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viernes, 17 de julio de 2015

LAS OTRAS VÍCTIMAS DE LA GUERRA

agenciasinc.es

Los conflictos armados de Siria, Ucrania o la República Democrática del Congo, entre otros países, suman cada día cientos de pérdidas humanas de civiles. A ellos se unen los animales salvajes, que se convierten en víctimas silenciosas de unas guerras en las que no han elegido bando. El ibis eremita en Siria o el elefante africano, amenazado por el comercio del marfil, quizá sean las últimas especies que causen baja.

Elefante asesinado junto al biólogo español Luis Arranz en el parque de Garamba en la República Democrática del Congo para llevarse sus colmillos de marfil. / Nuria Ortega

Cuando en mayo de este año el Estado Islámico tomaba el control de la ciudad siria de Palmira, la comunidad internacional alertaba sobre la posible destrucción de las ruinas de un imperio de casi 2.000 años de antigüedad.
Sin embargo, es menos conocido que esta ciudad, declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO, albergaba un refugio con tres ejemplares de ibis eremita (Geronticus eremita), y una pequeña colonia de cría de esta ave, considerada en peligro crítico de extinción y de la que solo existen dos colonias más con estas características en Turquía y Marruecos.
Assad Serhal, director general de la Sociedad para la Protección de la Naturaleza en el Líbano, relata a SINC cómo los guardas del refugio tuvieron que huir de la ciudad por la llegada de los combatientes del Estado Islámico (IS, por sus siglas en inglés).
“Conozco a los guardias personalmente y estoy seguro de que pusieron a salvo a estos pájaros junto a sus propios familiares”, explica Serhal quien aclara que estas aves fueron un regalo de la colonia turca a Siria para reintroducirlas y establecer de nuevo la ruta de migración reproductora.
El trayecto entre Siria y Etiopía era lo que hacía Zenobah, una hembra adulta de ibis eremita que fue vista por última vez en la primavera de 2014 en el desierto de Palmira, controlado actualmente por el IS.

Ejemplar de Ibis eremita. / Encyclopedia of life

“Zenobah es el único ejemplar de Ibis que continuaba migrando hacia las zonas de reproducción en el altiplano etíope. Perderla sería trágico ya que disminuiría la variabilidad de ADN y esta no podría enseñar la ruta a los nuevos ejemplares”, indica Serhal.
Según las informaciones que este naturalista libanés maneja, no solo la zoología de esta región se está viendo afectada por el IS: “Los combatientes disparan a los animales para comer o por diversión pero además provocan incendios o contaminan los humedales con petróleo, influyendo no solo en la fauna residente, sino en la migración de aves y mamíferos”, apunta el experto.
El continuo avance del Estado Islámico ha provocado que más de un millón de sirios se desplacen a la frontera con el Líbano. “Estos movimientos de humanos suponen una enorme presión para los recursos naturales de ese país”, lamenta Serhal.

Elefantes y rinocerontes, objetivos de las guerrillas en África

Pero esta región no es la única en sufrir conflictos armados. El centro de África lleva décadas asolado por enfrentamientos de diversa índole. Esta vez, son los grandes mamíferos, como el rinoceronte blanco del norte (Ceratotherium simum cottoni) o el elefante africano (Loxodonta africana), los que se ven afectados por los daños colaterales.
"En esta región han muerto más de 3.000 elefantes africanos en apenas dos años y el rinoceronte blanco del norte está al borde de la extinción", informa a Sinc Luis Arranz, un biólogo español que lleva toda su vida dedicada a la conservación de la biodiversidad en zonas conflictivas. Fue director del parque nacional de Zakouma en el Chad de 2001 a 2007, y desde esa fecha hasta 2014 dirigió el de Garamba, en la República Democrática del Congo.
“Cuando dejé Zakouma en 2007 había unos 3.500 elefantes. Dos años más tarde quedaban 450. En Garamba, había 22.000 elefantes en 1976 y en el 2013 quedaban unos 2.000”, señala Arranz a Sinc con la contundencia que implican estos datos.
Para el experto, que desde finales del año pasado se encuentra de vuelta en España, el parque de Garamba es el que más conflictos armados soporta. “Existen muchos enfrentamientos internos dentro de la República Democrática del Congo y casi todos llevan la firma del Lord's Resistance Army (LRA)”, subraya Arranz.

Luis Arranz junto a soldados con la boina azul de la ONU. / Nuria Ortega

El Lord's Resistance Army siembra el terror en humanos y animales

“El LRA está dirigido por Josep Kony, la persona más buscada en el tribunal de la Haya (Holanda), acusado desde hace 24 años de secuestrar a unos 60.000 niños para convertirlos en niños soldado o esclavos sexuales”, indica el biólogo.
Esta organización, con una ideología extremista cristiana, se financia, entre otras cosas, del marfil que consigue matando elefantes en Garamba, enfrentándose para ello a los guardas del parque.
“En muchas ocasiones tuvimos que llamar al ejército del Congo para protegernos de estos guerrilleros pero los soldados también mataban elefantes para conseguir dinero con sus colmillos, con lo cual todo el mundo está implicado”, explica Arranz.
El marfil de los elefantes africanos no ha sido el único botín por el que los furtivos y guerrilleros en Garamba mataban animales. El rinoceronte blanco del norte se considera extinto en el parque: pasó de 1.200 ejemplares en 1960 a uno en 2006. En el resto del mundo, solo quedaban cinco individuos en 2014.
“El kilo de cuerno de rinoceronte vale en los mercados asiáticos 65.000 dólares, superando en 10.000 al del oro. El marfil vale algo menos porque todavía hay elefantes. Pero irá a más”, critica el biólogo español.
Para Arranz, una de las medidas para luchar contra los furtivos es que los guardas se puedan defender. “En Garamba tenía 180 guardas para 12.500 km2 y en los siete años que estuve mataron a 20. Sin embargo nadie nos quiere dar dinero para armas y poder defendernos”, indica.
Además, según el experto, mientras siga existiendo el comercio de marfil seguirán matando elefantes. “No es normal que en el siglo XXI sea legal exportar marfil desde Sudán o Uganda a algunos países como Japón. Lo lógico es que todo el comercio se prohiba para salvaguardar a las especies”, manifiesta.

