viernes, 16 de marzo de 2012

¿CÓMO LOS HELECHOS DISPERSAN SUS CÉLULAS PARA REPRODUCIRSE?

ecoticias.com

Del mismo modo que los soldados medievales utilizaban la catapulta para derribar murallas y conquistar nuevas tierras, los helechos (Pteridophyta) catapultan sus esporas con lanzamientos que alcanzan los 10 metros por segundo. Un grupo internacional de científicos publica esta semana en Science la “belleza de este mecanismo de dispersión”.



“Otras plantas y hongos han desarrollado muchas estrategias para expulsar esporas, pero los helechos son únicos”, explica a SINC uno de los autores del estudio, Xavier Noblin. El investigador se sorprende “en el sentido de que la naturaleza ha hecho un trabajo buenísimo en la explotación de tantas leyes físicas diferentes”, y añade: “La evaporación y la deformación elástica son comunes, pero la dinámica poroelástica es más sutil. Los humanos tenemos grandes dificultades para manipular presiones tan negativas y, en el momento preciso, generar una burbuja de cavitación, tal y como lo hace el esporangio del helecho”.
Las esporas reproductivas de las plantas y los hongos son cápsulas llenas de vida que, a través del viento y las corrientes de aire, se diseminan en el ambiente. La presión de la selección natural ha perfeccionado estos mecanismos. En el caso del helecho, el tiempo de cierre de la catapulta es crucial para lanzar estas células a velocidades superiores.
A nivel microscópico, las esporas se organizan en anillos de una docena de células aproximadamente. Cuando pierden agua por evaporación, se abren al secarse y la tensión del  engrosamiento radial de las paredes lanza las esporas de una manera similar a la de una catapulta. La investigación compara este proceso de colapso interno con “la extensión de un acordeón en las manos de un músico”.
A diferencia de la estructura de las catapultas humanas, el sistema de lanzado de las esporas del helecho no tiene larguero que detenga el movimiento a mitad de camino.   Ahora, la investigación desvela por qué el helecho no lanza su munición al suelo. El secreto está en la estructura espumosa de la pared del anillo, que lleva dos escalas de tiempo diferentes, debido a la elasticidad y la disipación.
En la primera etapa de cierre, la energía elástica almacenada en la pared del anillo se convierte en energía cinética en solo unas pocas decenas de microsegundos. El flujo de agua a través de los pequeños poros en la pared constituye la segunda escala. En este caso, mucho más larga, de decenas de milisegundos.
La diferencia entre estas dos escalas de tiempo provoca el frenazo brusco de la catapulta a mitad del recorrido, lo que permite que las esporas se expulsen a una velocidad de más de 10 metros por segundo.

miércoles, 14 de marzo de 2012

HACE 13.000 AÑOS YA HABÍA INDICIOS DE DIFERENCIACIÓN SOCIAL HUMANA

noticiasdelaciencia.com

Hace 13.000 años, las comunidades humanas que habitaban el sur de Siria comenzaban a exhibir una diferenciación social, según los análisis de un yacimiento en el que ha participado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).


Trabajos de excavación en Qarassa3 (Sweida, sur de Siria), el poblado de hace 13.000 años de los últimos cazadores-recolectores. (Imagen: CSIC)

