miércoles, 21 de octubre de 2015

¿CÓMO EVOLUCIONA LA MICROESTRUCTURA DE LA SEDA DE ARAÑA?

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Los principios de diseño que las arañas aplican para producir su seda son diferentes de los que emplean normalmente los seres humanos para fabricar materiales artificiales. Conocer los elementos básicos que dotan de singulares propiedades de resistencia y deformabilidad a la seda de algunos arácnidos resulta fundamental para desarrollar otras fibras de altas prestaciones.

Araña de la especie Nephila inaurata. (Foto: M.Schneider & C.Aistleitner)

Con este objetivo, un equipo internacional de investigadores, liderado desde el Centro de Tecnología Biomédica (CTB) de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), en España, ha comparado las sedas producidas por especies actuales que representan la evolución de las arañas desde su aparición, hace 400 millones de años.
El estudio ha contado con la participación del Grupo de Biociencia Integrada de la Universidad de Akron (Ohio, EE UU) y el Grupo de Microdifracción del Laboratorio Europeo de Radiación Sincrotrón, ubicado en Grenoble (Francia). En este acelerador de partículas se analizó el material con rayos X de alta intensidad, lo que permitió obtener datos de fibras individuales con una sección de hasta una micra (una décima del grosor de un cabello humano).
Los investigadores han podido establecer mediante esta técnica las características microestructurales de la seda que han permanecido inalteradas desde su origen, conservándose filogenéticamente, y cuáles se añadieron posteriormente, variando incluso entre especies estrechamente relacionadas.
Se han identificado tres grandes eventos evolutivos. El último, en una fecha  tan lejana como hace 210 millones de años, “lo que da una idea de la extrema optimización del material”, destaca José Pérez Rigueiro, uno de los investigadores del CTB que ha participado en el estudio. Los autores, cuyos resultados se han publicado en la revista Scientific Report este mes de octubre, destacan su relevancia para el desarrollo de nuevos materiales artificiales que puedan reproducir propiedades de la seda de araña.
El investigador explica que la producción de fibras de altas prestaciones basada en la composición de esta seda tiene aplicaciones prometedoras en diversos campos. En primer lugar, cita la fabricación de materiales estructurales con una “gran capacidad de absorber energía antes de romperse”, ya sea por un impacto o una explosión.
“Pero también abren nuevas vías en medicina regenerativa aprovechando la gran biocompatibilidad de la seda”, añade. De hecho, el equipo de la UPM del que forma parte consiguió recientemente producir la fibra de seda de araña más resistente fabricada hasta la fecha. (Fuente: UPM)

UN ESTUDIO SITÚA EN ASIA EL ORIGEN DE LA RELACIÓN ENTRE PERROS Y HOMBRES

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Hace al menos 15.000 años, los perros, procedentes de los lobos grises de Eurasia, se convirtieron en la primera especie domesticada. Existe un encendido debate sobre el lugar donde comenzó su domesticación. Un nuevo estudio, basado en el análisis genómico de más de 5.000 perros modernos, apunta al centro de Asia. Un estudio anterior señalaba a Europa como el comienzo de esta relación.

Boyko y su equipo emplearon muestras de más de 4.600 perros de razas puras de 165 tipos diferentes y de más de 540 perros callejeros de 38 países. / Oscar Fernandez Alonso

Un equipo internacional de investigadores, liderado por la Universidad de Cornell (EE UU), afirma que hace 15.000 años los perros fueron domesticados por primera vez donde se encuentran en la actualidad Nepal y Mongolia. 
En su trabajo, publicado en PNAS, los científicos analizaron alrededor de 185.800 marcadores genéticos en más de 5.000 perros –incluyendo por primera vez perros de pura raza y otros mestizos de origen desconocido de todo el mundo– y descubrieron un incremento de la diversidad genética conforme las muestras se acercan a Asia central. Según los científicos, esa región sería el lugar del inicio de la relación entre perros y hombres.
“Este ‘centro de diversidad’ es la marca para localizar el último ancestro común de una especie. Conforme los grupos se alejan de esta región, la diversidad genética se pierde”, explica a Sinc Adam Boyko, del departamento de Ciencias Biomédicas de la Universidad de Cornell y coautor del estudio.
“En los humanos se observa este mismo fenómeno cuando los grupos humanos se alejan de África oriental. Por lo tanto, este es probablemente el sitio en el que comenzó la domesticación del perro, aunque no podemos descartar eventos anteriores que no hayan logrado dejar huellas genéticas en las poblaciones modernas”, añade el científico, quien advierte que para ello sería necesario analizar ADN antiguo.
Boyko y su equipo emplearon muestras del genoma de más de 4.600 perros de 165 razas puras y de más de 540 perros mestizos de 38 países. Estos últimos son genéticamente más diversos y están geográficamente más extendidos, lo que los convierte en vitales para desentrañar la historia de la población canina.
Con los resultados del análisis, los científicos concluyeron que el origen de la domesticación se produjo en Asia central y que de ahí se expandieron al este del continente.
Mientras que las poblaciones de perros en Egipto, Vietnam y la India –cerca del centro de domesticación– muestran pocos signos de mezcla europea, los perros mestizos del Pacífico Sur y del Neotrópico –una ecozona terrestre que incluye América del Sur, Centroamérica, Antillas, una parte de EE UU y otra de México– descienden casi completamente de los europeos.