Ejemplar de rinoceronte blanco. / Wikipedia

Pero el asesinato de elefantes se extiende prácticamente por toda África. “Están matando elefantes en Kenia y en Tanzania. Cuanto más conflicto hay en un país es más fácil para los furtivos. Es un proceso imparable mientras el tráfico de marfil no acabe”, añade el naturalista.
En cuanto al futuro de los parques, Luis Arranz no es muy optimista aunque señala que en enero de este año la Unión Europea –principal financiadora de estos parques– ha reunido en Bruselas por primera vez a todos los implicados en la conservación. “Han prometido exigir responsabilidades a los gobiernos donde se encuentran los parques y financiarlos a largo plazo, algo que, hasta este momento, no se hacía”, explica el biólogo.
“Si la UE se lo toma en serio podremos actuar, sino ya se está hablando de llevar rinocerontes y elefantes a Australia y EE UU para, al menos, conservar la especie”, sugiere Arranz.

El bisonte europeo, una especie al borde de la extinción por la guerra en Europa

La alternativa es un continente sin elefantes ni rinocerontes, como le ocurrió a Europa con el bisonte europeo (Bison bonasus) que se extinguió en estado salvaje tras la Primera Guerra Mundial.
“Antes de la Gran Guerra había dos poblaciones de bisontes en libertad: una en los bosques de Bialoweza (Polonia) y otra en las montañas del Cáucaso”, explica a Sinc Katarzyna Daleszczyk, directora del Parque Natural de Bialoweza, donde está en la actualidad la mayor población de esta especie con 500 ejemplares.

Ejemplar de bisonte europeo. / encyclopedia of life

"En Bialoweza había 700 individuos al comienzo de la guerra. Pero en 1919 no quedaba ninguno porque los soldados o la población local los mataron para comer”, señala Daleszczyk.
A pesar de que la población del Cáucaso se exterminó en 1927, los bisontes europeos fueron reintroducidos en los grandes bosques del continente hasta que a finales de 2013, había un total de 5.249 ejemplares.
Sin embargo, esta especie se sigue enfrentando a grandes retos hoy en día. “Las poblaciones están muy aisladas unas de otras con lo que la variabilidad genética es escasa y tampoco es fácil encontrar nuevas zonas de cría de esta especie”, añade la experta.
Además, la guerra se ha vuelto a cruzar en el camino de este animal en Ucrania cuando empezaron las revueltas del Euromaidan en 2013 y la inestabilidad de las regiones fronterizas con Rusia como Donetsk y Lugansk.
“En la década de los 90, Ucrania contaba con más de 400 bisontes en libertad; 20 años después, debido a la caza furtiva que provoca la inseguridad política, quedan alrededor de 150 ejemplares”, lamenta Daleszczyk.
Bisontes europeos, elefantes africanos, rinocerontes blancos e ibis eremitas son solo algunas de las víctimas del terror que engendra el ser humano. Pero el caos que este crea en la naturaleza ya no parece tan lejano. 

Los calderones del Atlántico, varados por la Royal Navy

Sin un conflicto armado aparente, las actividades militares también tienen consecuencias en los animales. Hace un par de semanas se publicaba un informe sobre el varamiento de 39 calderones (Globicephala melas), que se produjo el 22 de julio de 2011 en el entrante de mar de Kyle of Durness, en el cabo de Wraft, al norte de Escocia.
Las conclusiones del trabajo apuntan a que la causa de la muerte de 19 de estas ballenas de cola larga fue la detonación de tres bombas de 450 kg y una cuarta de 113 kg por parte del Grupo de Buceo de la Royal Navy. La elevada intensidad de las explosiones alteró el sentido auditivo y, por tanto, de la navegación del grupo de 70 calderones que se encontraba en la zona.
Este varamiento, que ha sido calificado en el estudio como uno de los más importantes de la historia, es una prueba más de los efectos que las actividades militares pueden tener en los animales.

martes, 23 de junio de 2015

“LOS ORGANISMOS ESTAMOS MUY MAL DISEÑADOS, PERO ECHARLE LA CULPA A DIOS NO ESTÁ BIEN”

agenciasinc.es

Francisco J. Ayala (Madrid, 1934) es profesor de Ciencias Biológicas en la Universidad de California en Irvine (EE UU) y uno de los científicos españoles más relevantes de las últimas décadas en el campo de la evolución. Ha sido investido como doctor honoris causa por más de 20 universidades en diez países distintos. A este listado se le suma el que le otorga este jueves la Universidad Autónoma de Barcelona. 

Francisco J. Ayala durante su visita a Madrid. / Sinc (Olmo Calvo)

El biólogo Francisco J. Ayala reside desde 1961 en EE UU, donde recibió en 2002 la Medalla Nacional de Ciencias, el mayor honor que concede el país norteamericano a un científico. “En EE UU, cuando hay un presidente que no entiende el valor de la ciencia –como George W. Bush que me dio esta medalla y quería cortar la inversión científica– todo su partido vota en contra, porque saben que supone una buena inversión. En España desgraciadamente no es así", asegura Ayala, galardonado también con el premio Templeton en 2010. Su amplia trayectoria investigadora se ha centrado en la genética de poblaciones y la evolución biológica, y sus publicaciones filosóficas en la epistemología, la ética y cuestiones relacionadas con la biología.