El poblado completo, denominado Qarassa 3, se compone de 12 cabañas, dos de las cuales muestran un nivel de complejidad superior al resto. Según el investigador del CSIC en la Institución Milá y Fontanals Juan José Ibáñez, “esta característica podría indicar una diferencia en el rol social de sus habitantes”.
De las cabañas, se conserva la base de los muros, erigidos con piedras basálticas. Gracias a ellas, se sabe que las estancias eran circulares, de entre cuatro y cinco metros de diámetro. La existencia de agujeros de poste sugiere que la cubierta y el alzado de las paredes eran de materia vegetal.
Las dos viviendas con un mayor nivel de complejidad son las que están situadas en la zona más meridional del poblado. Una de ellas presenta divisiones internas y una pequeña plataforma interior sobreelevada, y la otra consta de una fosa y dos plataformas exteriores asociadas a la puerta de entrada. Para el responsable de la excavación, el investigador del CSIC en el mismo centro que Ibáñez, Xavier Terradas, “la estructuración del espacio interior es un hallazgo clave en la historia de la arquitectura”.
Las estancias tienen entre 12 y 16 metros cuadrados de superficie, por lo que Terradas interpreta que el poblado debía componerse de entre 40 y 60 individuos. El investigador del CSIC explica: “La distribución de todas ellas, adyacentes entre sí, pero no superpuestas y organizadas en forma de arco orientado hacia un antiguo lago, demuestra que todas formaban parte de un mismo poblado”.
Las características del yacimiento lo incluyen dentro de la cultura natufiense, que habitó esta región hace entre 14.000 años y 9.000 años aproximadamente. El hallazgo, por tanto, asienta los rasgos de esta cultura, asociada al principio de la sedentarización. Ibáñez detalla: “No podemos saber con seguridad si vivían todo el año en esas cabañas o sólo durante largos periodos, pero supone un gran asentamiento frente a las comunidades nómadas”.
La sedentarización trajo consigo la aparición de la ganadería y la agricultura, y el abandono de la caza y la recolección. Según el investigador del CSIC, “no se han encontrado indicios de agricultura en el poblado, pero sí se ha comprobado una mayor explotación de los cereales ya que han aparecido más de 80 morteros excavados en la roca de los alrededores y útiles para el segado”.
Para dilucidar la importancia de la agricultura dentro de esta comunidad el equipo planea una nueva expedición para analizar los sedimentos del lago seco. Según Ibáñez, “este proyecto podría revelar indicios de cultivos cerca de la orilla”.
El hallazgo del poblado tuvo lugar cerca de la ciudad de Sweida, al sur de Siria. Fue encontrado por arqueólogos del Centro Nacional de Investigaciones de Francia en 2005. El equipo de investigación solicitó ayuda para los análisis al equipo de Ibáñez y al Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria (unidad asociada al CSIC y perteneciente a Universidad de Cantabria). (Fuente: CSIC)

martes, 13 de marzo de 2012

LA PEOR EXTINCIÓN MASIVA CONOCIDA DE LA HISTORIA DEL PLANETA FUE GRADUAL, NO ABRUPTA

noticiasdelaciencia.com

La extinción en masa más mortal de todas las conocidas se tomó un tiempo bastante largo para matar al 90 por ciento de la vida marina de la Tierra, y constó de varias fases consecutivas, según los resultados de un nuevo estudio, que indican por tanto que las extinciones masivas no tienen por qué ser fenómenos abruptos.


El paraje geológico de Griesbach Creek en el Ártico. (Foto: C.M. Henderson)