¿El origen en Asia o Europa?

Sin embargo, un estudio anterior, publicado en la revista Science, señalaba a Europa como lugar de comienzo de la domesticación. El trabajo, en el que participaron varios investigadores españoles, comparaba las secuencias genéticas de muchas razas de canes contemporáneos con las extraídas de los fósiles de 18 cánidos prehistóricos, de hasta 36.000 años de antigüedad, en Asia, Europa y otras regiones del mundo.
Los científicos afirmaron entonces que los cazadores recolectores que habitaron el viejo continente fueron los responsables de amaestrar y domar a las especies de lobos salvajes de las que descienden los perros actuales.
El autor principal de esa investigación, Olaf Thalmann, de la Universidad de Oulu en Finlandia, defiende aún que Europa tuvo un papel central en la domesticación de los perros. “Estoy en desacuerdo con el nuevo estudio porque creo que se necesita indudablemente material antiguo para investigar este tema, ya que las conclusiones derivadas de los datos modernos se pueden ver muchas veces obstaculizadas”, asevera el experto. 

Referencia bibliográfica: 

Shannon, Laura M. et al. “Genetic structure in village dogs reveals a Central Asian domestication origin” PNAS (19 de octubre de 2015) DOI:10.5061/dryad.v9t5h

DE OBRERA A REINA POR UN PUÑADO DE GENES

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Dos especies de insectos de Latinoamérica, la hormiga dinosaurio y un tipo de avispa papelera, han servido para descubrir los mecanismos moleculares que diferencian los roles entre castas en estos insectos sociales.

Hormiga dinosaurio, Dinoponera quadriceps. / Chris Tranter

Un estudio ha analizado los cerebros de reinas y obreras de la hormiga dinosaurio y un tipo de avispa papelera para comprobar si las diferencias entre castas se podrían explicar por las variaciones en cómo se lee y se regula el genoma. El trabajo, publicado en PNAS, revela que las castas en estos insectos se diferencian por cambios sutiles, pero no aleatorios, en la disposición de las redes génicas.
“Encontramos muy pocas diferencias en la expresión y la especialización funcional de los genes entre reinas y obreras”, afirma Solenn Patalano, investigadora del programa de epigenética del Babraham Institute y coautora del trabajo, en el que también participan investigadores de la Universidad de Bristol y del Centro de Regulación Genómica (Barcelona, España). 
“En ambos casos, menos del 1% del genoma mostraba diferencias notables en los niveles de expresión. Estos resultados eran totalmente inesperados, puesto que en las abejas existen centenares de genes implicados en diferenciar reinas y obreras”, concreta Patalano. 
Las reinas y obreras de avispas papeleras y hormigas dinosaurio tienen la misma apariencia. Los investigadores solo podían identificar el rol de cada individuo observando su comportamiento y las interacciones sociales. Para conseguirlo, los investigadores identificaron los insectos con pequeños puntos de colores o etiquetas para así poder estudiarlos en su hábitat natural. 

