente al cambio climático, las poblaciones de árboles inician un proceso de estabilización de la demografía en las primeras etapas del crecimiento: los nuevos disminuyen pero los que ya están establecidos crecen más.

Selva de Irati en Navarra. / Wikipedia

Tras estudiar el comportamiento de cinco especies dominantes de árboles en áreas mediterráneas de montaña, investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) han comprobado que existe una compensación entre la supervivencia de los nuevos ejemplares y el crecimiento de los ya existentes. Para hacer frente al cambio climático las poblaciones de árboles inician un proceso de estabilización de la demografía en las primeras etapas del crecimiento.
El estudio, publicado en Perspectives in Plant Ecology, Evolution and Systematics, se ha centrado en medir el impacto del cambio climático en ejemplares de árboles juveniles (de entre dos y cinco años) bien establecidos y con posibilidades de llegar a adultos en áreas mediterráneas de montaña.
En concreto, los científicos analizaron tres especies cuyo límite de su distribución se encuentra en estas regiones: el pino silvestre (Pinus sylvestris), el pino negro (Pinus uncinata) y el haya común (Fagus sylvatica), y dos propiamente mediterráneas, la encina (Quercus iliex) y el pino laricio (Pinus nigra subespecie salzmmanii).
“Lo que hemos hecho ha sido analizar los patrones de distribución comprobando la abundancia y midiendo el crecimiento de estos ejemplares juveniles de 306 puntos distribuidos en diversos rangos de altitud en nueve regiones montañosas previendo que ante el calentamiento global las especies tienden a elevar su rango de distribución buscando áreas más frescas”, contextualiza Fernando Valladares, investigador del MNCN.

Reemplazo asimétrico de los bosques

Pese a las diferencias notables entre las especies estudiadas, los expertos detectaron un patrón de comportamiento similar en la aparición de nuevos ejemplares. “Hemos visto que se produce un reemplazo asimétrico de las áreas boscosas. Aparecen más ejemplares en las zonas algo más elevadas del área de distribución de cada especie, pero el crecimiento de los nuevos ejemplares es mayor a menor altura”, explica Valladares.
“Se trata de una compensación entre la supervivencia y el reemplazo con nuevos ejemplares. Podría ser una forma de contrarrestar en parte el efecto negativo que provoca el calentamiento global en los límites del área de distribución de las diferentes especies”, continúa.
El cambio climático está alterando la distribución geográfica de las especies en todos los ecosistemas del planeta. En función de la climatología y las barreras que encuentran, las especies se redistribuyen por zonas donde consiguen sobrevivir pero se desconoce hacia dónde se mueven exactamente y la magnitud de este cambio en su distribución real.
“Nuestros resultados destacan la importancia de considerar las diferentes respuestas de una misma especie en cada edad o fase demográfica (juvenil, adulto, senescente) a lo largo del rango climático de su distribución para entender los efectos que el cambio climático podría ejercer en la distribución de especies y las dinámicas de las poblaciones”, concluye Valladares.

Referencia bibliográfica:

Raquel Benavidesa, R., Escuderob, A., Coll L., Ferrandis, P., Gouriveau, F., Hódare, J.A., Ogayaf. R., Rabasag, S.G., Grandag, E., Santamaría, B.P., Martínez-Vilaltaf, J., Zamorae, R., Espelta, J.M., Peñuelas, J.M. y Valladares, F. (2015) "Survival vs. growth trade-off in early recruitment challenges global warming impacts on Mediterranean mountain trees". Perspectives in Plant Ecology, Evolution and Systematics.

HALLAN EN CHINA UNA SALAMANDRA GIGANTE VIVA DE 200 AÑOS DE EDAD

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Las salamandras gigantes (Andrias davidianus) son anfibios muy difíciles de ver, que viven en cuevas y arroyos en China. Debido a su sobreexplotación para el consumo humano y a la destrucción y degradación de su hábitat, en las últimas tres generaciones han experimentado un declive de hasta el 80%. A pesar de todo un pescador ha encontrado en una cueva del suroeste chino un ejemplar de 45 kilos y 1,3 metros de longitud. Lo sorprendente es su edad.



Según los científicos, la salamandra gigante china podría tener más de dos siglos de edad. Se convierte en la salamandra más antigua respecto a sus congéneres, que suelen tener una esperanza de vida de 80 años en estado salvaje y 55 en cautividad.
El ejemplar, que ha sido trasladado a un tanque especial para su estudio, es el protagonista de #Cienciaalobestia de la semana. Estos fósiles vivientes –que pertenecen a un linaje que data de millones de años– están en peligro crítico de extinción, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

¿QUIÉN SE COMÍA A QUIÉN DURANTE EL PLEISTOCENO?

agenciasinc.es

Un estudio español ha permitido reconstruir por primera vez las interacciones entre diferentes especies de grandes mamíferos de 27 redes tróficas terrestres del Pleistoceno en Europa. En algunas de ellas los humanos eran un elemento clave y estaban conectados a muchas especies como predadores, carroñeros o presas. Los resultados del trabajo revelan también que en esa época había más interacciones, seguramente por el mayor número de especies carroñeras en el ecosistema.

Durante el Pleistoceno, los humanos eran predadores, carroñeros o presas. / Jesús Rodríguez

Las redes tróficas son representaciones gráficas de las relaciones alimentarias en una comunidad biológica o, dicho más sencillamente, un esquema que muestra “quién se come a quién”.
En el trabajo, publicado en Quaternary International, el equipo de científicos del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) y el IPHES ha aplicado una metodología muy habitual en el estudio de redes tróficas actuales, pero muy poco utilizada en paleontología.
Los autores han reconstruido las interacciones entre las diferentes especies de grandes mamíferos en 27 redes tróficas de entre 2,5 millones y 500.000 años de antigüedad, ocho de las cuales incluían a los humanos. A partir de estas reconstrucciones se han medido diferentes parámetros que describen la estructura y funcionamiento de la red.
Esto ha permitido a Jesús Rodríguez y Ana Mateos, investigadores del CENIEH, y a Sergi Lozano, del IPHES, mostrar la arquitectura de las redes tróficas terrestres del Pleistoceno.