El análisis llevado a cabo por el geólogo Thomas Algeo de la Universidad de Cincinnati, y otros trece colegas de diversas instituciones en Estados Unidos y Canadá, proporciona evidencias contundentes de que la extinción masiva más grande de nuestro planeta transcurrió a lo largo de centenares de miles de años.
Hace aproximadamente 252 millones de años, a finales del período Pérmico, la Tierra quedó casi deshabitada. Alrededor del 90 por ciento de todas las especies vivientes desaparecieron por aquel entonces.
Algeo y sus colegas han pasado gran parte de la última década investigando las evidencias químicas enterradas en las rocas que se formaron durante esta catástrofe.
El mundo de aquella época, revelado por la nueva investigación, es un paisaje devastado, desprovisto de vegetación y marcado con las cicatrices de la erosión causada por las lluvias ácidas. Enormes "zonas muertas" reinaban en los océanos, y un potentísimo efecto invernadero caldeó el planeta hasta hacerle alcanzar temperaturas abrasadoras.
Las evidencias que Algeo y sus colegas han examinado apuntan a una extensa actividad volcánica en Siberia como un factor importante de la catástrofe. Los científicos relacionan esta extinción con las erupciones volcánicas en una zona siberiana caracterizada por una sucesión de raras colinas que parecen grandes escalones o terrazas, y que son conocidos como las Traps Siberianas. El término "Traps" deriva de la palabra sueca "Trapp", que significa escalón.
Las Traps Siberianas conforman una extensa región rica en piedra volcánica. La gran actividad volcánica que las formó, uno de los episodios volcánicos de mayor envergadura de los que se tenga conocimiento en la historia geológica de la Tierra en los últimos 500 millones de años, duró un millón de años, hasta el período de transición entre el Pérmico y el Triásico.
Una gran porción de Siberia occidental revela depósitos volcánicos de hasta cinco kilómetros (tres millas) de espesor, cubriendo un área equivalente a la zona continental de Estados Unidos. La lava afectó además a enormes yacimientos de carbón. Debido a esto último, la erupción liberó una abundante cantidad de metano cuando atravesó y quemó el carbón. Como gas de efecto invernadero, el metano puede ser hasta 30 veces más potente que el dióxido de carbono.
La lentitud de la extinción se debió, por lo que parece, a que los efectos de la actividad volcánica temprana en Siberia, principalmente la emisión de cenizas y gases tóxicos, estuvieron confinados durante bastante tiempo en las latitudes del norte.
Sólo después de que las erupciones alcanzaron su apogeo, fue cuando los efectos comenzaron a llegar a las latitudes tropicales del Océano de Tetis, un mar que existía en aquella época

IDENTIFICAN BACTERIAS MARINAS CAPACES DE DEGRADAR UN COMPUESTO FRECUENTE EN LOS VERTIDOS DE PETRÓLEO

agenciasinc.es

Científicos de la Estación Experimental del Zaidín (CSIC), en Granada, han identificado un grupo de bacterias marinas capaces de biodegradar, es decir alimentarse y eliminar, naftaleno. Este compuesto derivado del refinado del petróleo es muy frecuente en los vertidos contaminantes en el mar.


Silvia Marqués, primera por la izquierda, con su equipo de investigadores. Imagen: Fundación Descubre.

Para el proceso de aislamiento de estas bacterias anaerobias -capaces de vivir sin oxígeno porque respiran nitrato- se tomaron muestras del fondo marino, cerca de las islas Cíes (Galicia), dos años después del vertido del Prestige en 2004. El fuel se encontraba entremezclado con la arena del fondo, formando una contaminación por capas, tipo 'sandwich' de chapapote y arena.
Los microorganismos aislados se cultivaron en laboratorio utilizando un medio de crecimiento similar al que tienen en su entorno natural y se alimentaron sólo con naftaleno. “Empezamos con unos cultivos que contenían muchas especies bacterianas, hasta que, poco a poco, se fueron seleccionando sólo aquellas capaces de degradar esta sustancia”, explica Silvia Marqués Martín, investigadora de la Estación Experimental del Zaidín (CSIC) y responsable del proyecto.
El naftaleno es un compuesto muy tóxico para los organismos y la salud humana y, además, se caracteriza por ser muy estable y difícil de destruir. “Para oxidarlo químicamente se necesitan métodos potentes y caros, que son también contaminantes, por eso, hacerlo biológicamente es más limpio”, asegura la investigadora del CSIC.
La dificultad estriba en el escaso conocimiento de microorganismos de este tipo. “Se sabe poco de estas bacterias porque se encuentran en entornos menos accesibles, hay que buscarlas en zonas donde no hay oxígeno y son más difíciles de estudiar porque son sensibles a la presencia de éste”, señala la científica. Por este motivo, y porque el cultivo en laboratorio puede durar meses, el trabajo de aislamiento e identificación ha sido largo, pero cuentan con los primeros resultados.
“Ahora tenemos que establecer cuál es la ruta de degradación que siguen estas bacterias para eliminar el compuesto, con vistas a futuras aplicaciones en otras zonas contaminadas por hidrocarburos”, afirma Marqués Martín.
La investigación es, según los investigadores, novedosa porque hasta la fecha no se ha descrito este proceso en bacterias anaerobias que respiren nitrato utilizando naftaleno. “Este conocimiento es esencial para poder entender y aplicar en el futuro procesos eficientes de biorrecuperación de zonas marinas sin oxígeno contaminadas con este tipo de compuestos”, asegura la investigadora.
El estudio, que concluye en 2013, se desarrolla en colaboración entre el grupo de Biodegradación Anaerobia de Aromáticos del CSIC, dirigido por Marqués Martín, y un grupo del Departamento de Síntesis de la Facultad de Ciencias Experimentales de la Universidad de Almería, dirigido por Ignacio Rodríguez García. “Nosotros identificamos las bacterias y ellos son capaces de determinar la estructura de los compuestos presentes en las muestras con análisis químicos”, concluye.