Revoluciones científicas como las de Copérnico y Darwin supusieron un antes y un después en la historia de la humanidad. ¿Cree que estamos cerca de una nueva revolución de este tipo, quizá desde el campo de la física de partículas en el CERN, por ejemplo?

Lo que pasa con esos dos ámbitos es que son revoluciones fundamentales. Se desarrolla la idea de que lo que pasa en el universo se puede explicar científicamente. Copérnico, Galileo y Newton lo hacen con respecto al mundo físico, pero dejaban fuera de ello a los organismos, que parecían estar claramente diseñados. Darwin lo que hace es demostrar que esa parte también se puede explicar científicamente.

¿Qué queda por conocer sobre la evolución?

Hay más para aprender de este tema hoy, que hace 10 o 50 años. El conocimiento científico –y esta es una imagen que uso con mis estudiantes– es como una isla en el océano. Lo que se sabe es la isla y lo que no, el océano. Cuánto más conocimiento, más preguntas que hacerse.

Hablando de cosas que no sabemos, la última Encuesta sobre percepción social de la ciencia publicada en España indica que un 25% de los encuestados desconocían que es la Tierra la que gira en torno al Sol y no al contrario. ¿Cree que el desconocimiento científico es el culpable de que prosperen los grupos creacionistas?

Es desconocimiento científico, pero frecuentemente es ignorancia general. Las personas que desconocen que la Tierra gira alrededor del Sol no es solo porque no sepan de ciencia, es porque no tienen mucho conocimiento general. Respecto a mi campo de la evolución, también existe un porcentaje de personas que desconoce que los humanos hemos evolucionado de organismos que no eran humanos.

¿Qué es lo que mueve a las personas a creer en ideas pseudocientíficas como el ‘diseño inteligente’?

En EE UU sus defensores lo escriben como DI, y yo lo denomino el ‘diseño incompetente’. Los organismos estamos muy mal diseñados, pero echarle la culpa a Dios de ello no está nada bien. Empezando, por ejemplo, por el ojo. Cuando uno observa el de un pulpo o un calamar, es tan complejo como el nuestro, pero el suyo no tiene un defecto que nosotros tenemos. En los moluscos, desde las lapas que tienen los ojitos más simples que uno se puede imaginar, las fibras ópticas están siempre por fuera. Sin embargo, en nuestro caso, para llevar la información que recogemos en la retina al cerebro, el nervio óptico tiene que cruzar la retina y eso implica que tenemos un punto ciego. Sería una prueba evidente, según los defensores del diseño inteligente, de que Dios quiere más a los pulpos y a los calamares (con sus ojos perfectísimos) que a los humanos.

¿Cómo nace esta corriente?

El diseño inteligente surge como reacción a la condena en los tribunales del creacionismo, una doctrina religiosa, y que por tanto no se puede enseñar en las escuelas públicas. Yo siempre digo que es el creacionismo con traje de fiesta. Le dan una vuelta para cubrir ciertas cosas, pero al final las ideas son las mismas. Ahora, en vez de decir que es Dios quién ha diseñado a los organismos, no se sabe quién. A lo mejor es un genio que vive ahí en la selva o un extraterrestre, pero no pueden decir que es Dios. Aunque no hay muchos intelectuales que defiendan el diseño inteligente, en el público en general ha caldo muy bien esta idea, en vez de aceptar la teoría de la evolución que consideran materialista y antireligiosa. Es una pena.

¿Y no lo es?

No tiene por qué serlo. La explicación científica, desde mi punto de vida, es totalmente compatible con las creencias religiosas. Son dos explicaciones distintas de la misma realidad.

En su último libro Evolución para David escribe sobre las cuestiones que la ingeniería genética debería resolver en el futuro, ¿hacia dónde deberían dirigirse los estudios en este campo?

Una de las dimensiones es curar las enfermedades que se pueda genéticamente, pero hay otra. Por ejemplo, la fenilcetonuria se puede curar, aunque sus genes se transmiten a la siguiente generación. El genetista que obtuvo el premio Nobel en 1946, H. J. Muller (al que conocí bien ya mayor, siendo yo muy jovencito) decía que este hecho iba a ser un desastre, que cuantas más enfermedades curásemos, más habría que curar. Él era un gran genetista, pero no sabía de genética de poblaciones o de evolución. Si cogiéramos a todas las personas con fenilcetonuria en el mundo, que es una enfermedad recesiva, y los curamos a todos –que evidentemente no es posible–, como la frecuencia actual del gen es del 1% se tardarían cien generaciones para que se duplicara la frecuencia. ¡Eso son 2.500 años! Evidentemente, en diez años, cincuenta o cien –en la escala de la evolución no importa– vamos a aprender a curar estas enfermedades a nivel de las células reproductivas.

¿Cuál es su opinión sobre la clonación humana?

Una persona no se puede clonar, se pueden clonar los genes. Un ejemplo, que el premio Nobel George Wells Beadle ponía, era cómo saber si al clonar los genes de Einstein no saldría una persona dictatorial o que si clonamos a Hitler no obtendríamos un gran benefactor de la humanidad. Porque Hitler era sus genes, el seno de la madre en la que nació, y toda la experiencia de la vida. Eso no se puede repetir. Es, de nuevo, un defecto de lógica científica que, parece sutil, pero es muy fundamental.

¿Qué aplicaciones debería tener?

Las posibilidades de la genética son tremendas. Como lo es la clonación de genotipos, pero no para crear individuos, sino para reproducir órganos y células. Utilizar la tecnología genética para producir órganos y trasplantarlos. Es cuestión de décadas que se pueda hacer. Otra aplicación que podrán tener las células madre es para aquellas personas que se han quedado paralíticas. Como las células nerviosas no se regeneran, servirá para aprender a hacer que se reproduzcan con ingeniería genética. 