Más carroñeros durante el Pleistoceno

Los resultados muestran que las redes del Pleistoceno compartían las características básicas de las redes actuales, como el número de interacciones entre las especies o por especie, pero también que presentaban algunas características distintivas.
Una muy clara es la "conectancia", que mide el número de conexiones en la red respecto al máximo teórico, es decir, si hay más o menos interacciones por especie. "En el Pleistoceno el número de interacciones era mayor, pero interpretamos que esto se debe al mayor número de especies carroñeras en el ecosistema”, afirma Rodríguez.
Según los expertos, las redes en las que estaban presentes, los humanos eran un elemento clave en la canalización de los flujos de energía. “Los homínidos estaban conectados a muchas especies como predador, carroñero o presa, por eso ocupaban un lugar central en la red y muchas de las ‘rutas’ por las que fluía la energía en la red pasaban por ellos”, declara el investigador.

Referencia bibliográfica:

S. Lozano et al. "Exploring paleo food-webs in the European Early and Middle Pleistocene: A network analysis" Quaternary International Noviembre de 2015

jueves, 26 de noviembre de 2015

IDENTIFICADAS 27 ESPECIES DE CETÁCEOS EN EL SUR PENINSULAR Y MARRUECOS

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Científicos de CIRCE y del Instituto de Investigación Pesquera del Reino de Marruecos (INRH) han computado hasta un total de 27 especies diferentes de cetáceos en aguas del Mar de Alborán, Estrecho de Gibraltar, Golfo de Cádiz y Océano Atlántico hasta las Islas Canarias. Este dato, publicado en una reciente publicación en el Journal of de Marine Biological Association of the United Kingdom, ha sido tomado tanto de los avistamientos del trabajo en el mar, como de los varamientos producidos en los últimos 30 años en ambas costas.



Dentro de estas cifras, las especies más destacadas son el delfín listado, el rorcual común y el cachalote, encontrando también una importante población de delfín mular; calderón común y delfín común en las diferentes áreas de estudio. Cabe destacar que en el Estrecho de Gibraltar todas estas especies son comunes conjuntamente con la orca, un animal que ha sido avistado en el Golfo de Cádiz, Estrecho e Islas Canarias.
Además de las especies señaladas, destaca el avistamiento de zifio de cuvier en el Mar de Alborán, o de calderones grises en este último y en el Golfo de Cádiz.
Para el presidente de CIRCE, Renaud de Stephanis, estos datos vienen a confirmar las referencias históricas de abundancia de grandes cetáceos en las aguas estudiadas: “En el Estrecho de Gibraltar y sus alrededores son constantes las referencias a grandes mamíferos marinos a lo largo de la historia. En el Estrecho conocemos fundamentalmente siete especies, pero en las aguas contiguas encontramos hasta el 30% de las diferentes especies de cetáceos del mundo”. 

miércoles, 11 de noviembre de 2015

EL RÉCORD DEL CARACOL MÁS PEQUEÑO DEL MUNDO VUELVE A BATIRSE

agenciasinc.es

Hace un mes, un estudio señalaba al caracol chino Angustopila dominikae como el más pequeño del mundo. Sin embargo, el récord le ha durado poco a este molusco asiático. Un nuevo trabajo, publicado en la revista ZooKeys, le otorga el trono de caracol terrestre más diminuto a Acmella nana, descubierto en la parte malaya de la isla de Borneo. Este nuevo molusco tiene una concha de entre 0,5 y 0,6 mm de ancho y 0,60 y 0,79 mm de alto, su zona de mayor diámetro. El antiguo poseedor del título medía aproximadamente 0,86 mm en su zona más amplia.

Menno Schilthuizen, Centro de Biodiversidad Naturalis

Junto al caracol más pequeño del mundo, el grupo de investigadores del Centro de Biodiversidad Naturalis (Holanda) y de la Universidad de Malasia Sabah ha descrito otras 48 especies. Algunas están muy extendidas en Borneo y eran ya conocidas por los científicos, a pesar de no haber sido categorizadas.
Otras, en cambio, se encontraban ocultas en cimas de montañas o en variedades extrañas de vegetación y, por lo tanto, han sido descubiertas recientemente. Hay siete nuevas especies que solo se localizan en el Monte Kinabalu, de 4.095 metros de altura. Otro de los caracoles, Diplommatina tylocheilos, habita en la entrada de difícil acceso de la cueva Loloposon, en el Monte Trusmadi.

sábado, 24 de octubre de 2015

ESPEJISMOS ECOLÓGICOS

noticiasdelaciencia.com

Spartina alterniflora es una especie vegetal que crece en las marismas, que son ecosistemas húmedos inundados por aguas marinas. Esta planta le aporta al paisaje una identidad propia, lo configura y es un indicador que nos permite saber que el ambiente está saludable. Sin embargo, para los investigadores independientes del Centro Nacional Patagónico (CENPAT-CONICET) (Argentina), Alejandro Bortolus y Evangelina Schwindt y para el Profesor James T. Carlton, Director del Williams College-Mystic Seaport Maritime Studies Program, esa fisionomía distintiva, no es otra cosa que lo que ellos llaman un espejismo ecológico.

Spartina alterniflora. (Foto: Gentileza investigadores)

