lunes, 30 de noviembre de 2015

LAS AVES, MENSAJERAS DEL CAMBIO CLIMÁTICO

agenciasinc.es

Las aves se encuentran entre los grupos faunísticos más estudiados y son poderosas centinelas del mundo natural. Un nuevo informe titulado Las Mensajeras usa los datos que nos aportan estos animales para alertar de la gravedad de las repercusiones del cambio climático.

En la foto, una carraca lila (Coracias caudata). A lo largo del tiempo y en todas las culturas, las aves han enviado señales acerca de la salud del medio ambiente./ Anthony Goldman

Las consecuencias del cambio climático centran el último informe de BirdLife International y National Audubon Society que bajo el título “Las Mensajeras” reúne cientos de estudios independientes que muestran cómo las aves alertan del peligro existente para especies y hábitats alrededor de todo el mundo.
“A lo largo del tiempo y en todas las culturas, las aves nos han enviado señales acerca de la salud del medio ambiente. Los mineros ya no usan canarios como sistemas de detección de alarma, pero las aves son nuestro nexo más cercano con la vida silvestre en el planeta y todavía nos avisan sobre la salud de los espacios compartidos por aves y personas”, explican Patricia Zurita, directora ejecutiva de BirdLife International y David Yarnold, presidente y director ejecutivo de National Audubon Society, en el prólogo del informe.
“Nunca antes su mensaje –que el cambio climático está aquí y una amenaza para la supervivencia de la avifauna y la humanidad– había sido tan claro o tan urgente”, remarcan
El informe identifica una serie de impactos previsibles. Según sus estimaciones, se espera que la mayoría de las especies de aves reduzcan su área de distribución, lo que incrementará el riesgo de extinción. 

Grullas de Manchuria (Grus japonensis). Las aves alertan del peligro existente para especies y hábitats alrededor de todo el mundo./ David Crane

El análisis de BirdLife International y National Audubon Society advierte de que ciertas amenazas actuales, incluidos fenómenos climáticos extremos y enfermedades, se agravarán con el paso de los años. Según los expertos, la sociedad experimentará muchos de esos riesgos y su respuesta a los mismos podría poner en peligro la naturaleza.
A pesar de la gravedad, el trabajo también incluye un fuerte mensaje de esperanza y ofrece soluciones para construir una adaptación natural para las generaciones venideras. Entre las medidas que proponen: la promoción de energías limpias y renovables, la protección y restauración de ecosistemas ricos en absorción de carbón y la conservación, manejo y conexión entre espacios clave que ayuden a las especies a adaptarse a los cambios.
Aconsejan también implementar una adaptación al cambio climático basada en los ecosistemas que permita aumentar la adaptación de las personas y abogan por emplear a las aves como nexo entre los seres humanos y la naturaleza y para comprensión del cambio climático. 
“El informe por primera vez muestra notables evidencias de todo el mundo que prueban que el cambio climático ya está causando impactos negativos en las poblaciones de muchas especies. Además, sintetiza muchos estudios regionales que concluyen que el número de especies que se espera que empeoren es más de dos veces el número de especies que se podrían beneficiar”, explica Stuart Butchart, responsable científico de BirdLife International y autor principal del informe.

La naturaleza batalla contra el cambio climático

Por su parte, Edward Perry, coordinador Global de Políticas sobre Cambio Climático de BirdLife International y coautor del informe, explica que la naturaleza juega un papel vital en atajar el cambio climático, aunque frecuentemente se ignora. 
“Los ecosistemas saludables secuestran y almacenan ingentes cantidades de carbón, mientras proveen a las personas de una primera línea de defensa ante las inundaciones, sequía y otras amenazas climáticas”, defiende el experto.
“Este informe demuestra que las soluciones basadas en la naturaleza no solo ofrecen una respuesta efectiva al cambio climático, si no que generan una serie de beneficios para las comunidades humanas y la biodiversidad”, concluye el investigador. 