Aunque supongo que se lo habrán preguntado muchas veces, ¿nunca se planteó volver a España?

Fui a EE UU con la idea de hacer el doctorado y volverme. De hecho, lo hice muy rápido con esa idea, pero mientras tanto los profesores americanos lo que hicieron fue 'engañarme' (así lo interpreté yo un poco más tarde), para que me quedara allí. Primero me ofrecieron una investigación postdoctoral y después me nombraron profesor asistente, sin yo solicitarlo. Me facilitaron la vida para que me quedara, porque podía hacer allí lo que no hubiera podido hacer en España. Aunque me preguntaban de vez en cuando ¿por qué no te vienes a España?, nadie me hizo una oferta concreta. A partir del año 1980 la ciencia en España empezó a prosperar tremendamente. No sé si hubiera venido o no, pero nunca me lo ofrecieron de forma específica.

¿Qué problemas detecta en la situación actual de la investigación en España?

El sistema de oposiciones tan anquilosado que todavía existe en España. En EE UU se oferta un puesto, seleccionando y entrevistando a los que se considera mejores. Otra cara de este problema es la inversión. España invierte el 1% del PIB en investigación científica, mientras que EE UU invierte el 3% y el promedio de Europa es un 2%. Alemania, Japón y Holanda también invierten el 3% porque la ciencia rinde. Hay tres estudios americanos, completamente independientes unos de otros, que se realizaron en un período de cinco años, y llegan a la misma conclusión: el 50% de todo el avance económico de EE UU a partir de la II Guerra Mundial se debe a descubrimientos científicos y tecnológicos. Es una buena inversión. 

jueves, 4 de diciembre de 2014

“LAS HORMIGAS SOBREVIVIERON A LOS DINOSAURIOS Y TAMBIÉN SOBREVIVIRÁN AL HOMBRE”

elpais.com

Entrevista a Laurent Keller | presidente de la Sociedad Europea de Biología Evolutiva

El señor hormiga (monsieur fourmis, en francés). Así llaman al suizo Laurent Keller, uno de los mayores expertos del mundo en estos insectos. Keller, investigador de la Universidad de Lausana, en Suiza, donde dirige el departamento de Biología Evolutiva, lleva estudiándolas 25 años. El científico (Vaud, Suiza, 1961) es autor de más de 200 publicaciones y, entre otros logros, fue el primero en detectar el carácter genético de la sociabilidad de las hormigas e identificó el único caso conocido hasta ahora en el mundo natural de clonación reproductiva en machos con la especie Wasmania auropunctata. El pasado fin de semana, el también presidente de la Sociedad Europea de Biología Evolutiva y autor del libro El mundo de las hormigas, estuvo en la Universidad Libre de Bruselas para impartir lecciones magistrales sobre su especie favorita, y para recibir la Medalla de la Universidad Libre de Bruselas en reconocimiento a su labor científica.



¿Cuándo comenzó a estudiar las hormigas?

Cuando terminé mis estudios en la universidad, en Suiza, quise hacer mi doctorado sobre animales sociales, por lo que pensé en estudiar a los primates. Sin embargo, estos son difíciles de investigar en estado salvaje. Las hormigas, en cambio, no tienen esa dificultad y me di cuenta además de que eran un excelente modelo para estudiar esos organismos sociales en el mundo animal.

¿Son una excepción las especies sociales?

No son una excepción, pero sí es raro, muy poco frecuente. Si en el mundo existen más de un millón de especies habrá unas 20.000 o 30.000 sociales. En número no son pocas, aunque no representen un porcentaje significativo respecto al total de especies.

¿Cuándo comenzó a estudiar las hormigas?

Cuando terminé mis estudios en la universidad, en Suiza, quise hacer mi doctorado sobre animales sociales, por lo que pensé en estudiar a los primates. Sin embargo, estos son difíciles de investigar en estado salvaje. Las hormigas, en cambio, no tienen esa dificultad y me di cuenta además de que eran un excelente modelo para estudiar esos organismos sociales en el mundo animal.

¿Son una excepción las especies sociales?

No son una excepción, pero sí es raro, muy poco frecuente. Si en el mundo existen más de un millón de especies habrá unas 20.000 o 30.000 sociales. En número no son pocas, aunque no representen un porcentaje significativo respecto al total de especies.

¿Y qué hay sobre otros tipos de hormigas, que no sean la reina?

En el caso de las obreras, que son las que menos viven, lo hace en torno a uno y dos años. También es mucho para un insecto. ¿Por qué viven tanto? Porque están unidas, viven como un grupo, trabajan para el grupo, colaboran, se protegen, se ayudan, hasta pueden fabricar medicamentos para evitar que ciertas bacterias se propaguen en el interior de una colonia. Es lo mismo que ha ocurrido con el ser humano.

¿En qué sentido?

El número de seres humanos sobre la Tierra, desde que apareció el Homo Sapiens, se ha ido contando siempre por millones o decenas de millones durante miles y miles de años, pero apareció primero la agricultura, luego la ganadería y con ello el ser humano se hizo cada vez más sedentario. Aparecieron las primeras comunidades, el origen de las primeras ciudades, y así transcurren los siglos hasta que aparece, recientemente, la división del trabajo, un factor que también existe en las hormigas. Todo ello mejora enormemente la productividad, surgen las ciudades modernas y todo esto, unido a las mejoras en la sanidad y la higiene, dispara en muy poco tiempo la población mundial. En 1930 ya había unos 2.000 millones de personas en el mundo, y eso no es nada: hoy hay más de 7.000 millones, y ciudades con más de diez y veinte millones de personas. Como se suele decir, la unión hace la fuerza.

¿Conlleva también esa unión el conflicto en el caso de las hormigas?