“En muchas ocasiones, lo que vemos delante de nuestros ojos son solo ilusiones ambientales. Un paisaje que es considerado, histórica, científica y socialmente como nativo y prístino, es en realidad algo muy diferente. Nuestra investigación ha revelado que esta especie, habiendo sido considerada por los expertos locales y extranjeros como nativa y emblemática de los paisajes costeros de América del Sur, fue en realidad introducida hace aproximadamente dos siglos por europeos que arribaron a nuestras tierras. Este es un estudio hecho con 10 años de meticulosa recopilación de información a escala global y con la colaboración de bibliotecarios, taxónomos y curadores de herbarios muy prestigiosos”, explica Bortolus.
El estudio publicado en la revista especializada Diversity and Distributions, donde fue seleccionado para la tapa de la edición, asegura que el primer registro que se tiene de esta planta en Sudamérica, fue realizado en 1817 por el botánico naturalista italiano Giuseppe Raddi y casi un siglo más tarde en Argentina por referentes mundiales como Carlo Spegazzini y Lucien Hauman.
Según Bortolus, Spartina alterniflora fue considerada nativa “porque los primeros manuales botánicos y sobre flora, fueron realizados mucho tiempo después a la introducción de esta especie y por esa razón fue asumida como nativa por quienes la colectaron por primera vez en Sudamérica”.
La investigación incluye el relevamiento de las primeras bitácoras, diarios e informes de viajes europeos a América, e indica que la planta es oriunda del Sur de América del Norte, desde donde fue introducida a Europa a través de barcos comerciales y luego dispersada en otros países de diferentes continentes voluntaria y accidentalmente. Actualmente es una de las especies invasoras más agresivas en todo el mundo. Es por eso que los científicos hablan de una invasión biológica a gran escala de consecuencias ecológicas sin precedentes.
“La importancia de nuestros resultados no es agregar un ítem más a la lista de especies introducidas en la región o describir su efecto sobre las nativas. La repercusión de nuestro estudio se debe a que detectamos que una de las mayores invasiones costeras en el mundo, producida por una de las nueve especies más estudiadas y conocidas por todos, pasó inadvertida delante de nuestras narices por cientos de años. Durante todo ese tiempo construimos una imagen de naturaleza prístina y nativa sobre la base de un ambiente completamente alterado”, asegura Bortolus.
Evangelina Schwindt, explica que durante el siglo XVIII y antes de la existencia de las embarcaciones modernas, se utilizaba lastre sólido para garantizar la estabilidad del navío. Recogían piedras y otros elementos que aportaban peso y con ellos viajaban desde semillas, fragmentos de plantas y hasta pequeños animales que luego se dispersaban de un destino a otro.
Dos factores importantes que permitieron inferir a los científicos que Spartina alterniflora no es nativa, es el desfasaje cronológico de los primeros registros americanos y su distribución geográfica. “Que la misma especie esté presente en dos hemisferios diferentes, llama la atención. Se encuentra en el Norte y en el Sur del continente pero no aparece en Centroamérica. En Argentina además se observa cercana a regiones donde el tráfico marítimo, está o estuvo fuertemente presente como el Puerto de Buenos Aíres, Bahía Blanca o la Patagonia. Esos patrones de distribución siempre son un rasgo a considerar para científicos que habitualmente trabajamos en detección de especies introducidas”, afirma Schwindt.
“Nuestros resultados muestran que gran parte de los paisajes que vemos hoy como emblemáticos de las costas de América del Sur, han sido completa e inadvertidamente reconfigurados por estas especies introducidas, y por lo tanto, todos nuestros esfuerzos dirigidos al manejo y protección de la biodiversidad regional a escala continental deberían revisarse seriamente”, concluye Bortolus. (Fuente: CONICET/DICYT).

sábado, 10 de octubre de 2015

LA FAUNA SALVAJE RESURGE EN LAS CERCANÍAS DE CHERNÓBIL

agenciasicn.es

La explosión de la central nuclear de Chernóbil en 1986 provocó la expulsión de material radioactivo y tóxico en un radio de varios miles de kilómetros cuadrados. El accidente forzó a la población supervivente a huir de las áreas afectadas para nunca volver. 

Valeriy Yurko

Sin embargo, casi 30 años después, un estudio publicado en Current Biology, demuestra que la fauna salvaje encontrada en las inmediaciones de Chernóbil es mucho mayor ahora que antes del accidente.
“Esto no quiere decir que la radiación sea buena para los animales, sino que las consecuencias de la ocupación humana, la caza, la agricultura y la silvicultura pueden ser mucho peores”, apunta Jim Smith, de la Universidad de Portsmouth (Reino Unido) y uno de los autores del trabajo.
Según destacan los autores, la abundancia de alces, corzos, ciervos, jabalíes y lobos en estas zonas es comparable a cuatro reservas naturales de la región que no están contaminadas. Uno de los datos más significativos es que el número de lobos que habita cerca de Chernóbil es siete veces mayor que el de estas reservas naturales.

martes, 8 de septiembre de 2015

NUESTRO PLANETA ALBERGA TRES BILLONES DE ÁRBOLES

agenciasinc.es

¿Cuántos árboles hay en la Tierra? La respuesta podría ser difícil de imaginar, sin embargo, un equipo de investigación de más de 15 países y liderado por EE UU ha estimado la cifra en tres billones de árboles. A pesar de esta aparente gran cantidad, el número total de árboles ha disminuido en un 46% desde el inicio de la civilización humana y la tasa de pérdida de masa forestal debido a la deforestación y la actividad humana es de 15.000 millones de árboles cada año.

Según el nuevo estudio, existen 422 árboles por persona, una cantidad ocho veces superior a los cálculos anteriores. / Thomas Crowther

Hasta ahora, la estimación global de bosques se obtenía a partir de imágenes por satélite de las áreas forestales, pero la información que se generaba no era del todo precisa. Por esta razón, un grupo de investigación internacional decidió crear un mapa de la distribución mundial de los árboles por kilómetro cuadrado.
El estudio, que se publica esta semana en Nature, revela que sobre la Tierra existen tres billones de árboles, lo que supone 422 árboles por persona, una cantidad ocho veces superior a los cálculos anteriores (61 árboles por persona). Sin embargo, a pesar de esta cifra, el número total de árboles ha caído en un 46% desde el comienzo de la civilización humana.
Además, en la actualidad, “la tasa de pérdida forestal –provocada por la deforestación, el cambio en el uso de la tierra y la gestión forestal– es de 15.000 millones de árboles cada año”, advierte a Sinc Thomas Crowther, autor principal del trabajo e investigador en el Yale School of Forestry & Environmental Studies de la Universidad de Yale (EE UU).
“Esto repercute en la concentraciones de carbono de la atmósfera, así como en los miles de otros servicios que proporcionan los bosques”, añade con preocupación el científico que subraya que la densidad de árboles disminuye cuando aumenta la población humana.
Los resultados de la investigación indican que el número de árboles en el mundo varía en función de la actividad humana. Para los investigadores, el impacto negativo del ser humano en los ecosistemas naturales es claramente visible en pequeñas áreas, como demuestra el nuevo mapa. Las decisiones históricas del uso de la tierra han dado forma a los entornos actuales.
Con la nueva distribución, obtenida a partir de imágenes por satélite, inventarios forestales a pie de campo, y tecnologías de supercomputación, el equipo en el que han participado 15 países describe el estado actual de los bosques mundial para que científicos, ecologistas y políticos lo entiendan y tomen medidas. “Pero no hemos descubierto ningún otro posible sumidero de carbono”, asegura Crowther.