LOS PECES PODRÍAN TENER EMOCIONES Y CONCIENCIA

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Un equipo internacional de científicos con participación de la UAB ha descubierto que los peces muestran "fiebre emocional", un pequeño incremento de la temperatura corporal ante situaciones de estrés. Esta fiebre se relacionaba hasta ahora con las emociones y la conciencia en mamíferos, aves y algunos reptiles, pero no se había observado nunca en peces.

Pez cebra. / NICHD

Investigadores de la Universitat Autònoma de Barcelona, ​​junto a científicos de las Universidades de Stirling y Bristol (Reino Unido), han observado por primera vez un incremento de la temperatura corporal de entre 2 y 4 grados en peces cebra, al someterlos a situaciones estresantes. Se trata de un fenómeno llamado fiebre emocional, dado que se relaciona con las emociones que sienten los animales ante un estímulo externo e, incluso, se ha relacionado, no sin controversia, con su conciencia. 
La fiebre emocional se había observado hasta ahora en mamíferos, en aves y en algunos reptiles, pero nunca en peces. Por este motivo, se consideraba a los peces como animales sin emociones ni conciencia. El experimento, con 72 ejemplares de pez cebra, ha dado un vuelco a esta visión. 
Los investigadores dividieron los peces en dos grupos de 36 ejemplares y los introdujeron en un gran tanque con diferentes compartimentos con temperaturas que iban de los 18 ºC hasta los 35 ºC, comunicados entre ellos.

¿Una prueba de fiebre emocional?

Los peces del grupo control se mantuvieron sin hacer nada especial en la zona que estaba a su temperatura preferida: 28 ºC. Al otro grupo se les provocó una situación de estrés: fueron confinados en una red dentro de la pecera, a 27 ºC, durante 15 minutos. Después de este tiempo, el grupo fue liberado. Mientras los peces control permanecieron en los compartimentos en torno a los 28 ºC, los peces que habían sufrido estrés se desplazaron hacia los tanques calientes, incrementando su temperatura corporal entre 2 ºC y 4 ºC. Para los investigadores se trata de una prueba de que estos peces expresaban fiebre emocional. 
Sobre el grado de conciencia de los peces existen opiniones diferentes entre los científicos. Algunos investigadores argumentan que no pueden tener conciencia por la simplicidad de sus cerebros, sin córtex cerebral, sin capacidad de memoria ni de aprendizaje, con un repertorio muy limitado de comportamientos y sin la habilidad de experimentar sufrimiento. Otros, en cambio, apuntan que, pese al tamaño reducido del cerebro de los peces, el análisis detallado de su morfología y de su comportamiento muestra semejanzas entre algunas estructuras de su cerebro y las que se observan en otros vertebrados, como el hipocampo (relacionado con el aprendizaje y la memoria espacial) y la amígdala (relacionada con las emociones) de los mamíferos. 
Para Sonia Rey, investigadora del Instituto de Acuicultura de la Universidad de Stirling y del Instituto de Biomedicina y Biotecnología (IBB) de la UAB, "estamos ante unos resultados muy interesantes, el hecho de expresar fiebre emocional sugiere por primera vez que los peces tienen un cierto grado de conciencia". 
La investigación ha sido publicada esta semana en Proceedings of the Royal Society of London, Biological Sciences. Se inició en el Instituto de Biomedicina y Biotecnología (IBB) de la UAB hace tres años y se ha concluido en la Universidad de Stirling por los mismos investigadores, Sonia Rey, Simon Mackenzie, Reynaldo Vargas y Sebastian Boltaña, en colaboración con la investigadora Felicity Huntingford, de Striling y el investigador de la Universidad de Bristol, Toby Knowles, que ayudó en el análisis estadístico de los datos.

MODELOS MATEMÁTICOS PARA AYUDAR A CONSERVAR EL QUEBRANTAHUESOS

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Científicos españoles han aplicado por primera vez un modelo matemático para estudiar los efectos que las extracciones de huevos o pollos pueden tener en la dinámica poblacional del quebrantahuesos, un ave carroñera en peligro de extinción en los Pirineos. Los resultados muestran un escenario preocupante, ya que en un panorama actual sin manejo, solo en un 23% de los escenarios hay crecimiento poblacional. El estudio desaconseja el manejo de los huevos o pollos por los efectos negativos que puede tener en la viabilidad poblacional de la especie.