Por supuesto. Existen rebeliones internas en las colonias y guerras entre hormigas, cuando combaten por un mismo espacio. Por ejemplo, esto se está dando con las especies invasoras que están llegando a Europa sobre todo de América Latina, y estas especies son muy agresivas y luchan contra las hormigas europeas. Y también hay una base genética para el conflicto.

Ha hablado antes de que las hormigas tienen también una división del trabajo. ¿Cómo lo hacen? ¿Cómo es el funcionamiento de una colonia de hormigas?

Para empezar, en cada colonia puede haber entre dos y 20 millones de hormigas. La clave está en la hormiga reina. Esta nace por partenogénesis, es decir, se autorreproduce. Después hay tres tipos de hormigas, de castas, aunque los dos más comunes son las obreras y las soldado. Estas nacen siempre de la reina pero porque esta mantiene relaciones sexuales con hormigas macho. De este modo, todo depende de la reina aunque la reina no tiene ninguna función en la colonia. Más que existir, estar ahí, solo existe para la colonia, para garantizar su población y su supervivencia. Jamás sale del hormiguero y está extraordinariamente bien protegida, por eso vive tantos años.

¿Hay hormigas perezosas o que no hagan nada?

Ocurre a veces, aunque no es frecuente. No sabemos muy bien por qué, pero a veces surgen hormigas que se quedan fuera del grupo y no participan del trabajo, permanecen apartadas sin hacer nada.

¿Qué importancia tienen para el medio ambiente?

Son decisivas. Tenga en cuenta que hay muchísimas. La masa de la especie humana sobre la Tierra es similar a la masa de las hormigas como especie. Los insectos y muchos reptiles se alimentan de ellas. Si no estuvieran, morirían y se desencadenaría un caos medioambiental. También ayudan a polinizar, a defender a ciertas especies de plantas contra animales, a dispersar semillas de plantas para que estas se extiendan por el territorio... Sin las hormigas la naturaleza se detendría y se vendría abajo.

Las hormigas surgieron hace cien millones de años, más o menos como las conocemos hoy. ¿Por qué han evolucionado tan poco?

Han tenido algunas modificaciones, no significativas, así que es cierto que se han mantenido más o menos igual todo este tiempo. Es probable que no les haya hecho falta, están muy bien adaptadas al medio, muy bien preparadas, son un mecanismo vivo muy sofisticado, sin duda.

Surgieron en el Cretácico, han sobrevivido a todo tipo de cataclismos, glaciaciones… ¿Son inmortales?

Como especie prácticamente sí que lo son, han sido capaces de sobrevivir a todo y lo seguirán haciendo.

¿Sobrevivirán al ser humano?

Por supuesto que sí.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

“COMUNICAR LA CIENCIA ES FUNDAMENTAL PARA EL DESARROLLO SOCIAL”

agenciasinc.es
 
El oceanógrafo Carlos M. Duarte (Lisboa, 1960) ha recibido el premio especial del jurado en el II Certamen Fecyt de Comunicación Científica, cuyos galardones se entregan hoy en A Coruña durante la Gala de la Ciencia Española. El investigador y divulgador científico no podrá recoger personalmente su premio, porque se encuentra en Australia, pero desde allí ha valorado la distinción y conversado con SINC.


El investigador Carlos Duarte en Svalbard (Noruega). Imagen: CSIC.

¿Cómo ha recibido este premio especial del jurado?
 
Ha sido una alegría inesperada en un ámbito particularmente importante, pues comunicar la ciencia al público es fundamental para el desarrollo social. Además supone un reconocimiento a una labor de equipo, particularmente a los miembros del proyecto Expedición Malaspina, en el que el objetivo de comunicación a la sociedad es tan importante como el de la propia investigación científica.
 
¿Cuál es su valoración actual sobre aquel proyecto?
 
La Expedición Malaspina 2010 ofrecía todos los alicientes para poder hacer una buena labor de comunicación: masa crítica –con casi 400 investigadores implicados–, ciencia de frontera –la exploración del mayor ecosistema del planeta–, un componente de aventura –circunnavegar los océanos– y un equipo comprometido con el fomento del interés por la ciencia en nuestra sociedad. A todo esto se suma un potente equipo de comunicación, dirigido por el departamento de comunicación del CSIC, pero con aportaciones de otras instituciones: la Armada Española y la Fundación BBVA, formando ese espíritu de equipo. No se podía fallar. Más allá del aspecto de comunicación, esta expedición demuestra el poder de la cooperación, pues con recursos relativamente modestos conseguimos, al ponernos de acuerdo en objetivos comunes, afrontar grandes retos.
 
¿Cómo va la publicación de los resultados científicos?
 
Va bien, con algunos artículos en las mejores revistas científicas internacionales, como Science, y a un buen ritmo, pero aún así no creo que hayamos conseguido publicar la mitad de los resultados en menos de 10 años. De la Expedición Malaspina 2010 seguirá manando conocimiento científico durante las próximas tres décadas.
 
¿Los científicos también deben comunicar la ciencia a la ciudadanía?
 
La dedicación de los investigadores a comunicar la ciencia a la sociedad es fundamental para promover el interés por la ciencia y su comprensión en la sociedad y retornar, de forma responsable, el conocimiento que generamos a quienes lo financian. En nuestro país, en particular, hay un déficit importante de cultura científica, lo que por ejemplo explica que seamos incapaces de reaccionar frente a desafíos como el de la crisis financiera actual. Los investigadores hemos de contribuir a resolver esta situación, pero para ello tendríamos que tener mejores capacidades de comunicación. La comunicación científica debería ser parte de nuestro proceso formativo como investigadores, pero lamentablemente no lo es.
 
¿Qué tal su experiencia como bloguero? ¿Cómo encaja los comentarios?
 