Mapa de la densidad forestal mundial. / Thomas Crowther et al.

Los bosques boreales, los de mayor densidad

Para lograr un cálculo más preciso, los científicos usaron casi medio millón de estimaciones de la densidad de árboles obtenidas a partir de personas que los contaban a pie de campo. A esto añadieron las características medioambientales (temperatura, humedad, estado del suelo y nivel de actividad humana) y la información de densidad de 400.000 terrenos forestales.
“Si el número de árboles aumenta en zonas húmedas, podemos empezar a predecir cuántos árboles están relacionados con la humedad en esa área”, indica el investigador estadounidense. El mapa les ha permitido así obtener la distribución de los árboles que varía en función de cada paisaje.
Según el trabajo, las masas forestales con mayor densidad de árboles son los bosques boreales de las regiones subárticas de Rusia, Escandinavia y Norteamérica. Pero las mayores áreas forestales se encuentran, con diferencia, en los trópicos, donde habitan cerca del 43% de los árboles de todo el mundo. Solo el 24% está en las regiones boreales y el 22% en las zonas templadas.
Para Crowther, el mapa también representa una distribución de la estructura de los ecosistemas. “Aporta información sobre las áreas donde viven diferentes plantas y animales, y dice cuánto carbono se almacena en esas áreas”, comenta a Sinc Crowther. En definitiva, el estudio muestra los esfuerzos que aún quedan por hacer para recuperar los bosques.

Referencia bibliográfica:

Thomas Crowther et al. “Mapping tree density at a global scale” Nature 2 de septiembre de 2015 doi:10.1038/nature14967

lunes, 31 de agosto de 2015

DIEZ AÑOS BUSCANDO VIDA MICROBIANA EN EL DESIERTO DE ATACAMA

noticiasdelaciencia.com

Jacek Wierzchos y Carmen Ascaso, del Museo Nacional de Ciencias Naturales (España), llevan más de diez años buscando vida en el desierto de Atacama y en junio la NASA aprobó su participación en este programa a través del proyecto de tres años de duración: Microbial Communities of the Atacam Desert as Model System for Dry Worlds (Comunidades microbianas del desierto de Atacama como un modelo  para los mundos áridos).

Desierto de Atacama: el lugar más árido y más irradiado por el sol en el Planeta. Formaciones de ignimbrita colonizadas por cianobacterias. (Foto: J. Wierzchos)

El objetivo del proyecto es identificar las características y la distribución de ambientes potencialmente habitables en el Sistema Solar y la Nas contará con el grupo de investigación ECOGEO que lleva más de diez años buscando vida microbiana en el desierto de Atacama y ha encontrado varios microhábitats endolíticos.
“La NASA pretende determinar los procesos y condiciones que crean y mantienen ambientes habitables, para poder explorar la presencia de vida fuera de nuestro planeta”, explica Jacek Wierzchos, investigador del MNCN.
“Conocer las condiciones en las que se puede llegar a producir vida en nuestro planeta puede ser un primer paso para buscarla fuera de él”, añade Carmen Ascaso.
Pese a que en 2005 investigadores de la NASA llegaron a afirmar que las condiciones del desierto de Atacama lo convertían en un ambiente incompatible con la vida, el grupo de investigación ECOGEO encontró en 2006 colonizaciones de cianobacterias dentro de las halitas, rocas de sal capaces de retener la humedad.
Hasta la fecha, el grupo ha descubierto en la zona híper árida de este desierto cinco sustratos líticos que albergan vida microbiana.  
Ya en aquel momento Jacek Wierzchos, explicaba: "Conocer las formas de vida que se dan en ecosistemas extremos nos da pistas para encontrar vida fuera de nuestro planeta, además de aportar información sobre las moléculas necesarias para proteger  la vida en ambientes extremadamente secos con una radiación solar también extrema”.
En este proyecto también participan investigadores de la John Hopkins University (EE UU), la Universidad de Extremadura, la Universidad de Antofagasta (Chile) y la Universidad Complutense de Madrid. (Fuente: MNCN-CSIC)

UN RARO NAUTILUS REAPARECE TRES DÉCADAS DESPUÉS

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Uno de los animales más raros del mundo se ha vuelto a ver tras más de tres décadas sin tener noticias suyas. Se trata de la especie de nautilus Allonautilus scrobiculatus. El biólogo de la Universidad de Washington Peter Ward ha sido quien ha visto a este 'fósil viviente' en las aguas del sur del Pacífico.



El nautilus (marinero en griego) es un antiguo linaje de invertebrados, pariente del calamar y la sepia, que lleva el apelativo de 'fósil viviente' porque su caparazón aparece en el registro fósil desde hace más de 500 millones de años.
En concreto, el Allonautilus scrobiculatus fue visto por última vez en 1984 en la isla de Ndrova en Papúa Nueva Guinea por el mismo biólogo que lo ha vuelto a rescatar ahora. Los ejemplares de esta especie (como el de la imagen) se diferencia de otros nautilus por tener un caparazón una capa peluda y viscosa.
Además, las branquias, las mandíbulas, la forma de su concha o incluso las estructuras reproductivas masculinas, difieren de forma importante respecto a otras especies conocidas, como la más popular Nautilus pompilius.
La pesca ilegal, el aislamiento entre las poblaciones o el comercio con las conchas de la rara especie parecen ser las responsables de la dificultad de avistar un Allonautilus scrobiculatus.

¿QUÉ TIPO DE ‘BESTIA’ FUE EL MISTERIOSO CEBRO DE LA PENÍNSULA IBÉRICA?