Un quebrantahuesos adulto. / A. Margalida (ETSEA-UdL)

Un equipo de científicos españoles pone de manifiesto los resultados de la aplicación de un modelo matemático para estudiar la viabilidad poblacional del quebrantahuesos en Pirineos en el caso de extraer huevos o pollos para realizar proyectos de reintroducción en otras cadenas montañosas de la Península Ibérica y otras regiones europeas.
Según el estudio, publicado en Scientific Reports, si se tienen en cuenta los actuales parámetros demográficos y se simulan diferentes combinaciones y escenarios de la cantidad de extracciones, los resultados muestran un escenario preocupante.
"En un panorama como el actual y sin ser sometido a manejo de extracciones de huevos y pollos, solo un 23% de los escenarios muestra tendencias de crecimiento poblacional durante los próximos 30 años, pero los más plausibles son inferiores a un 1%", comenta Antoni Margalida, autor principal del estudio e investigador en la Universidad de Lleida.
"Las simulaciones sugieren que la mayor parte de los escenarios que contemplan la extracción de puestas o pollos incrementarían todavía más los efectos negativos en la demografía de la población donante", alerta el equipo entre los que han participado científicos del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (CSIC-UIB), la Universidad de Berna (Suiza) y la Estación Biológica de Doñana (CSIC).
  De acuerdo con el estudio, "los modelos sugieren que los efectos de las extracciones no se detectarían hasta pasados nueve años, por lo que la suelta de individuos criados en cautividad o la extracción del segundo pollo, en el caso de puestas de dos huevos, representan opciones mucho más apropiadas para las acciones de reintroducción de esta amenazada y emblemática especie".
España, con cerca de 130 parejas reproductoras, alberga más del 60% de la población europea de quebrantahuesos estimada en poco más de 200 parejas. Algunos proyectos de reintroducción se han basado en la extracción de puestas y pollos de la población pirenaica, pero el estudio desaconseja dicho manejo por los efectos negativos que puede tener en la viabilidad poblacional de la especie.
Hasta la fecha ningún estudio había modelado los efectos poblacionales que las extracciones podrían ocasionar al conjunto de la población pirenaica. Estos resultados permitirán optimizar la toma de decisiones a gestores y conservacionistas que trabajen con especies amenazadas de larga vida.

Referencia bibliográfica:

Margalida, A.; Colomer, M. A.; Oro, D.; Arlettaz, R. & Donázar, J. A. (2015). "Assessing the impact of removal scenarios on population viability of a threatened, long-lived avian scavenger". Scientific Reports 5:16962. (23 Noviembre 2015). www.nature.com/articles/srep16962

EL DIÓXIDO DE CARBONO DISPARA LA ABUNDANCIA DE ALGAS MICROSCÓPICAS

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Al contrario de lo que se pensaba hasta ahora, el aumento en los niveles de CO2 está haciendo proliferar algunos tipos de microalgas que lo utilizan para crecer más rápidamente. Es el caso de los cocolitóforos, microalgas cubiertas de calcio, que en los últimos 45 años han multiplicado por diez su concentración en el Atlántico Norte. El cambio incontrolado en el jardín oceánico puede repercutir sobre el ciclo del carbono y, en último término, en la industria pesquera.