En realidad escribo dos blogs, uno desde hace casi un año en The Conversation, un medio creado en Australia para el diálogo directo entre investigadores y sociedad, y otro en el Huffington Post. Los comentarios son muy diferentes. El tono del debate en The Conversation es cortés y educado, con un diálogo inteligente y constructivo. Sin embargo, en el Huffington Post se pueden colgar comentarios de muy distinto tono, y no siempre creativos. Lo cierto es que puedo anticipar cuando escribo algo si va a haber comentarios negativos, pero el que me puedan ‘dar caña’ no me hace cambiar mis opiniones. Hay verdades que escuecen.
 
¿Cuál es su misión ahora en Australia?
 
Me encuentro en el Oceans Institute de la University of Western Australia, en Perth. Dirijo este instituto desde hace un año, a la vez que sigo desempeñando mi labor de investigación en el CSIC (en el Institut Mediterrani d'Estudis Avançats, IMEDEA). El proyecto del Oceans Institute es único en cuanto a que nuestro objetivo es innovar en nuestra capacidad de derivar soluciones del océano para los grandes desafíos de la humanidad, como la provisión de agua, energía y alimento. Esperamos conseguirlo a través de un equipo interdisciplinar que va desde psicólogos sociales y abogados hasta ingenieros ‘off-shore’ (‘fuera de la costa’, deslocalizados).
 
¿Algún mensaje en el que insistir sobre los efectos del cambio climático en los ecosistemas marinos?
 
Los acontecimientos climáticos de este año han sido dramáticos, por lo que es fundamental que adoptemos medidas ya. En particular el cambio climático es ya un factor dominante de presión sobre los ecosistemas marinos y además agrava los problemas de índole local. De no contenerlo podría ser el golpe de gracia para los océanos.
 
¿Qué opina sobre las cumbres del clima, como la que acaba de finalizar sin apenas acuerdos en Doha (Catar)?
 
Desde el fracaso de la cumbre de Copenhague de 2009, estas cumbres se limitan a intentar salvar los muebles, pero sin conseguirlo. Se necesita un nuevo liderazgo para sacar a la comunidad internacional de la inacción actual. No parece que el formato o modelo de las cumbres del clima lo pueda conseguir de forma eficiente.

lunes, 19 de noviembre de 2012

“LAS DECISIONES AMBIENTALES SUELEN TOMARSE AL MARGEN DE LA COMUNIDAD CIENTÍFICA”

agenciasinc.es
 
Jorge M. Lobo es un profesor de investigación del CSIC que conoce muy bien un grupo de coleópteros estrechamente ligados al hombre. Además, es un experto en elaborar modelos para predecir la distribución de las poblaciones animales. Su profundo interés en la conservación le ha llevado a asesorar a los gestores sobre el mejor modo de diseñar los espacios protegidos para conservar la biodiversidad.


Jorge M. Lobo, profesor de investigación del CSIC. Imagen: Jesús Juez.

¿Es cierto que sin los escarabajos coprófagos tendríamos un serio problema de sanidad en la naturaleza?
Los estudios que hay sobre el papel de estos escarabajos en los ecosistemas manejados por el hombre muestran que contribuyen casi tanto como la hojarasca del bosque al enterramiento de fósforo y nitrógeno, a parte de que airean el suelo y destrozan las heces con lo que es más difícil la expansión de los parásitos que lleva el ganado en el tracto digestivo, y de las plagas de dípteros. Hay un proyecto muy antiguo del CSIRO en el que se llevaron a Australia escarabajos de la región mediterránea y de África para nitrificar los campos y acabar con distintas plagas.
 
Precisamente en Australia existen zonas llenas de excremento de ganado porque no hay escarabajos suficientes. ¿De qué modo podría solucionarse?
En España y en el Mediterráneo esto no constituye un problema, pero si que hay otros factores que pueden serlo. Uno es el abandono de las prácticas ganaderas extensivas, ya existe incluso ganado ovino que se estabula convirtiendo la ganadería en industrial. Este abandono de la ganadería extensiva y de la trashumancia está teniendo consecuencias en los pastizales como es la ausencia de nitrificación que conlleva un cambio en la composición de las especies pratenses que come el ganado. Lo que ocurre es que disminuye la palatabilidad de las plantas, son menos agradables al paladar, y aparecen especies de gramíneas o leguminosas que resultan poco atractivas para el ganado. Hemos observado que el abandono de las prácticas extensivas junto con la utilización de antihelmínticos, que son unos compuestos antiparasitarios que se utilizan de forma sistemática en el ganado, si originan problemas de salud pública.
 
¿Cuáles son exactamente esos problemas?
Ahora vamos a empezar un proyecto en el Parque Nacional de Doñana (Huelva), delimitando zonas donde está restringido el uso de antihelmínticos y zonas colindantes similares desde el punto de vista ambiental en las que sí se usan estos compuestos. Vamos a compararlas y ver qué es lo que está pasando, porque hay evidencias de impacto sobre los escarabajos y sabemos que hay especies muy sensibles. Los insectos no tienen hígado sino cuerpos grasos que están diseminados por todo el cuerpo, donde acumulan y metabolizan esos compuestos y otros tóxicos. Esto está influyendo en la formación de los ovocitos –huevos- que se forman con las grasas, por lo que dependiendo de las grasas que haya la vitelogénesis –formación del material para la nutrición del embrión- no funciona bien. Éste es el primer estudio que hay en la Península Ibérica, pero el país más avanzado en este tema es Francia, donde incluso se habla con los ganaderos para que abandonen el uso de los antiparasitarios porque existen problemas de salud muy importantes, y muy onerosos.
 