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Siete siglos antes de que los europeos descubrieran a las cebras africanas, cebra y cebro eran términos que ya se empleaban para denominar a un enigmático équido ampliamente expandido por la península ibérica durante la Edad Media. Pero a pesar de los registros históricos que describen al animal, su naturaleza biológica sigue siendo una incógnita. Un equipo de científicos trata de demostrar qué tipo de ‘bestia’ fue.


SIN LOS HUMANOS, TODO EL PLANETA PODRÍA PARECERSE AL SERENGUETI

agenciasinc.es

Un estudio de la Universidad de Aarhus (Dinamarca) muestra cómo serían los patrones de diversidad de mamíferos en todo el mundo si no hubieran sufrido los impactos humanos del pasado y el presente. En este mundo sin Homo sapiens, Europa del norte no solo tendría lobos, osos o alces, sino también elefantes y rinocerontes.

Un grupo de elefantes en el Parque Nacional de Serengueti (Tanzania). / Adeline Marcos

Investigadores de la Universidad de Aarhus (Dinamarca) han presentado un mapa de cómo sería el mundo de los mamíferos si el hombre moderno (Homo sapiens) nunca hubiera existido.
Este escenario ficticio sin seres humanos supondría que en la mayor parte del norte de Europa ahora no habría solo lobos, alces y osos, sino también animales como los elefantes y rinocerontes.
"El norte de Europa está lejos de ser el único lugar en el que los seres humanos han reducido la diversidad de mamíferos. Es un fenómeno mundial y, en la mayoría de lugares, hay un déficit muy grande de esta variedad en relación con lo que, naturalmente, habría sido", dice el profesor Jens-Christian Svenning, del departamento de Biociencias de la universidad danesa y coautor del trabajo que se publica en la revista Diversity and Distributions.
El hecho de que la mayor diversidad de grandes mamíferos esté en África refleja los impactos de las actividades humanas del pasado y no las limitaciones ambientales climáticas o de otra índole, según los expertos.
En un análisis previo, los científicos demostraron que la extinción masiva de los grandes mamíferos durante la última Edad de Hielo y en el posterior milenio (con la extinción de la megafauna en el Cuaternario tardío) es en gran medida explicable por la expansión del hombre moderno en todo el mundo.


En este estudio de seguimiento, se investiga cuáles son los patrones de diversidad natural de los mamíferos en el mundo en ausencia de los impactos humanos pasados y presentes. El trabajo se basa en las estimaciones de la distribución natural de cada especie de acuerdo a su ecología, biogeografía y corriente natural del modelo ambiental.

Mapa de la variación en el número de grandes mamíferos (45 kg o más grandes) que se habría producido en una escala de 100 x 100 kilómetros. Los números de la escala indican las especies. / Soren Faurby

África, el último refugio

El mapa de mamíferos en un mundo sin humanos construido por los investigadores demuestra que existiría una distribución alta de grandes mamíferos en casi todo el mundo, con niveles particularmente elevados en el norte y sur de América, áreas que son actualmente relativamente pobres en grandes mamíferos.
“La mayoría de los safaris tienen lugar hoy en África, pero en circunstancias naturales, animales incluso más grandes habrían existido en otros lugares, por ejemplo, en partes como Texas (EE UU) y áreas vecinas, así como en las regiones del norte de Argentina y sur de Brasil”, apunta Soren Faurby, investigador en la misma universidad y autor principal del estudio.
Asimismo, los científicos explican que la riqueza de África no es “anormalmente alta”, sino que es reflejo de uno de los únicos lugares en los que las actividades humanas “no han acabado con la mayoría de los grandes mamíferos”, subraya Faurby.
En resumen, la existencia de muchas especies de mamíferos en África no se debe a un clima y un ambiente óptimo, sino a que es el único lugar donde aún no han sido erradicadas por los seres humanos.
Las causas que explican este hecho son tanto la adaptación evolutiva de los grandes mamíferos a los seres humanos, como la mayor presión de las pestes en las poblaciones humanas que han habitado África en el pasado.

Referencia bibliográfica:

S. Faurby y J.-C. Svenning. "Historic and prehistoric human-driven extinctions have reshaped global mammal diversity patterns". Diversity and Distributions 20 de agosto de 2015. DOI: 10.1111/ddi.12369

domingo, 16 de agosto de 2015

DESCUBREN POR PRIMERA VEZ LA COMUNIDAD DE VIRUS DE LA ANTÁRTIDA

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La Antártida es un continente que debido a sus condiciones climatológicas y geológicas y al no haber estado muy expuesto a las actividades humanas, supone un gran banco de perubas para la ciencia. El último descubrimiento, que cuenta con participación española, ha sido describir por primera vez quasiespecies de virus de ARN en un ecosistema natural.

En 2009, científicos del mismo grupo de investigación fueron los primeros en identificar la composición genética de los virus ADN presentes en los lagos de la Antártida. / CSIC 

Los virus de ARN usan ácido ribonucleico (ARN) como material genético y existen como mezclas complejas de genotipos diferentes pero relacionados, conocidas como quasiespecies. Su estructura genética ha sido estudiada en los virus que afectan a los animales y plantas pero las quasiespecies no se han descrito en virus ARN de muestras ambientales.
Ahora, un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha conseguido describir por primera vez quasiespecies de virus de ARN en un ecosistema natural, concretamente en el lago Limnopolar de la Península Byers (Isla Livingston, en la Antártida). Se trata además de la primera descripción de virus ARN en la Antártida.

Menor diversidad en los virus de ARN

Los resultados, que son fruto de tres años de investigaciones y se han publicado en la revista Molecular Ecology, indican que la diversidad de los virus de ARN es menor que la registrada en virus de ADN. En 2009, científicos del mismo grupo de investigación fueron los primeros en identificar la composición genética de los virus ADN presentes en los lagos de la Antártida, estimando la presencia de cerca de 10.000 especies virales en el lago Limnopolar.
“Solo hemos encontrado virus del orden Picornavirales y hemos identificado también algunos virus dominantes en el lago. En algunos casos, hasta el 70% de los virus encontrados se corresponden con una única especie, algo muy peculiar”, señala Antonio Alcamí, científico del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (centro mixto del CSIC y la Universidad Autónoma de Madrid) y responsable del estudio.
“Este virus dominante se ha mantenido abundante y estable genéticamente durante tres años, lo que sugiere que ha encontrado un genoma optimizado –la solución evolutiva casi perfecta– para dominar el ecosistema extremo de este lago”, explica.
Los lagos antárticos permanecen cubiertos de hielo durante la mayor parte del año y tienen muy poca influencia de animales. Sus ecosistemas son muy sencillos y están dominados por microorganismos que se han adaptado a las condiciones ambientales extremas.
La península Byers es una de las pozas zonas de la Antártida que se descongela durante el verano. La transición de un lago cubierto de hielo en primavera a un lago abierto en verano da lugar a cambios notables en la comunidad viral.