lunes, 12 de marzo de 2012

LOS HUMEDALES DE AGUA DULCE TEMPLADA SON MÁS IMPORTANTES DE LO CREÍDO COMO SUMIDEROS DE CARBONO

noticiasdelaciencia.com

En un nuevo estudio en el que se ha comparado la capacidad que los humedales de agua dulce tienen para retener carbono, se han obtenido mediciones que sugieren que estos ecosistemas en las regiones templadas son más valiosos como sumideros de carbono que lo contemplado en las políticas actuales.


Los humedales de agua dulce templada son más importantes de lo creído como sumideros de carbono. (Foto: NCYT/MMA)

En el estudio se hicieron comparaciones de capacidad de almacenar carbono entre humedales localizados en dos regiones del estado de Ohio en Estados Unidos. La diferencia básica de cada tipo de humedal radicaba en si estaba integrado mayormente por agua estancada, o bien por agua que fluía libremente.
Comparando ambos tipos de humedal, los resultados del estudio revelan que la tasa promedio de almacenamiento de carbono por año para el humedal estancado es casi el doble que la del humedal por el que fluye el agua.
Además, el equipo de William Mitsch y Blanca Bernal, de la Universidad Estatal de Ohio, obtuvo mediciones de almacenamiento del carbono en el humedal de aguas estancadas que sobrepasaba los valores registrados en los años anteriores en varios tipos de humedales. Esto sugiere que los humedales de agua dulce en zonas templadas pueden tener un papel importante ayudando a las estrategias mundiales para mitigar la acumulación de dióxido de carbono en la atmósfera.
Como sumideros de carbono, todas las clases de humedales merecen mejor consideración que la que suelen recibir en las evaluaciones sobre su capacidad de retener carbono, por lo que los autores del estudio opinan que las turberas (humedales que contienen capas profundas de materia orgánica en forma de turba, y que son muy frecuentes en las regiones boreales subárticas, no deberían ser los únicos humedales favorecidos activamente por las estrategias y políticas de contención del dióxido de carbono.
Mitsch encabeza un movimiento para promover el uso de los humedales como sumideros de carbono, en un esfuerzo encaminado a preservar mejor los humedales, los cuales a menudo también constituyen franjas de protección costeras, actúan como zonas búfer entre la tierra y las vías fluviales, reduciendo la cuña de intrusión salina y protegiendo al manto freático, y filtran las sustancias químicas disueltas en el agua que se escurre desde los suelos agrícolas, las carreteras, las áreas de estacionamiento de vehículos y otras superficies.
En el momento de escribir estas líneas, Mitsch, Bernal y otros colaboradores están trabajando en un nuevo estudio de esta misma línea de investigación, en este caso para medir las tasas de captura de carbono en los humedales ubicados en las regiones tropicales.

EL HOMBRE DE FLORES Y SU MUNDO

cienciaes.com

La isla de Flores forma parte de las islas menores de la Sonda, una cadena de pequeñas islas indonesias situadas al este de Java. Es una isla alargada, de trescientos cincuenta kilómetros de largo por sesenta de ancho, con una extensión de unos catorce mil kilómetros cuadrados, el tamaño de la provincia española de Jaén o del lago Maracaibo, en Venezuela. Se encuentra en la región denominada Wallacea, un conjunto de islas que no han estado nunca unidas ni a Asia ni a Australia, ni siquiera durante los periodos glaciales, en los que el nivel del mar era mucho más bajo que hoy.