Muestra al microscopio de cocolitóforo recogida en el Atlántico Norte. / Amy Wyeth- Bigelow Laboratory for Ocean Sciences

Un alga marina microscópica prolifera a un ritmo que desafía las predicciones científicas y que puede tener importantes consecuencias para el almacenamiento del carbono atmosférico.    
En un estudio que publica la revista Science, investigadores de la Universidad Johns Hopkins advierten que la abundancia de cocolitofóridos –algas unicelulares recubiertas de carbonato cálcico– en el Atlántico Norte se ha multiplicado por diez en 45 años, del 2% a más del 20% entre 1965 y 2010.
Los científicos creen que tal incremento está relacionado con el aumento de los niveles de dióxido de carbono en el océano. Lo que no saben decir es si esta proliferación de microplancton será buena o mala para el planeta, pero seguro que tendrá efectos en el ciclo del carbono.
“Nuestro trabajo muestra un aumento en la presencia de un tipo de alga microscópica llamada cocolitóforo. Este tipo de microalga, como las plantas, realizan fotosíntesis, lo cual significa que toman el CO2 y la energía solar para producir materia orgánica, crecer y reproducirse; pero tiene la peculiaridad de que, además, se rodea de un escudo de placas de carbonato de calcio, parecido a la tiza”, explica a Sinc la española Sara Rivero Calle, investigadora de la Universidad John Hopkins formada en la Complutense de Madrid, y autora principal del estudio.
Cuando esta alga muere, las placas de carbonato, al ser más pesadas, tienden a hundirse, lo cual es una forma de transportar carbono de la atmósfera al fondo del mar. En ese sentido, los cocolitóforos podrían ayudar a mitigar el problema del aumento de CO2 en la atmósfera.
“Este fenómeno está ocurriendo en todo el Atlántico Norte y el Mar del Norte. En algunas zonas el incremento es incluso mayor. Hay otro estudios que apoyan nuestro hallazgo, pero en lugares puntuales”, añade la científica. Un ejemplo es un trabajo publicado este mismo año sobre las islas Bermudas que apuntaba un incremento del 37% en la cantidad de cocolitóforos con respecto a 1991.

Cambios en la productividad del océano

En el Atlántico Norte hay tres grupos de algas fitoplanctónicas principales: las diatomeas, los dinoflagelados y los cocolitóforos. Este trabajo y otros anteriores señalan que las poblaciones de diatomeas y dinoflagelados se han reducido enormemente desde 1960.
Según Rivero Calle, estas reducciones pueden deberse a varias razones, entre ellas, el calentamiento del océano y la reducción de nutrientes. “Permite que otros grupos con necesidades más flexibles de temperatura y nutrientes, como los cocolitóforos, puedan tener ciertas ventajas. Si, además, añadimos a esto que los niveles de CO2 en el océano son mayores hoy que en los años 60, y que los cocolitóforos crecen más rápido cuando hay mayores concentraciones de CO2, tenemos las condiciones perfectas para aumentar su presencia en el Atlántico”.
Sin embargo, lo que también saben los científicos es que cuando hay cambios en la base de la cadena trófica (el fitoplancton), esto repercute a su vez en la productividad del océano. “Entre otras cosas, determina qué tipos de pescado van a ser más abundantes, así que esto puede tener importantes consecuencias socioeconómicas para muchos países”, concluye la experta.
Los investigadores no pueden determinar con certeza qué pez se alimenta de los cocolitóforos, pero sí que una disminución en diatomeas es, probablemente, una mala noticia para la industria pesquera.
Según Rivero Calle, estas reducciones pueden deberse a varias razones, entre ellas, el calentamiento del océano y la reducción de nutrientes. “Permite que otros grupos con necesidades más flexibles de temperatura y nutrientes, como los cocolitóforos, puedan tener ciertas ventajas. Si, además, añadimos a esto que los niveles de CO2 en el océano son mayores hoy que en los años 60, y que los cocolitóforos crecen más rápido cuando hay mayores concentraciones de CO2, tenemos las condiciones perfectas para aumentar su presencia en el Atlántico”.
Sin embargo, lo que también saben los científicos es que cuando hay cambios en la base de la cadena trófica (el fitoplancton), esto repercute a su vez en la productividad del océano. “Entre otras cosas, determina qué tipos de pescado van a ser más abundantes, así que esto puede tener importantes consecuencias socioeconómicas para muchos países”, concluye la experta.
Los investigadores no pueden determinar con certeza qué pez se alimenta de los cocolitóforos, pero sí que una disminución en diatomeas es, probablemente, una mala noticia para la industria pesquera.