El deshielo, clave en la investigación

Este deshielo ha permitido a los investigadores detectar un fenómeno que no se conocía en la microbiología ambiental: los virus generan más variaciones para adaptarse a un nuevo ambiente y competir con los virus que ya habitan este medio.
Así ocurre con los virus que viven en los tapetes microbianos en la superficie de la cuenca. Estos tapetes son estructuras primitivas que se encuentran en la actualidad en ambientes extremos pero hace millones de años generaron la atmósfera de oxígeno de la Tierra.
Cuando se produce el deshielo, los virus que habitan los tapetes son arrastrados al lago. Al encontrarse en un ambiente extraño sufren una mayor variación que podría ayudarles a competir con los virus dominantes en el lago.

Referencia bibliográfica:

López-Bueno, A. et al. “Ecologial conectivity shapes quasispecies structure of RNA viruses in an Antartic Lake”. Molecular Ecology. DOI: 10.1111/mec.1332

CREAN EL PRIMER MAPA DIGITAL DEL SUELO MARINO DE LA TIERRA

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Científicos de la Universidad de Sídney (Australia) han creado el primer mapa digital de la geología del fondo marino del mundo, que constituye el 70% de la superficie de la Tierra. Para generar los datos han analizado y categorizado alrededor 15.000 muestras tomadas durante más de medio siglo desde los buques de investigación.

Foto fija del primer mapa digital de la geología del fondo marino en la Tierra. / EarthByte Group, School of Geosciences, University of Sydney, Sydney, NSW 2006, Australia National ICT Australia (NICTA), Australian Technology Park, Eveleigh, NSW 2015, Australia

Un equipo de investigadores de la Escuela de Geociencias de la Universidad de Sídney (Australia) ha publicado en la revista Geology un mapa digital del suelo marino que ayudará a los científicos a entender cómo los océanos han respondido y responden a los cambios ambientales.
Es la primera vez que se hace un mapeo digital de la composición del fondo marino, que cubre 70% de la superficie de la Tierra. Se han comparado 15.000 muestras procedentes de los buques de investigación y se ha desarrollado una impresión sin precedentes del mundo con un detalle sorprendente. El mapa más reciente era de la década de 1970 y estaba dibujado a mano.
"Para comprender los cambios ambientales en los océanos necesitamos entender que es lo que mejor se conserva en el registro geológico en el fondo del mar", dice la investigadora principal del estudio, Adriana Dutkiewicz, de la Universidad de Sídney.
El trabajo revela que las cuencas oceánicas profundas parecen ser mucho más complejas de lo que se pensaba.
"El fondo del océano profundo es un cementerio formado en gran medida por los restos de criaturas marinas microscópicas llamadas fitoplancton, que prosperan en aguas superficiales iluminadas por el sol. La composición de estos restos puede ayudar a descifrar cómo los océanos han respondido en el pasado con el cambio climático", argumenta el científico.   

Fitoplancton del fondo marino

El grupo especial de fitoplancton de las diatomeas –un tipo de algas unicelulares– produce alrededor de una cuarta parte del oxígeno que respiramos y contribuye más a la lucha contra el calentamiento global que la mayoría de las plantas en tierra. Sus restos muertos se hunden hacia el fondo del océano, encerrando su carbono.
El nuevo mapa de la geología del fondo marino demuestra que la acumulación de estas diatomeas en las profundidades es casi completamente independiente de las floraciones en las aguas superficiales en el océano Austral.
"Esta desconexión demuestra que entendemos la fuente de carbono, pero no su declive", explica Dietmar Muller, coautor del trabajo y profesor de la Universidad de Sydney. “Se necesita más investigación para comprender mejor esta relación”, añade.
"Nuestra investigación abre la puerta a futuros viajes de investigación marina destinados a una mejor comprensión del funcionamiento y de la historia del ciclo del carbono marino. Es urgente entender cómo el océano responde al cambio climático", señala Dutkiewicz.
Algunos de los cambios más significativos en el mapa del fondo marino se encuentran en los océanos que rodean Australia. “La vida en el océano Austral –añade Dutkiewicz– es mucho más rica de lo que se pensaba”.
"Las imágenes recientes de las llanuras heladas de Plutón son espectaculares, pero el proceso de desvelar los secretos geológicos ocultos en las llanuras abisales de nuestro propio planeta está igualmente lleno de sorpresas”, apunta Simon O'Callaghan, coautor del estudio y científico del National ICT Australia.

Referencia bibliográfica:

Dutkiewicz, A., Müller R.D., O'Callaghan, S. and Jóson, H., 2015, Census of seafloor sediments in the world's ocean, Geology, published online Aug 5, 2015.

lunes, 6 de julio de 2015

DESCUBREN A ‘HADESI’, EL CIEMPIÉS DEL INFIERNO

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Un equipo internacional de científicos ha descubierto en las cuevas de Croacia a un nuevo tipo de ciempiés, el único capaz de sobrevivir a una profundidad de casi 1.100 metros.

J. Bedek

La nueva especie ha sido bautizada como Geophilus hadesi, en referencia a Hades, dios del inframundo en la mitología griega. Forma pareja con Geophilus persephonis, nombrado así en honor a Perséfone –esposa de Hades– y que es la única otra especie de ciempiés que vive en cuevas profundas.
En el artículo, publicado en la revista ZooKeys, los expertos destacan que Hadesi presenta rasgos adaptados a la vida en las cuevas como antenas, partes del tronco y patas más alargadas.
Gracias a su mandíbula venenosa y sus extremidades curvas que le permiten agarrar firmemente a su presa, este animal se encuentra entre los mayores depredadores de las profundidades.
“Este descubrimiento demuestra lo poco que sabemos sobre la vida en las cuevas, donde todavía podemos encontrar animales increíbles”, destaca Pavel Stoev, zoólogo del Museo de Historia Natural de Sofia (Bulgaria) que ha liderado la investigación. 