¿Qué sucede cuando disminuye la cantidad de escarabajos coprófagos?
El excremento se queda en el suelo, no se recicla, incluso los dípteros proliferan porque no tienen competidores y se multiplican las plagas de parásitos. Además, el área de rechazo natural que existe alrededor de las heces en la que el ganado no come, aproximadamente un volumen igual al del excremento, está contaminada por los propios parásitos con lo que aumenta. En resumen, se pierde área susceptible de ser pastoreada, hay un incremento de parásitos y se produce también una pérdida de productividad al no enterrarse los excrementos. En Francia se está en contacto con asociaciones ganaderas para analizar los costes que suponen la pérdida de pastizales y crear un sello de calidad para aquel ganado que no utiliza antihelmínticos.
 
¿Hay datos sobre la relación directa entre la abundancia de estos coleópteros y una menor tasa de infección del ganado?
Sí, aunque no se conoce bien el mecanismo fisiológico que está implicado. Los datos de comunidades naturales anteriores a 1950 indican que, aproximadamente, el 90% de los ejemplares que se colectaban eran peloteros (telecópridos), los escarabajos que ruedan la bola y la entierran. Actualmente, los ejemplares de este grupo que se recogen no llegan al 1-2% En el norte de África, donde se conserva el tipo de paisaje y las prácticas ganaderas que había aquí hace 80 años, todavía se colectan muchos. Estas especies han desaparecido en el Mediterráneo y todas están en peligro. Desconocemos por qué motivo son especialmente proclives a la desaparición cuando se usa cualquier tipo de sustancia antiparasitaria.
 
En el Parque Natural de Los Alcornocales (Cádiz) habéis descubierto la primera especie de escarabajo que come y entierra bellotas de alcornoques, encinas y robles. ¿Qué papel desempeñan los invertebrados en la estructura y mantenimiento de los bosques ibéricos?
Los invertebrados representan el 80% de las especies animales y la gran mayoría son descomponedores
Los invertebrados representan el 80% de las especies animales y la gran mayoría son descomponedores. El suelo es una parte importante de los ecosistemas terrestres, en la primera capa del horizonte del suelo se reciclan todos los nutrientes y son los invertebrados los que están en esa capa. Lo que ocurre con el escarabajo “reforestador” Thorectes lusitanicus es que los investigadores que trabajaban en el parque estudiando la dispersión de semillas se dieron cuenta de que éstas desaparecían. Este escarabajo geotrúpido que es endémico de la Península Ibérica, normalmente come excrementos secos de ciervo, gamo, corzo, y entierra las bellotas. La densidad es de 5 individuos por m2 de suelo en los alcornocales y durante el otoño se dedican a enterrar las bellotas. La capacidad de germinación es muy superior a la de cualquier otro animal, son verdaderos reforestadores: hablamos de que un 10% de las bellotas que entierran germinan, lo que es una proporción muy elevada. Uno de los aspectos más interesantes es la ventaja adaptativa que supone esta práctica, porque con ello consiguen depósitos de ácidos grasos que les permiten ampliar su nicho climático; es como si tuvieran refrigerantes y anticongelantes, con lo que pueden permitirse tolerancias climáticas de hasta 6 y 7 grados superiores e inferiores cuando comen bellotas, respecto a cuando comen excrementos. Debido a ello pueden estar activos a temperaturas que otros insectos no toleran. Además, aumentan la cantidad de ovocitos –el tamaño de puesta- cuando eligen activamente las bellotas.
 
¿Qué representan los invertebrados en el conjunto de la biodiversidad?
Desde el punto de vista funcional son importantísimos: son polinizadores, están en la base de los productores primarios; son descomponedores, actúan antes que lo hagan las bacterias que serían los descomponedores finales, y además son carroñeros o coprófagos. Los excrementos del ganado en los sistemas pastoreados son el equivalente de la hojarasca en el bosque. Hablamos de 40 kg de heces por vaca y día, de materia orgánica descompuesta que retorna otra vez al pastizal. Es la manera natural de reciclar nutrientes. Creemos que hay aproximadamente unos 60.000 invertebrados terrestres y desconocemos de cuántas especies estamos hablando, de su biomasa y de cuál es su papel en los ciclos naturales de nutrientes.
 
¿Cuáles son las causas del gran desconocimiento del público general sobre este grupo de animales?
Tenemos una cercanía a la naturaleza un tanto irreal. Nos gusta la naturaleza pero que esté, de algún modo, domesticada. En el mundo occidental la relación con la naturaleza, a la que en los últimos 5.000 años nos hemos dedicado a domeñar y a convertir en algo similar a un parque temático, es una relación de amor, pero hemos olvidado que es difícil convivir con ella. Los invertebrados forman parte de lo más desagradable de la naturaleza cuando está en estado salvaje: hematófagos que te chupan la sangre, parásitos que se te meten por todos los lados, las mariposas son muy bonitas pero las orugas son irritantes. Ese desconocimiento de los invertebrados tiene una razón de ser, lo cual va cambiando cuando aumenta la cultura. Digamos que el sentimiento es un miedo atávico a medida que te alejas en la escala de parentesco.
 
Como coordinador general del Atlas y Libro Rojo de los Invertebrados de España puedes contarnos ¿cuáles son sus principales objetivos?
Este atlas es un hito, pero apenas son 300 especies recogidas por más de 100 especialistas. Se trata de las especies más interesantes. El resultado más notable es su escasa representación en los Espacios Naturales, cosa que ya suponíamos, pero ahora tenemos la evidencia. Los Espacios Naturales se han creado siguiendo criterios de oportunidad, generalmente utilizando datos relativos a vertebrados, especialmente aves, y plantas. Cuando introducimos los invertebrados, empiezan a aparecer muchos sitios importantes para proteger y sobre todo con características ambientales diferentes a las de los Espacios Naturales, por ejemplo las zonas esteparias. Esto nos hace plantearnos que tenemos que cambiar de estrategia, porque lo que se necesita a lo mejor no son grandes reservas sino pequeños enclaves repartidos por el territorio: un territorio que contemple una matriz natural dentro de las zonas urbanas y pequeñas microreservas en muchos lugares. El cambio de paradigma es que ya no se trata de un sistema binario, blanco o negro, el territorio protegido y el resto en el que se puede hacer cualquier cosa. No, ahora todo el territorio es útil y lo que hay que hacer es establecer grados de protección y dejar siempre una matriz natural de pequeños enclaves que, aparentemente, pueden resultar poco atractivos, pero que es donde se concentra una parte importante de biodiversidad.
 