Bombas de carbono

Un segundo estudio, publicado también en Science, utiliza los corales de las profundidades para valorar cómo ha cambiado la abundancia del plancton en el Pacífico Norte durante el último milenio. Un equipo internacional de investigadores midió la huella que dejan los aminoácidos del fitoplancton en el esqueleto de los corales, y de esta forma pudieron determinar distintos periodos en los que unos u otros microorganismos han dominado las aguas.
En una primera transición, las cianobacterias que no fijan el nitrógeno dieron paso a las microalgas eucariotas. Después, hacia el principio de la era industrial, hubo otra transición hacia una comunidad de cianobacterias fijadoras de nitrógeno.
Según el estudio, mientras que la primera transición duró más de 600 años, la segunda, más reciente, se produjo en menos de 200 años.
Algunas de estas bacterias son muy eficientes eliminando el dióxido de carbono de la atmósfera. Por eso, el autor principal, Kelton McMahon, de la Universidad de California en Santa Cruz, cree que la tendencia actual podría dar lugar a un sistema cada vez mayor de bombas de carbono en los océanos.

Referencias bibliográficas:

Sara Rivero-Calle, 1,2* Anand Gnanadesikan, 1 * Carlos E. Del Castillo, 1,3 William Balch, 4 Seth D. Guikema5. “Multidecadal increase in North Atlantic coccolithophores and the potential role of rising CO2” Science 26 de noviembre de 2015, 10.1126/science.aaa8026.
Kelton W. McMahon, Matthew D. McCarthy, Owen A. Sherwood, Thomas Larsen, Thomas P. Guilderson. “Millennial-scale plankton regime shifts in the subtropical North Pacific Ocean”, Science 26 de noviembre de 2015, 10.1126/science.aaa9942. 

jueves, 26 de noviembre de 2015

LOS 10 MAMÍFEROS MÁS DESCONOCIDOS DEL MUNDO

ecoticias.com

“Hay animales que tienen formas muy extrañas, tanto que resultan realmente increíbles. Generalmente viven en lugares muy aislados y en colonias pequeñas; seguramente sea por ello que nos resultan tan desconocidos.” Esta es una lista de algunos de los mamíferos que si bien pueden considerarse exóticos (algunos hasta están en peligro de extinción) tienen sorprendentes características.

Aguará Guazú (Chrysocyon brachyurus)

Su nombre proviene de las voces en guaraní Aguará: zorro y Guazú: grande, es el mayor cánido de Sudamérica y no tiene parentesco con ningún otro cánido conocido, encontrándose especímenes en Paraguay, Argentina, Brasil y Bolivia.
Se alimenta de conejos y pequeños roedores y si bien es inofensivo para el ser humano y muy tímido, su hábitat se reduce día a día con la tala y la quema de bosques con fines agrícolas, además de haber sido cazado porque se lo asocia con varios mitos y leyendas. Hoy es una especie protegida en varios de los países donde vive.


Aye aye (Daubentonia madagascarensis)

Este primate tiene una apariencia realmente exótica. En una primera instancia y gracias a su largo pero hirsuto pelaje, se lo clasificó como una ardilla. Es endémico de Madagascar y su especie está clasificada como “casi Amenazada”, ya que se estima que solo quedan unos 2500 individuos.
Tiene hábitos nocturnos y usa el método del pájaro carpintero para buscar larvas bajo las cortezas de los árboles: golpea de forma rítmica la superficie (es el único mamífero que lo hace). Cuando encuentra huecos, rasca la corteza e introduce en el agujero su tercer dedo, largo y provisto de una garra, para hacerse con las larvas. Vive en lo alto de los árboles de la zona más selvática y completa su dieta con insectos, frutos y hojas.