¿QUÉ TIPO DE MICROORGANISMOS VIVEN EN SALINAS Y LAGUNAS SALADAS?

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Tras más de dos décadas de estudios sobre la biodiversidad microbiana de ambientes hipersalinos, un equipo de científicos de la Universidad de Sevilla ha descubierto multitud de nuevas especies y ha determinado qué organismos viven en salinas y lagunas salinas. Gracias a una técnica que obtiene el ADN de los microorganismos, los investigadores han podido determinar qué tipo de grupos microbianos viven en estos ambientes, donde a medida que aumenta la salinidad, disminuye la biodiversidad.

Grupo de Investigación de Estudio de Microorganismos Halófilos de la Universidad de Sevilla. / US

Determinar qué microorganismos están presentes en ambientes salinos no es una tarea fácil. En la actualidad, se calcula que solo se pueden aislar en el laboratorio entre el 1 y el 10% de los organismos presentes en ambientes naturales.
Para avanzar en el conocimiento de la biodiversidad, expertos del departamento de Microbiología y Parasitología de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Sevilla (US) emplean desde 2008 una nueva técnica llamada metagenómica, que consiste en obtener el ADN de todos los microorganismos presentes en la muestra sin necesidad de aislarlos en el laboratorio.
Posteriormente el ADN total se secuencia y se analiza utilizando complejos programas informáticos. La secuenciación del ADN se lleva a cabo en el secuenciador de ADN del Servicio de Investigación de Biología de la US ubicado en el CITIUS Celestino Mutis.
“Con esta técnica obtenemos un conjunto de pequeños fragmentos de ADN de todos los organismos y a partir de este metagenoma empezamos a trabajar”, explica Antonio Ventosa, catedrático de la US y responsable de este grupo de investigación.
Tras analizar qué microorganismos crecen a diferentes concentraciones de salinidad, desde el agua de mar hasta la saturación completa –donde se encuentra la sal ya cristalizada tras evaporarse todo el agua–, los expertos han determinado que en estos ambientes a medida que aumenta la salinidad disminuye la biodiversidad.

Nuevos microorganismos en medios salinos

Debido al gran salto que existe entre ambientes con un 20% de concentración de sal y la saturación total, los científicos han estudiado por qué se produce esta selección natural hasta sobrevivir solo unos pocos grupos de microorganismos.
“En los estanques cristalizadores los microorganismos más abundantes son las haloarqueas, fundamentalmente la bien conocida y no hace mucho tiempo aislada en cultivo puro haloarquea cuadrada (Haloquadratum walsbyi) y la bacteria halófila extrema (Salinibacter ruber)", dice Ventosa.
No obstante, "hemos determinado la presencia más o menos abundante de otros grupos microbianos no aislados hasta la fecha, como la nanohalarquea (Candidatus Haloredivivus)”, detalla el profesor, quien añade que además han descubierto que en medios salinos intermedios (con entre 10 y 25% de sal) la biodiversidad es mayor de lo que se conocía hasta hoy día.
Según los investigadores, se trata de conocer la biología de organismos que ni se sabían que existían, y determinar su actividad metabólica y sus posibles aplicaciones biotecnológicas.
Entre los nuevos microorganismos que han logrado aislar y que actualmente están estudiando detalladamente se encuentra una nueva bacteria que utiliza compuestos orgánicos y posiblemente también la luz para crecer y a la que han denominado como Spiribacer salinus, que posee una morfología en espiral muy característica.
Este tipo de estudios taxonómicos o de clasificación de especies tiene multitud de aplicaciones en la búsqueda de organismos productores de nuevos compuestos con propiedades farmacológicas que permitan desarrollar nuevos antibióticos o antitumorales.

Referencias bibliográficas:

León MJ, Fernández AB, Ghai R, Sánchez-Porro C, Rodriguez-Valera F, Ventosa A. "From metagenomics to pure culture: isolation and characterization of the moderately halophilic bacterium Spiribacter salinus gen. nov., sp. nov." Applied and Environmental Microbiology http://1.usa.gov/1GPt2Ww

Fernández AB, Vera-Gargallo B, Sánchez-Porro C, Ghai R, Papke RT, Rodriguez-Valera F, Ventosa A. "Comparison of prokaryotic community structure from Mediterranean and Atlantic saltern concentrator ponds by a metagenomic approach" Frontiers in Microbiologyhttp://bit.ly/1ARBm3t
Ventosa A, Fernández AB, León MJ, Sánchez-Porro C, Rodriguez-Valera F. "The Santa Pola saltern as a model for studying the microbiota of hypersaline environments" Extremophiles http://1.usa.gov/18ADWEm

domingo, 28 de junio de 2015

PRIMERAS ESPECIES DE CANGREJO YETI EN LA ANTÁRTIDA

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Investigadores de la Universidad de Southampton (Reino Unido) han descubierto, por primera vez, la presencia de cangrejos yeti en la Antártida. Estos crustáceos viven atrapados –hasta 700 por metro cuadrado– en los respiraderos hidrotermales de las profundidades del océano Austral, rodeados de las frías aguas polares.

Ejemplares de especies de cangrejo yeti en la Antártida/ Thatje et al.