Hormiga dinosaurio marcada con una etiqueta identificativa. / Claire Asher

“A diferencia de las abejas, que ya en el estadio larvario y de forma irreversible tienen su destino como obrera o reina definido, las avispas papeleras y las hormigas dinosaurio son capaces de cambiar su rol de obrera a reina en cualquier momento de su vida. Se cree que esta flexibilidad podría explicar los primeros estadios de la evolución de las castas, cuando se formaron las sociedades más simples”, explica Seirian Sumner, profesora en la Universidad de Bristol y coautora del trabajo.
“Esto sugiere que no hay un único gen responsable de la regulación de la diferenciación entre castas en las sociedades simples, y que en el comportamiento social simple, los genes actúan en redes interconectadas implicando a muchos genes aunque estos tengan poco efecto,” añade la científica.
Los autores también comprobaron si había modificaciones epigenéticas en el ADN (concretamente, metilación del ADN) que pudieran estar regulando estas sutiles redes génicas. “Sorprendentemente no encontramos ninguna evidencia que muestre una expresión de los genes dirigida por la metilación del ADN específica para reinas y obreras. Es más, los genomas de avispas y hormigas carecen de fuertes marcas epigenéticas,” explica Patalano.
“Creemos que esta ausencia de restricción e implicación molecular permite que el genoma sea más abierto y tenga capacidad para reaccionar, facilitando así la plasticidad en el comportamiento como vemos en estas especies”, concluye. 

El primer genoma de una avispa social

El equipo de investigadores ha secuenciado el primer genoma de una avispa social. Hasta el momento estaban disponibles las secuencias de los genomas de once especies de hormigas y tres de abejas. Esta secuenciación completa el trío de los himenópteros sociales (abejas, avispas y hormigas) y ofrece, según los científicos, una comprensión más equilibrada de las bases moleculares de la sociabilidad en insectos. Al mismo tiempo, abre nuevas vías de investigación hacia un grupo de insectos que el equipo ha calificado como “algo descuidado”. 
“Este trabajo ilustra la relevancia de la aproximación genómica, mediante la secuenciación del genoma y el transcriptoma, para comprender el comportamiento animal. La genómica nos ayuda a descubrir las bases genéticas que hay detrás de las características del comportamiento”, explica Roderic Guigó, Coordinador del Programa de Bioinformática y Genómica del Centro de Regulación Genómica y coautor del trabajo.
“Estamos emocionados por descubrir los mecanismos moleculares que en estas avispas y hormigas permiten cambiar de obreras a reinas. Existen aplicaciones de estos principios en las células madre humanas que les permite ser más plásticas y con potencial para conseguir terapias con células madre en el futuro”, concluye Wolf Reik, Jefe del Programa de Epigenética en el Babraham Institute y coautor de la investigación.

LOS VIRUS TIENEN VIDA SOCIAL

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Algunos virus infectan las células en grupo, lo que les permite establecer relaciones entre ellos y ayudarse para atacar mejor. Así lo indica una nueva investigación de la Universidad de Valencia. 

Grupo de Investigación-Autores del artículo. Autor: UCC+i

Para los científicos es fundamental comprender la estructura genética de los virus. Tradicionalmente, los virólogos han tratado de purificar virus mediante el aislamiento de partículas individuales. Sin embargo, esta aproximación “no es necesariamente válida porque ignora la dimensión social de los virus”, explica Rafael Sanjuán, investigador de la Universidad de Valencia.
Las interacciones sociales entre bacterias fueron descubiertas hace años y han cambiado la percepción de estos microbios. Ahora, Sanjuán lidera un nuevo estudio que pone en evidencia la dimensión social de los virus. Los resultados, que se publican hoy en la revista Cell Hueste & Microbe, revelan que los virus establecen interacciones importantes para entender y combatir mejor las infecciones causadas por estos microorganismos.

Comprender las infecciones

 El científico, junto con su equipo del Institut Cavanilles de Biodiversitat i Biologia Evolutiva, ha combinado técnicas de aislamiento celular con otras de secuenciación ultraprofunda. “Caracterizando la estructura genética y la diversidad del RNA de los virus, demostramos que las unidades infecciosas individuales están constituidas por genomas virales genéticamente múltiples”, explica Sanjuán. La investigación demuestra, además, que las partículas virales “interactúan funcionalmente”, añade.
Sanjuán destaca que la tasa de mutación viral espontánea varía dependiendo de las células individuales, mientras que la producción temprana de diversidad depende de la generación viral desde el primer momento de la infección de la célula.
De este modo, los resultados de este estudio muestran que la selección natural “facilita el funcionamiento en grupo de los virus en relación a su colocación en la misma célula”, según Sanjuán, quien recuerda que su trabajo descubre “características genéticas y estructurales de los virus a nivel individual, pero con implicaciones para la evolución y diversidad viral”.