Canguro arborícola de Goodfellow (Dendrolagus goodfellowi)

Especie marsupial oriunda de la isla de Papúa - Nueva Guinea, aunque también se lo encuentra en la zona de frontera con Java. Es algo torpe y lento en el suelo, pero se mueve con gran agilidad entre las ramas de los árboles, que es su hábitat habitual.
Se alimenta de las hojas de ciertos árboles y también de frutos, cereales y hasta algunas flores. Su estómago funciona como el de los herbívoros, ya que el alimento se deposita y se digiere con lentitud, mediante un proceso de fermentación bacterial.


Cebra duiker (Cephalophus zebra)

Este antílope de pequeño tamaño vive en Liberia, Guinea, Costa de marfil y Sierra Leona. Por su pérdida progresiva de hábitat a causa de la tala de las selvas guineanas, se considera en estado de vulnerabilidad. Es un rumiante que come hojas, frutos y hierbas.


Galeopiteco (Galeopterus variegatus)

Se le llama comúnmente colugo o lémur volador, pero no es un lémur; es un animal tan raro que se ha debido crear un nuevo orden, el de los Dermópteros para poder taxonomizarlo. Su característica más destacable es su capacidad de volar.
Eso se debe a que posee una membrana llamada patagio, que desde el cuello una las patas delanteras, las traseras y hasta la cola y cuando la despliega a gran altitud, le permite realizar largo planeos de hasta 70 m. Se alimenta de los frutos de los árboles y de hojas.


Gerenuk (Litocranius walleri)

Más conocida como gacela de Waller o gacela jirafa, este grácil y tímido animal, vive en la sabana africana y se lo puede ver comiendo hojas de los árboles más altos, para lo cual se yergue sobre sus patas traseras y estira su largo cuello, alcanzando los brotes más.
Vive en manadas y gracias a la amplia dieta y a sus recursos para conseguir comida, procrea durante todo el año. Tiene las mismas glándulas preorbitales de muchas otras gacelas por las que segrega una pasta negra con la que marca sus territorios.


Pichiciego (Chlamyphorus truncatus)

Este raro armadillo tiene hábitos nocturnos, se alimenta de insectos, principalmente de hormigas y para ello hace sus madrigueras cerca de los hormigueros que les provean de alimento. Tiene el cuerpo peludo, patas adaptadas para excavar con uñas prominentes y una coraza desde la cabeza a la cola.


Quokka (Setonix brachyurus)

Un pequeño marsupial de rasgos simpáticos y para nada agresivo, es considerado el más dócil de los de su especie y se lo suele domesticar. Es endémico de Australia occidental, de hábitos nocturnos y herbívoro.


Rata topo desnuda (Heterocephalus glaber)

Roedor único en su género, carece completamente de pelo y habita en África ((Somalia, Etiopia y Kenia). Puede vivir hasta 29 años (es uno de los roedores más longevos), viven en colonias del tipo matriarcal, con una reina que es la que procrea y se alimenta de insectos y de raíces y tubérculos (resultan muy dañinas en zonas de cosecha).
Ha sido motivo de experimentación, ya que posee dos características que la hacen realmente increíble: es insensible a una determinada cantidad de dolores (y al parecer de forma casi voluntaria ya que sus neurotransmisores al parecer son funcionales) y resistentes al contagio de ciertos tipos de cánceres y a la tumoración espontánea.


Topo estrellado (Condylura cristata)

Vive en la costa nordeste de EEUU y posee unos extraños tentáculos nasales altamente sensitivos, con unos receptores llamados órganos de Eimer que compensan su ceguera a la hora de buscar alimentos. Come pequeños insectos y se cree que es el animal que más rápido devora a sus presas.



LAS SEQUÍAS EXTREMAS MATAN DE SED A LOS ÁRBOLES MÁS ALTOS DE LAS SELVAS TROPICALES

agenciasinc.es

Por primera vez, los científicos han visto que, ante una falta de agua prolongada, los árboles sufren embolias en su sistema circulatorio y mueren de sed. Las sequías provocadas por el cambio climático podrían causar la muerte de los árboles más altos de los bosques tropicales. 