Los cangrejos yeti tienen un aspecto peculiar, ya que su cuerpo está cubierto por una especie de pelos o sedas, y viven alrededor de uno de los ambientes más extremos del planeta, los respiraderos hidrotermales de las profundidades del océano.
Una investigación de la Universidad de Southampton (Reino Unido), que publica la revista PLoS ONE, describe el hallazgo de las primeras especies de cangrejo yeti en los sistemas de ventilación hidrotermal del Dorsal de Escocia del este en el océano Austral de la Antártida. Hasta 700 cangrejos por metro cuadrado pueden residir alrededor de estos respiraderos.
Estas especies de cangrejo Yeti Kiwa tyleri pertenecen a un grupo enigmático de crustáceos, conocidos como Kiwaidae, que prosperan en las aguas calientes que rodean los respiraderos hidrotermales.
Durante la mayor parte de su vida, Kiwa tyleri está atrapado dentro de un entorno de agua caliente de la chimenea de ventilación y es incapaz de moverse debido a la congelación de las frías aguas polares de alta mar circundante.
“La especie se ha adaptado a este hábitat de tamaño muy limitado –con un volumen de unos pocos metros cúbicos– porque sobrevienen en densidades altamente comprimidas y dependen de las bacterias que crecen en sus sedas para la nutrición", dice Sven Thatje, de la Universidad de Southampton.
Tan solo las hembras que portan los huevos se desplazan lejos de las chimeneas de ventilación, al mar polar que las rodea, para liberar sus larvas. De lo contrario, estas no podrían sobrevivir a las altas temperaturas del hábitat adulto.
Los cangrejos y las langostas, que son características de los océanos de todo el mundo, muestran un número extremadamente bajo de especies en los mares polares.

Referencia bibliográfica:

Thatje S, Marsh L, Roterman CN, Mavrogordato MN, Linse K (2015) Adaptations to Hydrothermal Vent Life in Kiwa tyleri, a New Species of Yeti Crab from the East Scotia Ridge, Antarctica. PLoS ONE 10(6): e0127621. doi:10.1371/journal. pone.0127621

martes, 9 de junio de 2015

LAS PLANTAS JUEGAN A PIEDRA, PAPEL Y TIJERAS

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Investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos participan en un estudio que muestra cómo las interacciones competitivas entre las plantas permiten aumentar el número de especies que pueden convivir. Estas 'redes intransitivas', más conocidas como el juego de 'piedra, papel y tijeras', permiten que casi todas las comunidades de plantas convivan juntas sin que haya una ganadora total que derrote a todas las demás. El trabajo podría explicar los procesos que mantienen la diversidad.

Bosque de frondosas con sotobosque de helechos. / Wikipedia

El F.C. Barcelona o el Real Madrid ganan la liga con frecuencia, pero esto no significa que ambos equipos vayan a ganar siempre al resto, ya que no es raro verlos ‘pinchar’ frente a otros equipos menos favoritos. Aparentemente sucede lo mismo con las plantas, algunas especies son el F.C. Barcelona o el Real Madrid de las plantas y dominan mucho más que las otras, es decir, tienen más cobertura (o puntos en la liga, siguiendo con la analogía futbolística).
Siempre se ha pensado que estas especies pueden ganar a todas las demás. Sin embargo, un reciente artículo, publicado en Ecology Letters y liderado por científicos de la Universidad Rey Juan Carlos y la de Berna (Suiza), ha demostrado que esto no es del todo cierto.
Utilizando un método muy novedoso y la combinación de los datos generados en los proyectos BIOCOM y observatorios de biodiversidad, el equipo internacional de científicos cuantificó el número de veces que las plantas dominantes ‘pinchaban’ frente a otras menos favoritas. El resultado aporta una medida para calcular en qué proporción las comunidades vegetales difieren de una jerarquía total (que sería, por ejemplo, si el Real Madrid gana siempre a todos los equipos, sin excepción).

No hay un ganador total

Los ecólogos llaman ‘redes intransitivas’ a la falta de esta jerarquía, aunque se conoce mejor como el juego de ‘piedra, papel y tijeras’. En este conocido juego, las tijeras ganan al papel, pero no a la piedra, y el papel a su vez gana a la piedra. En otras palabras, uno de los tres miembros de la comunidad ‘piedra, papel, tijeras’ pierde con uno de los competidores y gana contra el otro, de forma que no hay un ‘ganador total’ que derrote a todos los demás.
“Este estudio y la metodología desarrollada nos permiten entender mejor los mecanismos que hacen posible que tantas especies puedan convivir juntas y comprobar cuáles de ellos deben ser promovidos para evitar la pérdida de biodiversidad causada por actividades humanas”, señala el profesor de la URJC Fernando Maestre, coautor del estudio y líder del proyecto BIOCOM, financiado por el programa Starting Grants del Consejo Europeo de Investigación.
Por tanto, valorar si las plantas juegan a ‘piedra, papel y tijeras’ no es una mera cuestión de curiosidad: “Evaluar este proceso nos permite explicar mejor por qué en algunos sitios muchas especies de plantas pueden convivir a pesar de que la variedad de recursos por los que compiten no es muy grande”, apunta Santiago Soliveres Codina, investigador post-doctoral de la Universidad de Berna (Suiza) y líder del estudio.
“Además, si conseguimos ser capaces de explicar los procesos que mantienen la diversidad, también podemos imitarlos para mitigar la pérdida de biodiversidad que estamos provocando con nuestras acciones”, añade Soliveres.
En este estudio, los científicos no sólo demuestran que la inmensa mayoría de las más de 1.500 comunidades estudiadas juega habitualmente a ‘piedra, papel y tijeras’, sino que también este proceso se relaciona con un mayor número de especies que pueden convivir. Además, estas ‘redes intransitivas’ pueden evitar parcialmente la pérdida de biodiversidad predicha para futuros escenarios climáticos.
Sin embargo, las acciones humanas reducen la variabilidad ambiental presente de manera natural en los ecosistemas (como fertilizar los campos, por ejemplo) y disminuyen la posibilidad de que las plantas lleven a cabo este proceso, incrementando la pérdida de especies que ya de por sí se deriva de estas actividades.

Referencia bibliográfica:

Soliveres, S., F. T. Maestre, W. Ulrich, P. Manning, S. Boch, M. A. Bowker, D. Prati, M. Delgado Baquerizo, J. L. Quero, I. Schöning, A. Gallardo, W. Weisser, J. Müller, S. A. Socher, M. García-Gómez, V. Ochoa, E.-D. Schulze, M. Fischer & E. Allan. 2015. "Intransitive competition is widespread in plant communities and maintains species richness" Ecology Letters, doi: 10.1111/ele.12456.