Se pensaba que sólo el hombre moderno, el Homo sapiens había sido capaz de atravesar los brazos de mar que separan las islas de Wallacea del continente asiático, que durante la última glaciación abarcaba Java, Bali y Borneo. El Homo erectus, que se extendió por Asia un millón de años antes que el sapiens, sólo había llegado hasta Java, de acuerdo con los fósiles conocidos.
Pero en 1998, el arqueólogo australiano Mike Morwood publicó el descubrimiento en una cueva de la isla de Flores de herramientas de piedra de 840.000 años de antigüedad, una época en la que el Homo sapiens aún no había evolucionado. Asumiendo que se trataba de herramientas fabricadas por Homo erectus, Morwood, con la colaboración del indonesio Radien P. Soejono, emprendió la búsqueda de los fósiles que confirmarían su hipótesis, pero en 2003 hizo un descubrimiento inesperado. Ese año, el equipo encontró huesos de homínidos en la cueva de Liang Bua, a cincuenta kilómetros del lugar donde se habían hallado las herramientas. Pero no se trataba de Homo erectus, sino de algo totalmente nuevo: un minúsculo humano, de sólo un metro de estatura, que fue bautizado con el nombre de Homo floresiensis.
El descubrimiento del “hombre de Flores” revolucionó el mundo de la paleoantropología y desató una polémica que aún no ha amainado. Según algunos investigadores, los restos encontrados no pertenecen a una nueva especie, sino que son humanos modernos aquejados de microcefalia, enanismo o hipotiroidismo. Uno de los escépticos, el influyente paleoantropólogo indonesio Teuku Jacob, llegó hasta el extremo de apropiarse en diciembre de 2004 de la mayor parte de los restos del hombre de Flores, que estaban depositados en el Centro Nacional de Investigaciones Arqueológicas de Yakarta, y que devolvió incompletos y dañados en febrero de 2005. También consiguió que las autoridades indonesias prohibieran el acceso a la cueva de Ling Bua, por lo que no fue posible volver a excavar hasta 2007, el mismo año de la muerte de Jacob. Un análisis de ADN zanjaría la disputa definitivamente, pero los intentos de extraer material genético de los dientes del hombre de Flores han sido infructuosos.
Hasta el momento se han encontrado los restos parciales de nueve individuos, entre los que se encuentra un cráneo casi completo de una hembra de treinta años de edad. Estos huesos, debido al microclima de la cueva, no están fosilizados, sino que tienen la consistencia del papel secante mojado; una vez expuestos al aire, es preciso dejarlos secar antes de extraerlos. Los estudios anatómicos comparativos realizados sobre el exterior y el interior del cráneo, el hombro, el brazo, la muñeca y el pie confirman consistentemente que el hombre de Flores no es un hombre moderno, sino que está más cerca de los grandes simios y los australopitecos. Los estudios más recientes indican que su pariente más cercano no era el Homo erectus, como en un principio se había supuesto, sino una especie más antigua, el Homo habilis o quizá incluso el Homo rudolfensis. Queda por explicar, entonces, cómo llegó a Indonesia el hombre de Flores: Por lo que sabemos, ninguna de esas dos especies salió jamás de África.

Entrega del podcast Zoo de Fósiles, a cargo de Germán Fernández Sánchez, en Ciencia para Escuchar, que recomendamos por su interés. http://traffic.libsyn.com/cienciaes/fo_053_hflores.mp3

domingo, 11 de marzo de 2012

LAS MONTAÑAS DE AMÉRICA CENTRAL ALBERGAN ESPECIES DE AVES AÚN POR DESCUBRIR

agenciasinc.es

La singularidad del clima y topografía de los bosques montañosos de América central los convierte en lugares con un gran potencial para descubrir taxones nuevos. Un estudio, en el que ha participado el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), analiza los patrones de diversificación de un grupo de aves endémico de estas montañas.