Imagen del experimento en la selva / CREAF

Un equipo de investigación internacional coliderado por Patrick Mair, de la Universidad de Edimburgo y Maurizio Mencuccini, investigador del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales, advierte que si durante las próximas décadas las lluvias disminuyen tanto como se prevé, los sistemas de transporte del agua en los árboles de la selva tropical podrían colapsarse y provocarles embolias mortales. Los resultados del estudio, publicado en Nature, hacen patente que ni siquiera la selva amazónica resistirá sequías intensas o de larga duración.
Hasta ahora, no se habían identificado los mecanismos que conducían a estos árboles a la muerte durante los episodios de sequía. Investigaciones previas habían sugerido que la falta de agua provocaba que los árboles no pudieran elaborar suficientes azúcares para alimentar su metabolismo, por lo que morían de inanición. Ahora, gracias a este estudio  co-liderado por Maurizio Mencuccini se ha podido saber que no mueren de hambre si no de sed, debido a las embolias que se crean dentro de su sistema circulatorio.

En la selva ser bajito te salva la vida

"Hay que imaginar que cuando la tierra se seca durante un período de sequía prolongada, el agua de dentro de los conductos de los árboles está bajo una gran tensión. Esta tensión puede provocar que dentro de los árboles se rompa el hilo continuo de agua que hay en sus conductos y se formen burbujas que bloqueen la circulación llevándolos a la muerte, similar a lo que ocurre con las embolias humanas ", explica Mencuccini.
Este ha sido el estudio de más larga duración llevado a cabo en una selva tropical. Durante 13 años los investigadores llevaron a cabo un trabajo de campo exhaustivo para evaluar el impacto de la sequía en los árboles en el Amazonas. Gracias a varias técnicas, supervisaron los niveles de azúcar de los árboles y el rendimiento de su sistema de transporte de agua.
Los investigadores encontraron que los árboles afectados por sequías de hasta  diez años tenían la misma cantidad de azúcares en su interior que los árboles que habían vivido en abundancia de agua durante el mismo periodo de tiempo. Igualmente se observó que los árboles afectados por sequía crecían a un ritmo normal hasta el momento de su muerte, por lo que tenían suficientes azúcares para alimentar su metabolismo. Estas observaciones significan que el hambre no fue la causa de su muerte.

En peligro la capacidad de secuestrar carbono de las selvas amazónicas

La descomposición de los árboles muertos por este tipo de embolias inevitablemente comportará una gran descarga de dióxido de carbono a la atmósfera. "Este hecho se vería agravado si tenemos en cuenta que si mueren los árboles más altos, en un futuro, las selvas tropicales estarían pobladas con menor densidad, sin eliminar tanto CO2 de la atmósfera", comenta desde el CREAF Mencuccini.
El estudio fue financiado por el Natural Environment Research Council, el Consejo Nacional de Investigación de Brasil, la Unión Europea y el Consejo de Investigación de Australia. La obra fue codirigida por la Universidad de Edimburgo, la Universidad Federal de Pará, Brasil y el CREAF, y se llevó a cabo en colaboración con la Universidad Nacional de Australia, las universidades de Leeds y Oxford y centros de investigación del Brasil.
Lucy Rowland, de la Escuela de Geociencias de la Universidad de Edimburgo, y primer autor del estudio, concluye: "Los bosques tropicales tienen un papel clave y influencian el clima global y regional. Comprender la manera en la que los árboles de la selva tropical responden a los cambios a largo plazo en su entorno es esencial para mejorar las predicciones de los impactos del cambio climático en el mundo".

Referencia bibliográfica:

L. Rowland, A. C. L. da Costa,D. R. Galbraith,R. S. Oliveira,O. J. Binks,A. A. R. Oliveira,A. M. Pullen,         C. E. Doughty,   D. B. Metcalfe,            S. S. Vasconcelos, L. V. Ferreira,Y. Malhi,J. Grace,M. Mencuccini& P. Meir, "Death from drought in tropical forests is triggered by hydraulics not carbon starvation",  Nature (2015) doi:10.1038/nature15539

CANTAR MÁS AGUDO NO GARANTIZA EL ÉXITO DE LOS PÁJAROS EN LA CIUDAD

agenciasinc.es

Las especies que cantan más agudo se oyen mejor a través de los sonidos graves de la ciudad. Sin embargo, existen otras capacidades que son más importantes a la hora de adaptarse a la urbanización del territorio, como la de encontrar alimento o la de evitar peligros urbanos, según un estudio que cuenta con la participación del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales.