Referencia bibliográfica:

Marine Combe, Raquel Garijo, Ron Geller, José M. Cuevas, Rafael Sanjuán. 2015. Single-Cell Analysis of RNA Virus Infection Identifies Multiple Genetically Diverse Viral Genomes within Single Infectious Units. Host Cell & Microbe

UN PEQUEÑO MAMÍFERO DE CUENCA REVELA LOS PRIMEROS RASTROS EVOLUTIVOS DEL PELO

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Los restos de un mamífero de hace 125 millones de años, encontrados en el yacimiento de Las Hoyas (Cuenca), han revelado las primeras pruebas evolutivas del pelaje en mamíferos. Este hallazgo fósil, llamado Spinolestes, lucía una melena de pelos largos y la espalda cubierta por espinas finas, como los actuales erizos.

Los restos de un mamífero de hace 125 millones de años, encontrados en el yacimiento de Las Hoyas (Cuenca), han revelado las primeras pruebas  evolutivas del pelaje en mamíferos. Esta imagen es una reconstrucción del mamífero Spinolestes, que, al igual que los modernos erizos, tiene una piel espinosa en su espalda como dispositivo de protección. / Óscar Sanisidro

En el yacimiento de Las Hoyas, en Cuenca, se preservan detalles excepcionales de todo tipo de organismos del Cretácico Inferior que permiten descifrar la evolución, no solo del esqueleto, sino también de los tejidos blandos que caracterizan a las especies modernas. 
Un equipo internacional, liderado desde la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), presenta esta semana en la revista Nature el único mamífero hallado hasta ahora en este ecosistema de hace 125 millones de años. La extraordinaria preservación del fósil revela las primeras evidencias evolutivas del pelo en mamíferos. Tenía en la espalda diminutas espinas, de una décima parte de un milímetro de diámetro, similares a las de erizos actuales.
La nueva especie se llama Spinolestes xenarthrosus y pertenece a un grupo primitivo de mamíferos extintos, los triconodontos. El pequeño animal, de tamaño similar a una zarigüeya, se ha presentado en una rueda de prensa en el Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha (Cuenca).    
“Se trata de la primera especie fósil que revela de modo inequívoco la estructura microscópica del pelo que recubre la piel de los actuales mamíferos”, afirmó Ángela D. Buscalioni, directora del proyecto I+D Las Hoyas y miembro de la Unidad de Paleontología de la UAM.

Pequeño excavador

Spinolestes xenarthrosus vivió hace 125 millones de años en lo que por entonces era uno de los primeros humedales tropicales del planeta, alimentándose posiblemente de insectos y larvas.
Pesaba entre 50 y 70 gramos y se caracterizaba por tener el oído medio desarrollado, vértebras lumbares con múltiples articulaciones y molares con tres cúspides. También tenía melena en el cuello y una corta cresta que le recorría la espalda. Las manos, propias de los animales que se han adaptado 
a la excavación, sugieren un estilo de vida similar al de las actuales musarañas acorazadas.
“El hallazgo demuestra que, contrario a lo que se creía, la evolución del pelo, junto con otras estructuras de la piel, no ocurrió gradualmente, sino que tuvo lugar simultáneamente en el origen del linaje”, detalló la investigadora durante la presentación en Cuenca.
Además, los tejidos blandos fosilizados en el tórax y el abdomen forman lo que los autores creen que es un diafragma muscular. Jesús Marugán-Lobón, del mismo equipo de trabajo, resaltó que “Spinolestes conserva los bronquiolos pulmonares y el contorno del hígado, demarcando la ubicación del diafragma, lo que ​proporciona la huella más antigua del sistema respiratorio en mamíferos”.
“Las impresiones de piel ofrecen además la primera evidencia de pabellones auriculares en el registro fósil de este grupo biológico”, destacó Hugo Martín-Abad, también de la Unidad de Paleontología de la UAM.
Los investigadores españoles firman el trabajo junto a paleontólogos de las Universidades de Bonn (Alemania), Rennes (Francia) y Chicago (EE.UU.).

Restos fósiles de Spinolestes xenarthrosus. / UAM

Técnicas de microscopía electrónica de barrido (SEM), tomografía computarizada (TC) y análisis de composición mineral por energía dispersiva de rayos X (EDAX), han permitido obtener imágenes a nivel celular del tejido blando y el pelo de este pequeño excavador.

Un humedal primigenio

En más de 30 años de investigación, el yacimiento de Las Hoyas ha revelado el registro completo de un humedal del Cretácico Inferior compuesto por más de 250 especies, entre las que se encuentran importantes fósiles de dinosaurios (Pelecanimimus, Concavenator) y aves primitivas con dientes y garras (Iberomesornis, Concornis).
Los suelos anegados, charcas y lagunas de agua dulce que dominaron el lugar, sumado a un fino y poco frecuente proceso de fosilización atribuido a algas y bacterias, han terminado por ofrecer un escenario privilegiado para el estudio de importantes hitos evolutivos, como el momento en el que aparecieron las primeras plantas con flores y la diversificación de muchas de las especies animales que hoy conocemos.