Chipe rojo (Ergaticus ruber). Imagen: Alwin van de Heiden

El estudio confirma que la avifauna de Centroamérica y el Neotrópico está muy poco estudiada, y su diversidad gravemente subestimada. Cada nuevo estudio filogeográfico en la región descubre la existencia de nuevas especies y permite comprender mejor los procesos de especiación", explica Borja Milá, uno de los autores del estudio el investigador del MNCN.
Dentro de las aves, existe un grupo de pequeños paseriformes de la familia Parulidae conocidos vulgarmente como chipes. Las especies del género Ergaticus resultan "particularmente llamativas" por su vistoso plumaje rojo, y habitan los bosques montanos de América central situados entre 2.000 y 3.800 metros. Hasta ahora, solo se han reconocido dos especies, aunque no existen estudios detallados sobre la variación geográfica del género y la estructura genética de sus poblaciones.
Un equipo internacional, con participación de científicos del MNCN, la Universidad Nacional Autónoma de México y la Universidad de Kansas (EE UU), ha estudiado la variación genética en este grupo a través el análisis de tres marcadores de ADN mitocondrial. Su objetivo: examinar los patrones de diversidad y divergencia genéticas dentro del grupo y deducir la historia demográfica y evolutiva del género Ergaticus. Encontraron cuatro linajes genéticos bien diferenciados que concuerdan con las regiones montañosas de América central, y revelan la existencia de al menos una nueva especie, Ergaticus melanauris, en el noroeste de México.
Según el estudio, publicado en la revista Molecular Phylogenetics and Evolution, la diferenciación entre los distintos linajes de chipes ocurrió en la primera mitad del Pleistoceno. Este período ha resultado crucial para la diversificación de la avifauna en América central como consecuencia de sus fluctuaciones climáticas, que aislaron a las poblaciones en distintas cordilleras montañosas.
Desde una perspectiva de conservación, el área tan restringida que ocupan estas especies resulta "especialmente preocupante". Los bosques montanos de América central son hábitats muy amenazados y la existencia de especies endémicas con un rango de distribución tan reducido incrementa el número de taxones con riesgo de extinción.

Biodiversidad amenazada

Los bosques montañosos de América central requieren para su desarrollo unas condiciones particulares de altitud, humedad, temperatura, tipo de suelo, etc. Aquellas zonas que no reúnen las características idóneas actúan como barreras, por lo que estos bosques a menudo se encuentran aislados. Esta fragmentación ha dado lugar a un extraordinario nivel de endemismo en la avifauna de esas montañas, lo que incrementa las posibilidades de que se produzca especiación alopátrica -la que tiene lugar al aislar físicamente dos poblaciones durante largos períodos de tiempo.
Existen regiones como las tropicales y subtropicales que se caracterizan por una extraordinaria biodiversidad, en las que, sin embargo, trabajan muy pocos investigadores, por lo que resulta muy difícil conocer la riqueza de especies. En estas circunstancias, la filogeografía constituye un elemento muy útil.
Desde sus inicios, hace apenas 25 años, la filogeografía estudia los aspectos históricos que determinan la distribución actual de las poblaciones. A partir del análisis de las genealogías se conocen los procesos de colonización, diversificación y extinción de los linajes génicos en determinadas áreas, así como el impacto de sucesos del pasado en la estructura genética de las poblaciones actuales. Esta ciencia ayuda a comprender los procesos evolutivos que han dado lugar a la biodiversidad del presente.

Referencia bibliográfica:

Barrera-Guzmán, A. O., Milá, B., Sánchez-González, L. A., Navarro-Sigüenza, A. G. 2012. "Speciation in an avian complex endemic to the mountains of Middle America (Ergaticus, Aves: Parulidae)". Molecular Phylogenetics and Evolution, 62: 907-920.