Mirlo (Turdus merula). / J.Luis Ordóñez

En la ciudad hay más pájaros tenores que barítonos. El ambiente urbano favorece las especies que cantan más agudo porque destacan más por encima del rumor urbano, en el que predominan los ruidos graves. Como si fueran emisoras de radio, muchos pájaros cantan en las frecuencias que quedan libres (las de alta frecuencia) para comunicarse con sus colegas, lo cual facilita que encuentren pareja y que ahuyenten a los competidores.
Hasta ahora, este hecho sugería que cantar más agudo ayudaba a los pájaros a sobrevivir en las ciudades. Por el contrario, un estudio publicado recientemente en la revista Behavioral Ecology indica que la frecuencia en la que cantan los pájaros no es un factor decisivo para vivir en las ciudades, quizás porque hay otros factores más determinantes como encontrar el alimento apropiado o evitar las perturbaciones humanas.
Para llegar a esta conclusión, científicos de Chile, España y Holanda han estudiado si los pájaros que cantan más agudo proliferan más en la ciudad que en su hábitat natural. Para ello, han observado 384 pájaros cantores que viven en 21 ciudades y en sus alrededores, entre éstas (Madrid, Barcelona, Valencia y La Palma).
“Sabíamos que hay especies que evitan las zonas urbanas, mientras que otras sacan provecho de éstas y las invaden con éxito. Queríamos comprobar si cantar más agudo condicionaba este comportamiento”, explica María Moirón, investigadora del Instituto Max-Planck en Alemania y autora principal del artículo.

Subir a un tono más agudo también comporta un riesgo

Cuando los pájaros se encuentran en un lugar ruidoso, adoptan diferentes estrategias para hacerse oír. En estos casos el canto se modifica por aprendizaje. “Se han encontrado dialectos distintos dentro de una misma especie”, comenta Daniel Sol, investigador del CSIC en el CREAF y coautor del artículo. Algunos imitan los sonidos que destacan más allí donde se encuentran, mientras otros cantan más fuerte, durante más tiempo o en las franjas horarias más silenciosas.
En general, ser más plástico, más innovador, más creativo y tener mayor capacidad de aprendizaje favorece el éxito en las ciudades. Estas habilidades permiten ajustarse mejor a los ambientes nuevos a un ritmo mucho más rápido que el de la propia evolución de las especies.
Sin embargo, la innovación no siempre es favorable en el caso del canto. Modificar demasiado la melodía puede hacerla irreconocible o poco atractiva para otros miembros de la misma especie. “Un mirlo puede subir el tono para hacerse oír mejor, pero debe seguir sonando como un mirlo, o no tendrá éxito en comunicarse con los otros mirlos”, nos explica Daniel Sol.
Afortunadamente, el componente hereditario del canto tiene un gran peso en el comportamiento y es necesario para que los pájaros puedan reconocer a sus congéneres. El canto no solo debe ser distintivo para evitar confusiones con otras especies, sino que se ha de transmitir eficientemente en el ambiente donde habita la especie. Por ejemplo, en zonas donde la vegetación es muy tupida, la selección natural ha hecho que los pájaros emitan sonidos más graves (de baja frecuencia) porque atraviesan mejor los obstáculos y llegan menos distorsionados a sus interlocutores.

Referencia bibliográfica:

Maria Moiron, Cesar González-Lagos, Hans Slabbekoorn & Daniel Sol, "Singing in the city: high song frequencies are no guarantee for urban success in birds",Behavioral Ecology (2015), 26(3), 843–850.