Referencia bibliográfica:

A Cretaceous eutriconodont and integument evolution of early mammals. Doi:10.38/Nature14905.

LAS RAÍCES, TALLOS Y HOJAS DE LAS PLANTAS SE COORDINAN

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Las plantas disponen de un sistema de coordinación eficaz entre sus órganos (hojas, tallos y hojas) que a pesar de su especialización, trabajan conjuntamente entre ellos, más de lo que se pensaba. Así lo reflejan los análisis efectuados por investigadores de la Universidad de Córdoba y el Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla en cerca de 40 especies vegetales de Sierra Nevada.

Científicos de la Universidad de Córdoba toman muestras vegetales en Sierra Morena. / Rafael Villar

Las plantas, al igual que otros seres vivos, presentan distintos órganos especializados según su función. Así, las hojas están especializadas en captar la luz, las raíces en absorber el agua y los nutrientes del suelo, y el tallo en transportarlos a las hojas. Dada la diversificación de funciones, se podría esperar que las características de los distintos órganos fueran muy diferentes.
Actualmente, en ecología vegetal existe un intenso debate sobre si estas características o atributos (llamadas rasgos funcionales) de las hojas, tallos y raíces funcionan de forma coordinada o no. La aclaración sobre este dilema aportaría luz a cómo funcionan las plantas y así poder predecir mejor los efectos potenciales de los cambios ambientales, como aquéllos derivados del cambio climático, sobre la composición de las comunidades vegetales.
En este marco, el Área de Ecología de la Universidad de Córdoba y el Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla (IRNAS-CSIC) han colaborado en un estudio a escala local, en Sierra Morena, donde se ha analizado la coordinación funcional de rasgos localizados en hojas, tallos y raíces en 38 especies de plantas leñosas pertenecientes a nueve comunidades vegetales seleccionadas a lo largo de un gradiente de humedad del suelo. “Por medio de este trabajo, se confirma que esta coordinación general entre órganos existe”, explica Rafael Villar, del Área de Ecología de la UCO. 
El estudio, que pertenece a la tesis doctoral de Enrique G. de la Riva y ha sido publicado en la revista Journal of Vegetation Science, muestra una gran coordinación entre los rasgos funcionales de los diferentes órganos. Por ejemplo, las especies que presentaron una alta densidad en el tallo, también la mostraron a nivel de hoja y raíz.
Estos resultados apoyan la existencia de lo que se denomina un ‘espectro de economía’ a nivel de la planta entera en especies leñosas mediterráneas. Las hojas siguen este patrón. Por un lado, hay hojas finas, con un bajo peso específico, que presentan una alta concentración de nitrógeno en la hoja. Estas características se vinculan con una alta tasa de fotosíntesis.
En el extremo opuesto hay plantas con las características opuestas, con un alto peso específico y con baja concentración de nitrógeno. Si se trazara una línea, se observaría que no hay plantas con hojas que se salgan de ese patrón general. El trabajo permite apoyar la existencia de este espectro, publicado por primera vez en Nature y en el que participó el profesor Villar.

Misma coordinación en comunidad

 Por otro lado, esa misma coordinación entre órganos se ha comprobado a nivel de comunidad, encontrándose valores de coordinación aún más altos. Además, encontramos que la distribución de las distintas comunidades a lo largo de un gradiente de humedad en el suelo siguió un patrón muy definido.
Así, las zonas con menor disponibilidad de agua están dominadas por comunidades en las que las especies presentan un uso más conservativo de los recursos, mientras que en zonas más húmedas dominan las especies con una estrategia más adquisitiva, con un uso más derrochador de los recursos.
Sin embargo, esta coordinación entre órganos se vuelve débil o desaparece cuando restringimos el análisis a grupos de especies que coexisten bajo un determinado ambiente, sugiriendo que la diversificación de estrategias dentro de una comunidad (a menor escala espacial) no está relacionada con el espectro de economía.
Aún está por determinar qué efectos tiene el cambio global en plantas con diferentes grados de coordinación. “Sería de esperar que aquellas especies con una coordinación más débil entre órganos sufrieran más los efectos de un incremento de temperatura y disminución de la precipitación debido al cambio climático”, explica Villar. “Esto podría ocurrir con especies que tuvieran hojas con un gran gasto de agua, pero con un tallo con una baja conducción de savia”.
El estudio está hecho con plantas leñosas para el conocimiento científico en torno a este tipo de plantas. La mayoría de estudios científicos tienen por objeto las plantas herbáceas, cuyo ciclo vital es más corto y simple. Por otro lado, el papel ecológico que tienen las plantas leñosas que forman los bosques y matorrales es mucho más importante que las herbáceas en términos de biomasa o como sumideros de carbono.