¿Qué se podría hacer para mejorar la representatividad de los invertebrados en los espacios ya protegidos?
Los actuales Espacios Protegidos albergan menos del 40% de las poblaciones de las especies en peligro o vulnerables. Pero hay muchos lugares, pequeñas zonas, que son muy susceptibles de ser manipuladas por el hombre, lo que podría suponer la desaparición de muchas especies. Lo que se propone no resulta muy costoso porque lo que hace falta no son grandes reservas sino una pequeña red muy extensa de microreservas ubicadas en cada Comunidad Autónoma que le pueden dar una marca ambiental. Esto ya se hace en otros países como Inglaterra.
 
¿Sirven los Espacios Protegidos para preservar la riqueza natural del territorio?
Ha existido una política errónea en la planificación de los Espacios Protegidos, de algún modo no son parques naturales sino parques temáticos
Cuando se observan los lugares donde hay especies protegidas y se analiza el grado de antropización en los últimos 20 años, se ve que no existen diferencias entre lugares protegidos y no protegidos. Ha existido una política errónea en la planificación de los Espacios Protegidos, de algún modo no son parques naturales sino parques temáticos, que atraen inversión ya que se incrementa la actividad turística en ellos. Esto no tiene por qué ser perjudicial, pero al no estar regulado específicamente puede ocurrir cualquier cosa. Se plantea la duda de si los Espacios Protegidos están contribuyendo a lo que se pretende, y los datos de los últimos 20 años en las alteraciones en los usos del suelo no dejan de ser alarmantes. Lo cierto es que no sabemos lo que está pasando porque no hay datos.
 
¿De qué modo pueden ayudarnos los modelos predictivos de distribución de especies en el diseño de la red de Espacios Protegidos?
Soy de la opinión de que muy poco. Los modelos no son más que una representación de la naturaleza, pero tenemos alguna limitación ya que no tenemos la realidad para contrastar, me refiero a la distribución real de los organismos, que desconocemos. Generalmente, los datos de partida no responden a un muestreo estandarizado y bien planificado sino que son datos que se han tomado de forma oportunista y no aleatoria. Ninguna técnica, por sofisticada que sea, es capaz de evitar los problemas básicos que cualquier estadístico te diría que son insoslayables, como es que los datos tienen que estar bien distribuidos y sin sesgos. Hay modos de hacer esos modelos y acotar las incertidumbres pero el mensaje que le damos a los gestores es diferente. La ciencia debe ofrecer medidas de error, si se caracteriza por algo es por la duda, no existen principios inmutables, cualquier teoría puede irse al garete si surgen nuevas evidencias. Trabajamos con probabilidades no con certezas, y me da la impresión que el uso de los modelos puede llevar a confundir esto y por tanto dar lugar a una mala gestión.
 
¿Qué influencia puede tener el cambio climático en los invertebrados?
Es un problema, pero no sabemos bien su alcance. La vida se desenvuelve en un rango de temperatura que no es muy amplio: casi todos organismos del planeta viven entre los 5 y los 35ºC , y los ciclos bioquímicos son muy similares en todos los seres vivos. No sabemos hasta qué punto sus distribuciones están condicionadas por tolerancias estrechas, por especializaciones térmicas, cómo se ha especializado la maquinaria metabólica para trabajar en esos rangos tan ajustados. Sin embargo, la relación entre el clima y la distribución de las poblaciones no es tan estrecha. Una prueba de esto son las sorpresas que nos están dando las especies invasoras, que se desarrollan en condiciones climáticas y ambientales que no son las suyas. La plasticidad es mayor de lo que creemos, no sólo desde el punto de vista metabólico, sino también a nivel de comportamiento: puedes cambiar tu actividad del día a la noche, puedes cambiar de estación, puedes penetrar más en profundidad si vives en el suelo. La evolución se caracteriza por promover la plasticidad. Si esto es así, ¿por qué vamos a pensar que el cambio climático les va a afectar excesivamente?. La alteración humana del paisaje y, probablemente, la contaminación química son los principales agentes de transformación y pérdida de biodiversidad.
 
Entonces ¿el cambio climático no supone una amenaza para los invertebrados?
Yo no creo que el cambio climático sea la fuente principal de problemas que vayamos a tener en el futuro, más bien es la interacción con otras fuente de perturbación. La principal fuente de alteración es el cambio que nosotros hacemos en los paisajes. Ése si es verdaderamente relevante. Mientras que el cambio climático es un factor que, aparentemente, está más allá de nuestra capacidad de control, sin embargo el cambio ambiental que supone la alteración de los paisajes es algo tan burdo que hasta depende de la política de los ayuntamientos. Parece que se le da más prioridad al efecto del cambio climático y no al que de verdad podemos modificar, con actuaciones como la política urbanística, que es la fuente más importante de alteración.
 
¿Cuál es el papel de los científicos en la política ambiental?
Los científicos no somos consultados, salvo en muy raras ocasiones, y sólo se consulta a una élite. No se elaboran opiniones generalizadas, basadas en datos científicos o en informes consensuados y firmados por un conjunto de personas, al igual que se evalúan los proyectos o la publicación de artículos científicos. Las decisiones ambientales suelen tomarse al margen de la comunidad científica. Es un desperdicio tener información y no utilizarla para tomar medidas de conservación.