Referencia bibliográfica:

De la Riva, E. G., Tosto, A., Pérez-Ramos, I. M., Navarro-Fernández, C. M., Olmo, M., Anten, N.P.R., Marañón, T., & Villar, R. (2015). ‘A plant economics spectrum in Mediterranean forests along environmental gradients: is there coordination among leaf, stem and root traits?’ Journal of Vegetation Science. DOI: 10.1111/jvs.12341

ESCARABAJOS ‘ZOMBIS’ POR COMER HECES CON IVERMECTINA

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La ivermectina es un fármaco antiparasitario poco conocido por el gran público hasta la semana pasada, cuando sus descubridores recibieron el premio Nobel de Medicina. Un nuevo estudio con participación española demuestra que al ingerir este fármaco a través de los excrementos del ganado, los escarabajos se quedan aturdidos, incapaces de encontrar alimento y pareja, o de esconderse de depredadores.

Un grupo de escarabajos peloteros alimentándose de excremento de vaca. 

Los insectos que ingieren ivermectina, un antiparasitario muy utilizado en ganadería, pierden su capacidad para interactuar con el medio porque ven alteradas sus capacidades locomotora y sensorial, lo que podría explicar el declive que vienen sufriendo las poblaciones de estas especies de escarabajos.
Es la conclusión de un estudio liderado por el Centro Iberoamericano de la Biodiversidad de la Universidad de Alicante, en el que han participado investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), junto a un equipo de investigación multidisciplinar de varias universidades españolas y francesas. El trabajo, que aparece publicado en Scientific Reports, analiza el efecto de la ivermectina en las poblaciones de Scarabaeus cicatricosus, un escarabajo coprófago clave en los ecosistemas mediterráneos.
Considerada por la Organización Mundial de la Salud como un medicamento esencial, el uso de la ivermectina ha experimentado un crecimiento exponencial desde su descubrimiento en 1981 hasta convertirse en un tratamiento estándar contra los parásitos, incluso en humanos. Este fármaco es un derivado de una sustancia producida por una bacteria del género Streptomyces, al que también pertenecen otras bacterias productoras de antibióticos.

Se quedan "como muertos vivientes"

Estudios anteriores sugerían que las dosis administradas de este antiparasitario no producían mortalidad en los insectos que consumen las heces de los animales tratados. “Con esta investigación hemos detectado cómo concentraciones de ivermectina menores a las que pueden observarse en el campo alteran radicalmente el comportamiento de los escarabajos, que quedan aturdidos, como muertos vivientes, impidiéndoles realizar con normalidad tareas biológicas sencillas como encontrar alimento, pareja o esconderse de depredadores”, explica el investigador del MNCN Jorge M. Lobo.
“Estos resultados pueden ayudarnos a entender el declive en las poblaciones de estas especies que varios investigadores ya detectaron hace tiempo. La disminución del censo de estas especies supone, además de un problema para la gestión de los pastizales, una pérdida irreparable de la biodiversidad de los ecosistemas mediterráneos y una alerta sobre los efectos desconocidos, pero graves, que podríamos estar causando con la contaminación debida al abuso de productos farmacéuticos”, continúa Lobo.
Para este trabajo los investigadores han utilizado por primera vez técnicas de electroantenografía, olfatometría y sensores de fuerza capaces de ofrecer medidas de potencia muscular y aptitud sensorial de los insectos. “Estas técnicas nos han permitido abordar el análisis desde una nueva perspectiva y obtener una visión más completa de los efectos de la ivermectina”, afirma el investigador.

Referencia bibliográfica

Verdú, J.R., Cortez, V., Ortiz, A.J., González-Rodríguez, E., Martínez-Pinna, J., Lumaret, J.P., Lobo, J.M., Numa, C. & Sánchez-Piñero, F. 2015. Low doses of ivermectin cause sensory and locomotor disorders in dung beetles. Scientific Reports 5: 13912. DOI: 10.1038/srep13912